Argentina le ganó 1-0 a Irán y se clasificó a los octavos de final de la Copa del Mundo. Sin jugar bien, la Selección sacó adelante un partido que moría en empate gracias a su máxima figura: Lionel Messi.
En un partido muy complicado, jugado en el estadio Mineirao, a la Argentina le costó demasiado entrarle a un rival que jugó a defenderse. En el primer tiempo, Messi se encontraba rodeado por 4 o 5 jugadores iraníes, por lo que su contacto con la pelota fue poco. Las sociedades en ataque corrieron por los pies de Agüero, Higuaín, Di María y Gago, pero sin claridad, y teniendo tantos contrarios en el área, Argentina no le encontraba la vuelta al conjunto de Carlos Queiroz. Pudo convertir, por la vía aérea, gracias a los córners que lograron conectar Rojo y Garay, pero la falta de puntería no permitió poner en ventaja a la albiceleste. El primer tiempo se iba con expectativas desairadas, ya que se pudo haber convertido pero al mismo tiempo preocupaba que ante el planteo de los asiáticos, el conjunto de Sabella no le encontraba la vuelta para quebrar el cero en el marcador.
En la segunda etapa, la situación del partido sólo empeoró para la selección. Los “4 fantásticos” dejaron de ser tan fantásticos: no generaban, y si lo hacían, no pesaban los ataques y terminaban en la nada. La defensa, tan resistida en este ciclo, tuvo más y mejor trabajo que los delanteros, siendo Rojo el primero en aparecer en ataque y Zabaleta jugando su peor partido en el equipo argentino. Gago buscaba hacer pases entre líneas muy complicados, que terminaban todos regalando la posesión y cediendo contraataques a Irán. El 10 argentino fue desapareciendo de a poco, dejando de jugar el partido. Higuaín comenzaba los ataques como un 8, se infiltraba con diagonales haciendo de enganche y perdía la pelota fácilmente. Agüero no tenía nada que hacer adelante, solo y sin ideas. Panorama complicado si los hay, sumado a que los islámicos se animaron a salir del área y a complicar a la Argentina con contras que los agarraban mal parado y tranquilamente podrían haber terminado en gol. El bravo delantero Reza supo complicar a la defensa, que se encontraba mal parada de contra. De no ser por Sergio Romero, el arquero sin inactividad y que tan poco convence, Irán pudo ser el que abriera el marcador y deje a todos con los ojos bien abiertos. En tres oportunidades, para ser más específicos, actuó el misionero para evitar la caída de su arco.
Corrían los minutos y la Selección iba, con más fuerzas que ideas, a buscar el gol que le dé la clasificación. Ingresaron Palacio y Lavezzi y salieron Higuaín y Agüero. Poco pudieron hacer, salvo un cabezazo del ex Boca que tapó muy bien el arquero Haghighi, una de las figuras del partido. Se desvanecía el partido, y también la esperanza de todos. ¿Cómo podía ser que con tanto poderío ofensivo no se le pueda entrar a un humilde Irán? Es verdad, defendieron con 10 jugadores, pero, ¿cómo podía ser que no se le encuentre la vuelta durante 90 minutos? “Que alguien invente algo, por favor”, decían los hinchas argentinos mientras miraban como llovían centros a nadie desde el sector izquierdo y derecho.
Ya en el tiempo adicionado, nada parecía cambiar el transcurso del partido. Hasta que, de repente, como de otro partido, aparece el jugador que está marcado a cambiar este tipo de partidos. A aparecer en la adversidad, cuando más se lo necesita y rescatar un barco que ya estaba hundido. Como un salvador, algo más espiritual que humano, aparece la figura del capitán para hacerse cargo de la situación y revertirla como sólo los grandes saben hacerlo. Un segundo le tomó a Lionel Messi encontrar el espacio, perfilarse con su mágica zurda y clavar un tiro bien esquinado en el arco defendido por Haghighi. Locura. Extasis. Gol de Messi, gol de Argentina. Quizá en uno de los peores partidos de Messi en el seleccionado, y la primera intervención del astro en el partido, la figura de este equipo inventó una jugada para darles alivio a todos los argentinos y así, coronar una victoria que se buscó pero que era adversa a las posibilidades argentinas. La Argentina volvía a ganar un encuentro de la mano del diez, pero lo hacía sin jugar bien. Puntos bajos preocupan, pero la suerte de poder pensar en cómo solucionar todos estos problemas ya estando clasificados da un haz de tranquilidad. Argentina está en octavos de final del Mundial, y todo fue gracias a Messi. Urgente es el cambio que deber haber en este equipo si sus aspiraciones son grandes como la camiseta que llevan. “El diez no es nada sin los otros diez” es una frase hecha que mucha razón tiene. Esta vez, existió una leyenda para sacarle la vigencia a este dicho, aunque sea, por un rato.
Ficha del partido
Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández, Marcos Rojo; Fernando Gago, Javier Mascherano, Ángel Di Maria (Lucas Biglia, m.91); Sergio Agüero (Ezequiel Lavezzi, m.76), Lionel Messi y Gonzalo Higuaín (Rodrigo Palacio, m.76). DT: Alejandro Sabella.
Irán: Alireza Haghighi; Pejman Montazeri, Seyed Hosseini, Amir Sadeghi y Mehrdad Pooladi; Masoud Shojaei (Khosro Heydari, m.76), Andranik Timotian, Javad Nekounam y Ehsan Haji Safi (Reza Haghighi, m.87); Ashkan Dejagah (Alireza Jahan Bakhsh, m.84) y Reza Ghoochannejad. DT: Carlos Queiroz (Portugal)
Árbitro: Milorad Mazic (Serbia)
Amonestados: Nekounam y Shojaei (I)
Estadio: Mineirao de Porto Alegre
Por Agustín Majul @agusmajul
























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