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16 julio 2014

Las 10 postales de la selección argentina en el mundial

Argentina 2 - 1 Bosnia

Luego de un mal comienzo, a la Selección le costaba entrarle a los europeos, hasta que el mago decidió agitar la varita y convirtió un golazo para darle la victoria a Argentina en el debut mundialista.
                                                          

Argentina 1 - 0 Irán

En un partido cerradísimo y muy complicado de resolver, el partido se iba en empate y la Selección perdía la chance de clasificar a octavos una fecha antes del cierre del grupo. Messi, nuevamente, colocó un remate de afuera del área, imposible para el arquero. Otra vez, Lionel.

Argentina 3 - 2  Nigeria

Este fue el partido más parejo de Argentina, que se encontró con un rival que supo complicarlo de contra ataque. Esta vez, el astro mundial definió dos veces -una con un excepcional tiro libre- el encuentro, al quien también se sumó la anotación de Marcos Rojo, el mejor defensor de la primera rueda.
                                                           

El fenómeno Lavezzi

Sergio Agüero sufría una lesión muscular ante los africanos y era reemplazado por Ezequiel Lavezzi, de gran Mundial. El Pocho protagonizó uno de los momentos más épicos que quedará en el recuerdo a lo largo de todos los mundiales, cuando le arrojó agua a Sabella en medio de una charla técnica. A demás, las chicas despertaron el interés por el rosarino, quien parece atraer a las mujeres por su buen físico y su cuerpo todo tatuado.


Argentina 1 - 0 Suiza

Durísimo partido ante los suizos, que si bien fueron inferiores en fútbol, supieron complicarle el partido a Argentina y hasta ser los que le den la apertura al marcador. Todo indicaba que el partido finalizaría en penales, ya que corría el minuto 118 del tiempo extra. Pero apareció un Angel para darle vida a la Selección. Ese Angel era Di María.


Argentina 1 - 0 Bélgica

Quizás contra el primer rival que parecía estar a la altura de las circunstancias, Bélgica se presentaba en el Mundial como “la revelación” gracias a su gran camada de grandes jugadores. Pero no supo encontrar un equipo para accionar el juego y Argentina jugó el mejor partido de la Copa, venció con gol de Higuaín (cortó la mala racha sin convertir) y Mascherano jugó un gran partido, mostrando sus clásicas virtudes de comandante en la mitad del campo.
                                                          

Argentina 0 (4) - (2) 0 Holanda

En lo que significó una batalla táctica entre ambos entrenadores y equipos, Argentina y Holanda no se sacaban ventajas a lo largo de los 90 minutos. Garay y Demichelis (éste último jugó de titular ante Bélgica y tuvo una muy buena tarea) se lucían en el fondo anulando a jugadores como Robben, Van Persie y Huntelaar. Pero todos los flashes los acaparó Javier Mascherano: en una de las últimas jugadas del segundo tiempo, el capitán sin cinta barrió a los pies de Robben, que se había escapado en el único despiste de la defensa, y evitó lo que sería el gol de Holanda. Luego, se tomo uno de sus glúteos, con mucho dolor. “Me abrí el ano”, diría al otro día una de las figuras de Argentina en este Mundial.

La consagración de Romero

Ya en los penales, Mascherano (y quién si no es él) se encargó de llenar de confianza al arquero tan discutido previo al mundia, Sergio Romero. “Hoy te convertís en héore” fueron las palabras que utilizó el jugador del Barcelona. Chiquito fue gigante y atajó dos penales para clasificar a la Argentina a una final después de 24 años.
                                                          

Argentina 0 - 1 Alemania

Por momentos superados y por otros no, Argentina cayó en la final ante Alemania, en un partido parejo y muy físico, donde a la selección parece haberle sobrado 5 minutos del tiempo extra. Un segundo puesto que si bien no muestra más que estar detrás del mejor, el orgullo que generó esta Selección a lo largo de todo el Mundial es digno de un campeón.
                                                         

Un orgullo de Selección

Perder nunca es bueno, ni fácil de asumir. Pero lo que generó este grupo de gente a lo largo de casi todo un mes generó más alegrías que tristezas. El retorno del plantel al país lo demostró: una multitud recibió al sub-campeón. A modo de agradecimiento, ese infinito grupo de personas representaban lo que el hincha argentino siente: orgullo y agradecimiento. Al cuerpo técnico y a los jugadores por conducirnos en un camino del que estuvimos muy cerca de llegar a la cima. Ya habrá tiempo para lograrlo, por el momento, sólo queda decir gracias.



Por Agustín Majul @agusmajul.

14 julio 2014

Con la frente en alto

La Selección argentina cayó 1-0 ante Alemania en la final de la Copa del Mundo y así perdió la chance de ganar su tercer campeonato. Los europeos obtuvieron su cuarta conquista.


En lo que fue un partido muy luchado, Argentina y Alemania disputaron la final de la Copa del Mundo en el estadio Marcaná, en Río de Janeiro. Desde el comienzo del encuentro, se veía la intención de los europeos de mantener la posesión de la pelota y atacar por las bandas, con Müller recostado por la derecha y Özil por la izquierda. Cuando Argentina recuperaba la pelota, los mediocampistas centrales (Kramer y Schweinsteiger) presionaban la salida de Mascherano y Biglia para estorbar el armado de juego. Por el lado de los de Sabella, la idea era dejar que la defensa y los volantes avances, tapar los receptores y forzar el pelotazo. También esperaban la contra Lavezzi y Pérez, recostados sobre los costados de la cancha.
Alemania presionaba y empujaba hacia atrás a la selección, pero ésta se defendía bien y amenazaba con escapadas del Pocho, arrastrando marcas y gambeteando jugadores. 

Higuaín ocupaba todo el frente de ataque y apuraba a los defensores, mientras que Messi esperaba unos metros atrás, en la zona de salida de Schweinsteiger. Los primeros minutos sirvieron para que se acomodase el partido, analizando falencias y por dónde se le podía entrar al rival. La primera clara sería para Argentina, donde, luego de un grosero error de Schweinsteiger, sirvió en bandeja el gol al Pipita, que definió mal. Increíble lo que erró el delantero del Napoli. Más tarde, Kramer queda mareado luego de un fuerte cruce con Garay y es reemplazado. Löw dispuso de un delantero, Schürrle, por el volante, para darle más peso en ofensiva. De esta manera, Özil bajaba para formar un triángulo con Kroos y Schweinsteiger y el recién ingresado se paraba en la izquierda. Klose continuaba siendo la única referencia en el área.

