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23 junio 2014

Chile tiene la idea clara

En San Pablo, Holanda venció a Chile por 2-0 y se clasificó primero en el Grupo B. Una final sin resultados lapidarios pero que, si la lógica sigue su rumbo, tiene a Brasil como destino.

El partido se presentó con un equipo protagonista y dueño del balón, y otro a la espera, con el contraataque como carta más significativa. Hace unos años, la adivinanza hubiera sido sencilla y todo el mundo futbolero tendría a Holanda como la opción A. Sin embargo, esta nueva versión de Chile invirtió los roles de las grandes potencias mundiales y dio lugar a un fútbol ofensivo, con presión alta y plagada de jugadores pequeños.
¿Quién hubiera dicho hace algunos años que el técnico de Chile sería tan crítico del de Holanda después de un partido porque no hubo propuesta? Jorge Sampaoli lo dejó claro: “Nosotros queríamos jugar y Holanda no”, sentenció. Sin vueltas. Y algo así sucedió. Holanda se preocupó por anular a su rival, y lo logró. Está claro que el combinado de Louis van Gaal se siente confortable esperando y atacando de contraataque. Su as de espada es Arjen Robben, un jugador fugaz, con técnica y capaz de usufructuar los espacios. Lo hizo contra España, enfrentando a los mejores centrales del mundo. Por lo que, de ahí en adelante, cualquier oposición es sorteable.
Si bien Chile mantuvo la posesión e hizo deambular el esférico por todo el frente defensivo, no pudo conectar líneas. Dependió, en gran medida, de las arremetidas individuales de Alexis Sánchez para quitarse un hombre de encima y limpiar el terreno. El árbitro Bakary Gassama cortó asiduamente el juego impidiendo un desarrollo fluido del mismo. Con la espera y sin permitir las contras holandesas por medio de la alta presión, Chile recibió el impacto por medio de una pelota parada.
Las variantes que planteó Van Gaal le dieron resultado. Dos de los tres cambios marcaron los goles de la victoria. Uno de ellos, el de apertura, fue la primera intervención. Leroy Fer asomó libre, sin marca, y conectó un cabezazo cruzado para dejar sin chances a Claudio Bravo. El segundo merece un párrafo aparte.
Chile soñaba con evitar a Brasil pero el sueño menguaba con el correr de los minutos y la imposibilidad de generar situaciones. Un tiro de esquina para los pequeños chilenos plantó a Robben contra el segundo palo y de allí, surgió el contraataque. Despeje posterior y corrida enorme del jugador del Bayern Munich. Cruzó el campo de juego a lo largo, envió un centro preciso contra la línea final, y conectó con Memphis Depay, para sentenciar el partido y provocar así un cuadro de octavos de final más accesible.
Los de Sampaoli intentaron quebrar la barricada defensiva holandesa y no pudieron. Sufrió las réplicas y, a pesar de haber clasificado, no logró el objetivo de evitar a Brasil en la próxima ronda. Chile tiene con qué eliminar a los locales. Mostró una intención clara y bien pulida, con las cartas necesarias para ocupar cada función. Por eso, a pesar de la derrota por 2-0 en la postrimería del partido, el equipo trasandino debe tener confianza porque, además de chocar con el local, deberá desplegar su juego para incrementar las posibilidades de seguir haciendo historia.

Por Matías Adami @matiadami2.

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