Sin claridad, los equipos no se sacaban ventaja. Individualidades de Messi y Lavezzi parecían mostrar a Argentina más cómoda a la hora de encarar el arco rival. De hecho, Higuaín marcó para la albiceleste -vestida de azul- pero el juez de línea invalidó bien la acción ya que el 9 se encontraba en posición adelantada.

Depostiados en el segundo tiempo, Sabella dispuso de los ingresos de Agüero por Lavezzi, de buen primer tiempo. Sorprendía el cambio, ya que el jugador del PSG había sido el mejor del equipo y quizás podría haber continuado unos minutos más. Ahora, Higuaín pivoteaba un poco más a su derecha y el Kun se metía entre Boateng y Hummels, los centrales. Enzo Pérez, cansado, le perdía el rastro a Lahm, bien controlado en la primera etapa pero que en la segunda creció y empezó a empujar a Alemania hacia el arco de Romero. Poco de los teutones en ataque, sin espacios para llegar al área tocando. En lo que fue la jugada más polémica, Neuer sale a rechazar una pelota que era para Higuaín, pero el arquero del Bayern Múnich golpea agresivamente con su rodilla en la cara al 9, que cayó lastimado. El árbitro italiano Nicola Rizzoli cobra, increíblemente, falta del delantero. Era penal para Argentina. Inexplicable.

Palacio y Gago ingresaron por Higuaín y Enzo Pérez, respectivamente, para buscar la apertura del marcador y darle más equilibrio y salida al centro de la cancha. De hecho, el actual jugador del Inter de Italia tuvo un mano a mano clarísimo, que al ser presionado rápidamente por la salida de Neuer, quiso picar el tiro por encima del guardameta, pero salió desviado. Pasaban los minutos y todo indicaba que iríamos al tiempo extra. Götze ingresaba por el legendario Klose, quien se despedía de los Mundiales siendo el máximo artillero en la historia, con 16 conquistas.

Ya en tiempo extra, Alemania apuró el trámite para evitar los penales, y de la mano de Schürrle pudo haber convertido, pero se encontró con Romero bien ubicado para despejar el tiro. Pocas ocasiones y poco de Argentina, que comenzaba a sentir el desgaste físico. En el segundo, las cosas no variaron y el partido era muy parejo. Había espacios, y de la mano de Agüero y Palacio, Argentina arrinconaba a los europeos, pero no lastimaba.

De repente, en una jugada aislada, prácticamente de otro partido, Schürrle arrastra marcas, desborda por izquierda y manda un centro. La pelota se duerme en el pecho de Götze, que la baja solitariamente y propina un zurdazo al palo izquierdo de Romero. Golazo de Alemania. El tanto cayó como un balde agua fría. Nadie reaccionaba. Festeajaban los alemanes, y los brasileros también. Al minuto 112, los conducidos por Joachim Löw se ponían en ventaja y la Argentina disponía de 8 minutos a matar o morir. Pero el impacto del gol fue tal que la selección nada pudo hacer, que comenzó a tirar balones al área sin destino. Messi tuvo un tiro lbre, bastante lejos del área de Neuer. Lionel lo pateó mal y la pelota salió desviada, muy lejos del arco. Rizzoli, de mal arbitraje, propina el pitazo que sentenció la ilusión. Alemania es campeón del mundo. Argentina, que jugó un encuentro regular desde lo futbolísitico pero con mucho mérito teniendo en cuenta el rival, se quedaba con las manos vacías.

Ya habrá tiempo de buscar reproches, pero la realidad marca que no debería haberlos. Los malintencionados ya encontrarán de dónde agarrarse para pegarle a Sabella, Messi, el planteo, los cambios o cualquier cosa que les venga bien. Lo real es que Argentina fue de menor a mayor, mejoró, cambió y dispuso jugar una Copa del Mundo a fuerza de garra y corazón. Comenzamos hablando del ataque y dudando de la defensa y el arquero, y la cosa se invirtió. Los fantásticos no lo fueron tanto y el apodo de los super héroes se trasladó en el fondo.

Es injusto que un proyecto como éste quede sin premio alguno, pero también lo sería para Alemania, que viene sosteniendo una ideología de juego desde hace un poco más de 7 u 8 años. Ambos equipos merecían ser campeones, y, en cierto punto, ambos lo fueron. El dolor de la derrota no lo quita nadie, sólo el tiempo. Lo único que podemos hacer desde nuestro lado, el de hinchas, es aplaudir con lágrimas de orgullo. No de felicidad, no de tristeza. Podremos inflar el pecho y decir que Argentina jugó una digna final, como un campeón. El título, hablando simbólicamente, no determina al mejor. O por lo menos, en este caso, no lo fue.

Desde este lugar sólo queda agradecer al cuerpo técnico y a los jugadores por las alegrías que nos brindaron y felicitarlos por representar de manera emotiva a nuestro país. Un grande cayó de pié, y esperamos la revancha, siempre la hay. Habrá que esperar, pero por lo pronto, sólo podemos decir “gracias”.

Por Agustín Majul @agusmajul

Ficha del partido


Alemania: Manuel Neuer; Philipp Lahm, Jerome Boateng, Mats Hummels, Benedikt Höwedes; Cristoph Kramer (Andre Schurrle, m.32), Bastian Schweinsteiger; Thomas Müller, Toni Kroos, Mesut Özil (Per Mertesacker, m.120); Miroslav Klose (Mario Gotze, m.88). DT: Joachim Löw.


Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Martín Demichelis, Marcos Rojo; Ezequiel Lavezzi (Sergio Agüero,. m.46), Lucas Biglia, Javier Mascherano, Enzo Pérez (Fernando Gago, m.86); Lionel Messi, Gonzalo Higuaín (Rodrigo Palacio, m.77). DT: Alejandro Sabella.


Gol: 113' Mario Gotze.


Árbitro:Nicola Rizzoli (Italia)


Amonestados: Schweinsteiger, Höwedes, Mascherano y Agüero.


Estadio: Maracaná, Río de Janeiro.

12 julio 2014

La revancha de Sabella

Salvando las distancias, el partido del domingo podría tener similitudes con el partido que pierde ante Barcelona, dirigendo a Estudiantes, allá por el 2009. Rivales de magnitudes distintas pero parecidas. ¿Podrá Sabella sacar chapa por aquel partido ante Guardiola?


El 19 de diciembre, en los Emiratos Arabes Unidos, Alejandro Sabella llega con su Estudiantes campeón de América para enfrentar a, para muchos, el mejor equipo de la historia del fútbol: el Barcelona de Josep Guardiola. Un equipo multicampeón, ganador de 5 títulos en una misma temporada y que buscaba su sexta corona para marcar así el récord de ser el único club en el mundo en conseguir esa cantidad de títulos en una misma temporada.

Por lógica, todos daban por muerto al Estudiantes de buen andar en la Copa Libertadores y había vencido en la final a Cruzeiro, en Belo Horizonte. Tanto en nombres como en historia, el equipo platense no tenía nada que hacer ante la revolución de Guardiola, Messi y compañía. Pero el fútbol tiene estas cosas...

Desde el gol de Boselli, a los 36 minutos del primer tiempo, la estrategia de Sabella estampó al planteo del español Guardiola sobre el campo de juego, bloqueándolo y haciendo un trabajo fino, donde reinaba el tacticismo. De los 90 minutos, 52 estuvo adelante en el marcador Estudiantes, hasta que apareció Pedro, a dos del final, para sellar el empate y hundir el auge de todo un país argentino que se sumó a la causa por la hazaña que estaba logrando Sabella y sus dirigidos. Podríamos exceptuar a los seguidores de Gimnasia de La Plata, pero cuando se trata de buen fútbol, uno nunca sabe.


Luego, la historia cambiaría completamente, aparecería el genio del fútbol mundial (Lionel Messi, por si algún despistado necesita aclaración todavía) y de pecho le daría la victoria al Barcelona. Una derrota dolorosa por cómo se dio.

Hoy, Alemania es el mejor equipo del mundo: posee los mejores jugadores y es el que mejor sabe sacarles provecho. Joachim Löw, desde el 2006 (después del Mundial), comenzó un proyecto que fue “in crescendo”. La impronta del juego teutón mutó de la clásica Alemania con defensa recia y tanques como delanteros a un equipo que juega con pelota al piso transportando el balón, cubriendo los espacios y utilizando jugadores versátiles. Algo parecido a la denominada “era Guardiola” y su revolución. 

Hoy, los europeos poseen jugadores ya consagrados como Manuel Neuer, arquero que actúa como un líbero, el inteligente y multi uso capitán Philipp Lahm, un ícono como Bastian Schweinsteiger, los relojitos que resultan ser Toni Kroos y Sami Khedira, Mesut Özil y su clase, el letal Thomas Müller, asesino a sangre fría de redes y el ya veterano delantero Miroslav Klose, máximo artillero de la historia de los mundiales con 16 conquistas. Todos ellos, alrededor de una base de jugadores que complementan el plan de juego como pueden ser Matts Hummels, Jerome Boateng, Mario Götze, Julian Draxler, Marco Reus, André Schürrle y Lukas Podolski, siendo éste último uno de los jugadores más apreciados y ya siendo parte de la historia alemana con 46 goles en 113 partidos.


El desafío no es el mismo, pero Sabella tiene revancha. Aquella vez, la historia le fue esquiva, inmerecidamente. Hoy, el marco es distinto. Es que es una Copa del Mundo, un trofeo que hace 28 años se viene negando en nuestro país. El domigo, Sabella tendrá su revancha personal. Buscará sacarse la espina de poder vencer al mejor equipo del mundo.

Por Agustín Majul @agusmajul

Casi una costumbre

Por tercera vez, Argentina y Alemania se enfrentarán en una final de la Copa del Mundo. El domingo, en el mítico Maracaná, se definirá este único antecedente que marca una victoria para cada uno.


La primera final



México, 29 de junio de 1986: Al mando de Carlos Salvador Bilardo y con Diego Armando Maradona como bandera, Argentina llegaba a la final del Mundial luego de la histórica victoria ante Inglaterra, con los épicos goles del 10 argentino. Alemania, dirigida tácticamente por el histórico Franz Beckenbauer, poseía a los temibles Andreas Brehme, Lothar Matthaeus y Karl-Heinz Rummenigge. En esa oportunidad, Argentina ganaría 3-2 con goles del Tata Brown, Jorge Valdano y Jorge Burruchaga. Para los europeos descontaban Rummenigge y Voeller.




La segunda



Italia, 8 de julio de 1990: Con mismos entrenadores y planteles actualizados, argentinos y alemanes revivían la final del Mundial pasado. Argentina mantenía a Maradona como su capitán y máxima figura, con los agregados de Oscar Ruggeri y Sergio Goycochea, héroe en la semifinal ante Italia. Alemania mantenía a Brehme y Matthaeus pero asustaba con la potencia de Klinsmann como artillero. En esta ocasión, Alemania vengaría la derrota del 86 venciendo al equipo argentino por 1-0, con un dudoso penal cobrado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal Méndez. Andreas Brehme se hizo cargo de la ejecución y el Vasco Goycochea no pudo emular su gran actuación ante Italia.



El historial marca que se enfrentaron 20 veces, con 9 victorias para el elenco nacional, 6 para los teutones y 5 empates. En materia de Mundiales, se registran 6 enfrentamientos, donde Argentina ganó tan solo uno de ellos, mientras que los alemanes ganaron 3 y donde hubo 2 pardas.


Por tercera vez consecutiva Argentina enfrentará a Alemania: En el Mundial del 2006, en Alemania, Argentina cayó por penales en una llave que no mereció perder. El equipo de Pekerman estuvo a 12 minutos de eliminar al local, pero con las recordadas imágenes de Abbondanzieri lesionado, Riquelme reemplazado, Messi en el banco y el papelito de Jens Lehmann, Alemania fue el victorioso. 



Luego, en 2010, fuimos partícipes de una de las derrotas más duras y humillantes en la historia de nuestro país. Alemania aplastó catastróficamente a Argentina por 4-0, evidenció la falta de trabajo del por entonces entrenador Diego Maradona y su cuerpo técnico y nos enviaron de vuelta a casa desde Sudáfrica con un bochorno imborrable.




Ahora, en 2014, la selección tiene la posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva de esa durísima caída hace 4 años atrás. Romero, Andujar, Demichelis, Mascherano, Maxi Rodríguez, Di María, Agüero, Higuaín y Messi fueron protagonistas de esa vergüenza deportiva y ahora tendrán la oportunidad de sus vidas para sanar heridas. 

Por Agustín Majul @agusmajul

10 julio 2014

Finalistas

Argentina venció a Holanda por penales y está en una final de Copa del Mundo por quinta vez en la historia. En un partido emotivo y muy rígido, el conjunto de Alejandro Sabella se metió en la final luego de 24 años y enfrentará a Alemania, el domingo, en el Maracaná de Rio de Janeiro. 


Tacticismo en su máxima expresión. Un duelo de mentes brillantes que acomodaron sus piezas no para buscar una ventaja provisoria, si no para impedir que el rival se desarrolle con facilidad. Parece utópico hablar de esta manera de un partido de fútbol, pero así fue. Se asimiló a un juego de ajedrez, donde cada movimiento es clave y hacerlo correcta o incorrectamente puede marcar el inicio de un fin, ya sea con festejos o con desilusiones. El partido de ayer fue una batalla épica entre soldados que practicaron el deporte del fútbol como una serie de movimientos coordinados, como si se tratase de marionetas manipuladas para llevar a cabo un correcto orden. El partido de ayer quedará en la historia por el proceso y no por el resultado. 


El estadio Arena de San Pablo dio lugar a la lucha. Parece adrede que se llame “arena”, haciendo alusión a un posible lugar de batallas entre conjuntos defendiendo un fin en común. Todo se dio para que sea una tarde/noche a pura pelea. Argentina y Holanda jugaron una semifinal aburrida en ofensiva: prácticamente no se patearon al arco (dos tiros para Argentina, uno para Holanda) y tampoco se concentraron en lastimarse, ya que 10 fueron las faltas cometidas por la albiceleste, mientras que los de naranja se anotaron con 15. 

El enfrentamiento real estuvo en de la mitad de la cancha hacia atrás. Marcas hombre a hombre, cada uno siguiendo al suyo y utilizar el recurso de ocupar los espacios. La clave del partido y de lo que tanto se habla ahora. ¿Qué es eso de ocupar espacios? Moverse sin el balón, marcar en lugares donde potencialmente se pueda llegar a ubicar algún rival. Algo así como en zona, pero más individualmente. Así, fueron 120 minutos a pura tensión. Tensión a pesar de los escasos tiros al arco. El partido invitaba al espectador a pensar que, si bien no pasaba nada durante el juego, en cualquier momento se iba a romper el cero. Pero la estrategia de ambos entrenadores dio resultado, tanto así que el mejor resultado para el partido era el empate. Ambos técnicos habían plasmado a la perfección la intención que tenían con respecto a su equipo y al contrario. 


Difícil es escribir acerca del partido con tan pocos condimentos tangibles. Todo (o casi todo) lo que pasó durante las 2 horas de juego era digno de ver sin clavarle la vista a la pelota. Cosas que pocos hacen, ya que la atención de todos, incluído los jugadores, pasa por allí.

El partido finalizó en empate a cero, como no podía ser de otra manera, y se venían los penales. Nadie quería los penales, no se sabe muy bien por qué. Por las dudas de Romero, quizás. Pero esta instancia fue bisagra para el uno argentino. Era su momento, le tocaba a él sepultar las críticas que cosechó a fuerza de rendimientos mediocres y poco rodaje. “Hoy te convertís en héroe”, le dijo Mascherano, el guerrero del partido y la figura indiscutible. Ese hombre que nos caracteriza a los argentinos dentro y fuera de la cancha, convencía a Romero de que ahora, la responsabilidad la tenía él. El arquero oía y asentía con la cabeza, mostrando que las palabras lo golpeaban, le influían. La historia marcó que sería el partido del nacido futbolísticamente en Racing. Dos penales atajó Romero para darle el boleto a la final de la Copa del Mundo. Maxi Rodríguez convirtió el del desahogo. Parece mentira, que no es real. 

La generación del 90 puede sacarse la espina e inflar el pecho en el futuro, al decir “yo vi a Argentina en la final del Mundial”. El destino marcará, el domingo, si continuamos con las lágrimas de alegría o las reemplazamos por la de la tristeza. Es muy dificil de caer en la realidad de jugar una final del Mundial. Yo mismo, escribiendo esto ahora, no lo creo. No me alcanzan 3 dias, que es lo que resta para el partido decisivo, para asumir este presente y preparame para el siguiente. Es lo más cercano a una utopía todo lo que estamos viviendo como hinchas. Contra Alemania, el cuco que viene de hacerle 7 a Brasil, se dejará todo y más que todo. Es una certeza, viendo el recorrido de este equipo que fue de menor a mayor en
calidad de rivales y en rendimiento. El Maracaná será el escenario de gala para el partido más importante de la corta de vida de muchos. Por un lado, esta selección ya cumplió, pero si se llegó hasta las puertas del cielo, ¿por qué no atravesarlas?. Un nuevo capítulo será escrito el 13 de julio. Tenemos la posibilidad de ser los autores de esa página dorada que quedará en el recuerdo de todos y en boca y pensamiento del mundo. ¿Nos animamos? 


Por Agustín Majul @agusmajul

08 julio 2014

El mayor impacto en la historia de los mundiales

Alemania goleó 7-1 a Brasil en el partido que marcará a fuego la historia del fútbol mundial. Los europeos esperan rival en la final. Miroslav Klose marcó el segundo y es el máximo goleador de la historia con 16 goles.

Esta clase de partidos atípicos provocan fluctuaciones drásticas en la práctica del deporte. El 6-1 en 1958 recibido por la Argentina en manos de Checoeslovaquia cambió el fútbol argentino. ¿Para bien o para mal? Esa es una discusión aledaña.
Hoy, 8 de julio de 2014, en Brasil, se llevó a cabo la goleada de mayor impacto en la historia de los mundiales de fútbol. Más que el Maracanazo o cualquier eliminación de alguna potencia en primera ronda. El 7-1 de Alemania sobre los locales dibujó un hito que, con el correr de los años, incrementará su trascendencia en el espacio futbolero.
Si bien resulta difícil encuadrar la primera semifinal bajo un análisis táctico, es necesario remarcar que el equipo alemán jugó uno de los mejores partidos en todos los mundiales. Desde esa base, todo el contexto genera una atmósfera de mayor entendimiento sin dejar de lado la sorpresa que generó en propios, extraños y extraterrestres semejante resultado.
Los minutos iniciales manifestaron una faceta similar a la que demostró Brasil en la etapa inicial contra Colombia. Presión sofocante, instalación en campo rival, agresividad y triangulación sobre las bandas. Prosperó en ataque sin forzar movimientos en Manuel Neuer. Todo se derribó con el gol de pelota parada. Como le sucedió a la Argentina en el 2010, Brasil recibió un castigo similar. Exquisito envío de Kroos, cortina de Klose para la liberación de Müller y la pérdida de David Luiz. Cachetazo y apertura del marcador.
De allí en adelante, Brasil salió deliberadamente en busca de la igualdad y dejó praderas inmensas de césped descubiertas. Componente esencial que describe esta derrota. Extravío de balón en mediocampo, observando a un equipo alemán cortísimo, como pocas veces visto en el fútbol, y usufructuando la espalda de Marcelo. Responsabilizar a un componente resultaría irrisorio y sería equívoco abogar por un protagonista en especial. Sin embargo, el aumento de la ventaja que marcó la historia, fue responsabilidad de Marcelo. Se desentendió totalmente de la línea defensiva, se ubicó cuatro o cinco metros por detrás, y habilitó a todos los rivales. Klose tuvo el tiempo de definir dos veces sin oposición y transformarse en el máximo goleador de la historia de los mundiales, superando a Ronaldo, que observaba el partido como comentarista de la televisión.
Con el 2-0 en la valija a los 23 del inicial, Alemania arrasó con todo. No se apiadó, no levantó el pie del acelerador, continuó presionando, sofocando la salida brasileña que se veía avasalladlo por los embates rivales. Brasil careció de agresividad defensiva, de sintonización en la marca y sufrió la jerarquía individual y colectiva de Alemania. Un minuto después, pérdida de Luiz Gustavo y otro gol. Y dos minutos más tarde, Kroos y un sablazo fortísimo para batir a Julio César. Y tres pasaron para que Khedira sentenciara todo tipo de resultados por si a algún optimista se le cruzaba por la cabeza la idea de una remontada. 30 minutos y 5-0. En semis. En Belo Horizonte. En Brasil. En casa. Dolor y pánico. Llanto desconsolado y abandono del estadio. Una pesadilla irrepetible. El temor por el Maracanazo en una supuesta final se transformó en la incredulidad de todos los presentes, sin importar la nacionalidad.
Brasil debió protegerse después de los tres goles. Acoplarse en el fondo e intentar resistir ante los empellones alemanes. Buscar protección en la aglomeración de jugadores en zona defensiva para detener la avalancha e intentar comenzar desde cero, con el 0-2 o 0-3 en el resultado. La tenencia del balón carecía de confianza y se transformaba en un estilo de ataque para los europeos que usufructuaron cada situación. Bailaron dentro del área. Hicieron goles de fútbol sala con toques, engaños y definiciones sin arquero. Los siete goles fueron dentro del área.
Más tarde, afloró Neuer. Porque esta Alemania, además de agregarle calidad y técnica al juego físico preexistente, posee al mejor arquero del mundo que aparece aún cuando no lo necesita el equipo. Oscar decoró el resultado anotando el ¿gol del honor? No. El gol de la decoración. 1-7, y a las duchas, al llanto, al pedido de disculpas, a la eterna vergüenza por haber sufrido semejante paliza en casa. Schürrle anotó por dos en el complemento para aumentar la ventaja e incrementar los números que marcaran la historia.
Es habitual escuchar que las etapas de la historia se solidifican con el transcurrir de los años. Este 7-1 no precisa más tiempo. Es el partido que más marcará la historia de los mundiales de fútbol. Los condimentos lo transforman en este hito.
Alemania asusta. Alemania parece ser una maquinita. Alemania, también, jugó un partido de ensueño que difícilmente logre repetir. Sin embargo, el respeto incrementa y llegan a la final con un envión anímico inconmensurable por lo que, Holanda o Argentina, deberán prepararse física y mentalmente para derrotar a semejante monstruo. Alemania, una vez más, es finalista de la copa del mundo.


Por Matías Adami @matiadami2.

05 julio 2014

¡Historia!: Después de 24 años, Argentina está en semifinales

En el estadio Mané Garrincha de Brasilia, Argentina jugó su mejor partido de la Copa y venció a Bélgica por 1-0 con gol de Higuaín.

En un partido muy duro, Argentina supo sobrellevar sin ningún problema el partido ante la complicada Bélgica y ganó muy bien, con una gran actuación y reaparición de su delantero de área, Gonzalo Higuaín. La selección presentó las variantes de Basanta por Rojo, con dos amarillas, Demichelis por Fernández y Biglia por Gago.

Desde el primer minuto, se vio una postal de lo que sería el partido: lucha táctica en el medio campo, entre el de Argentina y ante los buenos nombres que poseen los europeos. Parecía que iban a ser los de rojo los que propondrían constantemente a atacar, como había afirmado su técnico, pero fueron más cautos y parecían jugar al error de salida de la defensa o de los volantes para comandar contrataques letales que agarren mal parados al bloque defensivo en el retroceso. Pero la selección se plantó muy bien, propuso hacer transiciones del balón tanto verticales como horizontales y también intentó sacar provecho a sus volantes por afuera invertidos, ya que Lavezzi se mantenía por la izquierda y Di María por la derecha. Esto seguramente era para tener más facilidad de encarar y gambetear a los laterales de Bélgica ya que su posición original es la de central. También, Van Buyten y Kompany se paran en la zaga central con el perfil cambiado, así que se fue acertado el intento de Sabella en intentar por allí. Messi parecía posicionado como un clásico enlazador hacia Higuaín, único nombre de referencia en el área.

Se iba armando el partido y ya había buenas apariciones del Pocho por izquierda, colándose a la espalda de Alderweireld. Di María buscaba el pase hacia el centro, aunque Zabaleta pasaba como un avión por su espalda y arrastrando la marca de Vertonghen. Fue así, que a los 10 minutos, Fideo busca un pase entre líneas para el 4 de la selección, pero no es bueno. Rebota en el pie de un defensor y la pelota le queda en el aire para Higuaín, recién entrado en el área grande. El Pipa, ya sabiendo lo que tenía que hacer, golpea la pelota de un sablazo con una volea, y la coloca bien esquinada, en el poste derecho de Curtois, que nada pudo hacer. Recién comenzado el encuentro (otra vez), Argentina se ponía en ventaja y, nuevamente, se esperaba lo mejor. Acomodarse con el resultado puesto siempre es más fácil, ya que se juega con la desesperación del rival, más, si tenemos en cuenta la instancia y el contexto.




A diferencia como contra Bosnia y Nigeria, esta vez sí jugó a favor el gol temprano en el equipo. Aunque suene raro que un gol a favor le juegue en contra a alguien, en los anteriores partidos, Argentina se vio en la situación de desconcierto con la victoria, no buscaba aumentar la ventaja y se defendía demasiado ante el rival. En esta oportunidad, se vio un equipo muy ordenando, concentrado y sabiendo en todo momento lo que tenía que hacer. En ningún momento se desesperó y manejo los hilos del partido a su gusto. Todo estaba dado para hacer un gran partido.

La intención de Bélgica siempre fue nacer el juego desde sus centrales/laterales hacia Witsel y Fellaini, referencias en el centro del campo. De allí, trasladar hacia De Bryune, Mirallas o Hazard, el jugador más peligroso de los “Diablos rojos” y quien no demostró en todo el Mundial lo que realmente es capaz de hacer. Origi, el único delantero del equipo, no encontró los espacios ante la buena presencia de Demichelis y Garay. Poco y nada pudo hacer el equipo de Wilmots para quebrar el cero, sumado a que Fellaini era bien contenido a la hora de buscar el cabezazo que habilite a algún jugador, un recurso muy utilizado gracias a sus 1,94 metros. Zabaleta y Basanta supieron controlar muy bien las subidas de sus marcas (De Bruyne y Mirallas), evitando que envíen centros y obligándolos a retrasar el transcurso de la pelota, hacerle perder ideas a los belgas y descolocándolos en la ubicación de los ¾ de cancha.

El primer tiempo se iba con una mala noticia para Argentina: Di María, que quedó mano a mano con Kompany luego de un pase magistral de Messi de atrás de mitad de cancha, se lesiona en su muslo de la pierna derecha y debe ser reemplazado. Problemas para la selección, que debía lidiar con la salida de uno de los pilares de este equipo. En su lugar entraba Enzo Pérez, de gran presente en el Benfica de Portugal.

Ya en el segundo, el trámite del partido no cambió. Bélgica no supo complicar a Argentina y éste, aprovechando la ventaja, jugaba a armar un equipo más corto y mantenía la posesión de la pelota. Higuaín bajaba hasta la mitad de la cancha, signo del sacrificio y las ganas que tenía el ex River de saldar cuentas viejas. Lukaku por Origi y Mertens por Mirallas fueron los cambios (cantados) por el técnico belga que amenazaba con darle más trabajo a la defensa con el ingreso del delantero del Chelsea, que venía de tener un gran partido ante Estados Unidos.

Los nombres cambiaban, el partido no. Argentina tuvo más espacios, Enzo Pérez robaba buenas pelotas y emprendía las contras de la selección. De hecho, de un quite del ex Estudiantes de La Plata se pudo haber aumentado el marcador, cuando Higuaín, en una excelente jugada individual incluído un caño a Kompany, revienta un violento remate en el travesaño. Era el segundo gol de Argentina y el de la tranquilidad. Si bien el rival no oponía demasiado, la diferencia era escasa y no se debe bajar los brazos en este tipo de situaciones.

Con la última variante de Chadli por Hazard, Bélgica dejó de intentar jugar y buscaba constantemente mediante pelotazos desde los costados que Fellaini o Lukaku habilitaran de un cabezazo a algún compañero para que quede mano a mano. Pero, como fue todo el partido, Demichelis y Garay tuvieron un partido descollante, excelente en defensa. Romero siempre estuvo cuando debió. Mascherano, recorriendo toda la mitad de la cancha hasta la defensa, era el primero en dar la cara cuando algún belga se animaba a comandar un ataque con pelota al piso. Enzo Pérez estaba atento y nunca comprometió a Zabaleta, quien estaba a sus espaldas. Basanta fue un jugador muy ordenando, donde cumplió en su posición con creces, y hasta llegó a la línea de fondo y tiró centros a los delanteros. El mejor partido de una defensa que no era usual. Messi, en otra posición, se cansó más de lo común, ya sea por las corridas en habilitación, ocupar todo el frente de ataque o el simple hecho de tener dos o tres jugadores encima, de porte alto y mucho más agresivos. El árbitro tuvo fallas en ese sentido, donde debió ser más rigurosos y mostrar más tarjetas a los belgas, que jugaban con una marca muy agresiva. Alderweireld debió irse expulsado por una tremenda patada a Biglia, de gran partido junto a Mascherano. Fernando Gago reemplazaría Pipita, figura de la cancha, para darle salida más limpia y retener el balón de cara a los últimos minutos. Una llegada sola de peligro tuvieron los europeos, donde Lukaku llega a espaldas de Zabaleta dentro del área, y tira un centro atrás que es bien despejado al córner. También, el achique defensivo fue clave, ya que los jugadores del conjunto de Wilmots caían constantemente en off side. Mérito de la defensa y del cuerpo técnico de Sabella. Eso solo pudo hacer Bélgica, y eso sería lo último que haría en esta Copa. Messi tuvo un mano a mano clarísimo, completamente solo. Curtois respondió bien y le negó a Lionel su quinta conquista en este Mundial.




Partido finalizado. Argentina en semifinales luego de 24 años. En 1990, ante Italia, había sido la última vez, con el histórico “Siamo fuori della Coppa” y Goycochea en brazos de todos. Siempre que la selección estuvo en semis, llegó a la final. Hoy, luego de tanto sufrimiento y espera, todo el país tiene la posibilidad de ver nuevamente a Argentina en lo más alto del fútbol mundial, donde merece estar. Deberá, primero, superar un escalón más para llegar al partido decisivo. Partido a partido se forma este equipo que comenzó con dudas y llega hoy con más certezas que otra cosa. Se deberá esperar a ver cómo evoluciona la lesión de Di María, clave en este equipo. De Holanda y Costa Rica saldrá el rival que enfrentará Argentina, dado que en la otra llave se enfrentan Alemania y Brasil. La selección está cerca de la final, pero primero piensa en la semifinal. Como dice una frase hecha en el fútbol, paso a paso, se van cumpliendo objetivos. Y todo un país respalda a este equipo y a este cuerpo técnico.

Por Agustín Majul @agusmajul

Ficha del partido

Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Martín Demichelis, Ezequiel Garay, José Basanta; Lucas Biglia, Javier Mascherano, Ángel Di María (Enzo Pérez); Ezequiel Lavezzi (Rodrigo Palacio), Lionel Messi (c), Gonzalo Higuaín (Fernando Gago). DT: Alejandro Sabella.

Bélgica: Thibaut Courtois; Toby Alderweireld, Daniel Van Buyten, Vincent Kompany (c), Jan Vertonghen; Axel Witsel, Marouane Fellaini; Kevin Mirallas (Mertens), Eden Hazard (Chadli), Kevin De Bruyne; Divock Origi (Lukaku). DT: Marc Wilmots.

Árbitro: Nicola Rizzoli (ITA).

Amonestados: Lucas Biglia, Toby Alderweireld, Eden Hazard

Estadio: Mané Garrincha de Brasilia.


04 julio 2014

Francia se despidió de la Copa, Alemania firme como siempre

Faltando nada más que 8 días para que termine el Mundial, Alemania eliminó por la mínima a Francia en cuartos y logró pasar a la semifinal para enfrentarse con Brasil el próximo martes a las 17 horas en Belo Horizonte. 


El encuentro que dirigió el árbitro argentino Néstor Pitana comenzó siendo dominado por Alemania, que logró el control de la pelota tan buscado por Francia. A los 12 minutos una falta de Pogba cedió un tiro libre que, con el centro de Kross y el cabezazo de Hummels puso arriba a Alemania en el marcador. 


Pocos minutos después el juego logró emparejarse aunque los alemanes lograban más llegadas y buscaban desarmar a la defensa francesa. A los 20 minutos, Francia estuvo cerca del empate con una pelota de Matuidi para Benzema que la dejó picar y perdió el gol. El juego se volvió muy táctico en la mitad del campo. Tan sólo tres minutos después una caída de Klose en el área y un penal no cobrado impidieron que la selección alemana amplíe el marcador. Francia generó jugadas pero sin la contundencia necesaria para inquietar a Neuer. 

En los últimos 15 minutos del primer tiempo Francia logró presionar y a los 33 minutos Alemania se salvó de milagro con una pelota que sacó Neuer. La jugada terminó en un córner que pateó Valbuena para Pogba, que de cabeza hizo que la pelota se pierda por arriba del arco. En el final del primer tiempo, Francia vuelve a tener otra oportunidad para conseguir la igualdad con un pelotazo largo de Pogba para Benzema que ejecutó un derechazo controlado por el arquero alemán. 


En los primeros minutos del complemento Alemania se complicó y le otorgó un tiro libre a Francia, consecuencia de la falta de Schweinstiger contra Valbuena, que atajó otra vez Neuer. Ya en la mitad del segundo tiempo Francia seguía perdiendo sin actitud y para los 66 minutos el partido se caía sin casi juego. Minutos después, Alemania podría haber aumentado el marcador por una equivocación en la salida francesa que aprovechó Muller con un remate muy cruzado que pasó cerca del arco. Faltando diez minutos para la finalización del encuentro, Francia logró meter a Alemania en su campo y consiguió un tiro libre cedido por la falta de Schweinstiger, que fue amonestado y se pierde el partido con Brasil, pero Howedes logró rechazar el centro de Valbuena que terminó en una gran contra de Ozil para asistir a Schurrle. El volante intentó definir por abajo de zurda pero la buena reacción de Lloris impidió el gol. Como consecuencia de esta jugada Francia quedó muy expuesto en el campo. 

Luego del tiempo cumplido, Pitana decidió adicionar 5 minutos más, y faltando tan sólo un minuto, Francia fue dueño de la última jugada con la definición de Benzema, que sacó con una mano el excelente Neuer y le dio la posibilidad a su selección de entrar a la semifinal sin necesidad del alargue. 

Alemania que predominó en casi todo el partido dejó sin semifinal a Francia que no logró dejar todo su potencial en la cancha. Ahora le toca enfrentarse con Brasil, que no contará con Neymar lesionado ni con su capitán Thiago Silva por acumulación de amarillas. 

Por Pachu Tanco @pachutanco




02 julio 2014

Sufriendo, Argentina derrotó a Suiza y enfrentará a Bélgica

En Brasilia, ayer la Selección tuvo que trabajar demasiado para vencer a los europeos. Los belgas serán el próximo rival, que vencieron a Estados Unidos por 2-1. 

Ya en una instancia decisiva como los octavos de final, Argentina se jugaba el todo por el todo ante un duro rival, con buenos nombres dentro de su equipo inicial. El partido comenzó como fueron usualmente los partidos para la albiceleste en este Mundial: el rival esperando muy atrás para atacar de contra en el momento justo. Así, se hacía muy difícil iniciar juego de cara al arco. Di María ya mostraba dotes de individualidad para desbordar y tirar el centro, y Lavezzi –el reemplazante de Agüero- no tenía sólo la tarea de atacar la banda derecha, si no de bajar como 8 a la par de Mascherano, ya que quedaba muy solo en un mediocampo al que Gago abandonaba para enlazarse con los delanteros. Se probó por abajo, con centros y hasta con córners, pero no había claridad. Para Suiza, Shaqiri e Inler eran los promotores de juego y los que ponían ritmo a su juego, sumado también a las buenas subidas de Rodríguez, su lateral izquierdo. Desde un córner jugado en corto, Shaqiri elude a Gago, entra en el área casi bordeando el fin de la cancha, y tira un centro atrás que es impactado por Xhaka. Parecía gol, pero Romero actuó rápidamente, con buenos reflejos. El uno argentino volvía a dar garantías en esta Copa del Mundo. 

Pasaban los minutos y seguían las imprecisiones, sumado a que Lavezzi no encontraba el espacio a las espaldas de Rodríguez e Higuaín sobraba en el ataque. Se presionó la salida de los centrales, y quizás por ahí se pudo haber encontrado una situación favorable, pero ni eso salió. Benaglio, el arquero del rival, no había interactuado con la pelota o en una situación clara de gol. Preocupación. Y para peor, una pelota asilada deja a Drmic mano a mano con Romero, quien debió haber salido y despejar la pelota, pero decidió retroceder y esperar el remate muy adelantado. El suizo, quien sabe por qué, decidió rematar a la carrera con zurda, tratando de emboquillar la pelota. Los corazones se pararon, pero el remate fue malo y terminó en las manos del arquero. Respiraba Argentina luego de sufrir el primer error garrafal del arquero en este Mundial. 

Depositados en la segunda etapa, las cosas cambiaron. Suiza se retrasó demasiado, como queriendo comprar el empate. Y de ahí la Argentina creció. En juego, asociándose Di María (en la derecha) con Messi, y Rojo con Lavezzi. Remates fuera del área, un cabezazo de Higuaín y remates y jugadas picantes de Messi pudieron darle a la Selección la ya merecida apertura del marcador. Suiza hacía negocio y el alargue estaba cerca. Ingresó Palacio en lugar de Lavezz, para darle más peso en el área. Se terminaron molestando Higuaín y el ex Boca dentro del área, sobre todo cuando un cabezazo conectado por Palacio y que se fue cerca del palo de Benaglio parecía mejor para el Pipa, quien estaba mejor posicionado. Sin más que ofrecer, el partido se estiraba al alargue. 

En estas instancias, parecía que lo físico iba de a poco dejando de funcionar y el desarrollo del cuerpo era más aguantar psicológicamente el partido. En el primer tiempo suplementario, Suiza mejoró, amenazó con ir a buscar el gol y forzar a hacer otro para rogar por los penales. Pero los europeos, ya con su máxima estrella apagada, eran imprecisos y no mostraban ser una amenaza. 

Argentina bajó su rendimiento y la falta de efectividad en los pases o gambetas golpeaba fuerte a los jugadores, que no encontraban la vuelta. Primer tiempo extra finalizado.
En los segundos, Argentina fue a matar o morir: de todas las formas posibles, la Selección buscaba el gol y el pase a cuartos. Pero no ocurría nada. Ingresó Biglia por Gago, quien levantó su rendimiento en comparación a sus últimos partidos. Nada ocurría. Todos esperábamos algo de Messi, como en los partidos anteriores: “Que frote la lámpara”. Y, si bien no fue él quien finalizó la jugada, sí la comenzó. Litchsteiner pierde el balón con Rodrigo Palacio, quien luego de recuperarlo toca bien para Lionel. Arranca Messi, derecho al arco, esquiva un patadón tremendo del defensor suizo. Más cerca del arco, tenía opciones en ambas puntas. Higuaín, quien acompañaba por el centro, se corre para su derecha porque ya se preveía que el 10 albiceleste haga una de las suyas. Pero el astro del fútbol mundial pasa la pelota a Di María, que venía a toda velocidad, con sus típicas zancadas a toda marcha, y se acomoda para su mejor perfil. Esquinado, abajo, a la derecha del buen arquero Benaglio, Argentina prácticamente sellaba su clasificación. A dos minutos de los penales, al minuto 118, había gol argentino. Gritado como pocos, 40 millones de personas se desahogaban con un gol que se había negado durante toda una tarde. Injusticia era ir a los penales y equiparar las posibilidades, donde las estrellas son uno más y el azar se hace rey de las decisiones. 

Apareció un Angel para darle respiro a todos los argentinos. Y ese Angel volvió a actuar en el partido, cuando desde un córner para Suiza la pelota pasa a todos y golpea a Dzemaili, volante suizo que apareció solo. El balón golpea al jugador, golpea al palo, pega en el muslo del europeo y se va por afuera. Se pararon los 40 millones de corazones. Todo sucedió en medio segundo, tan rápido, que no permitió ni a Romero actuar. Todos miraron, nosotros también. La suerte estuvo de nuestro lado. Algunos invocaban al Papa Francisco, argentino y religioso hasta la médula. Dándole la forma que cada uno quería, Argentina respiraba. También en un tiro libre al borde del área para Suiza, que Shaqiri impactó en la barrera y el árbitro, de mal desempeño, dio por finalizado el encuentro. Alivio total para todos los argentinos. Todos estábamos pensando en quién iba a patear el primer penal, pero los grandes jugadores aparecen en estos momentos. Desaparecen (no en este caso) en todo el partido y aparecen en los momentos claves. Antes, fue Messi solo. Ahora, Di María está para acompañarlo. Los 4 fantásticos no están. Primero, vino uno sólo. Ahora lo acompaña otro de ellos. Con uno lesionado, esperamos por la recuperación futbolística de Higuaín que nos permita transitar los partidos con más tranquilidad. 

Argentina continúa sin demostrar lo que realmente es, pero va al frente, busca, intenta, crea. Hasta ahora, tuvo sus réditos. Di María, el héroe de la tarde de ayer, ya lo dijo: “España tuvo suerte en el 2010, ahora nos toca a nosotros”. Hay que llamarla a la suerte y aprovecharla cuando llega. Por lo pronto, en cuartos de final enfrentaremos a la primer selección en este Mundial que esté a la altura de las condiciones, por lo menos, en los papeles, ya que casos como Grecia, Costa Rica o Argelia rompen con todos los pronósticos y demuestran porqué este es uno de los mejores Mundiales, con más goles y más parejo y también vuelven a demostrar porque el fútbol es un deporte tan imprevisible y tan lindo. 

Por Agustín Majul @agusmajul 

Ficha del partido 

Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo (José María Basanta, m.105); Fernando Gago (Lucas Biglia, m.106), Javier Mascherano y Ángel Di María; Ezequiel Lavezzi (Rodrigo Palacio, m.73), Gonzalo Higuaín y Lionel Messi. DT: Alejandro Sabella 

Suiza: Diego Benaglio; Stephan Lichtsteiner, Johan Djourou, Fabian Schäer, Ricardo Rodríguez; Valon Behrami, Gökhan Inler; Granit Xhaka (Gelson Fernandes, m.66), Xherdan Shaqiri, Admir Mehmedi (Blerim Dzemaili, m.113); Josip Drmic (Haris Seferovic, m.82). DT: Ottmar Hitzfeld (Alemania) 

Arbitro: Jonas Eriksson (Suecia) 

Amonestados: Xhaka, Gelson Fernandes, Rojo, Garay y Di María. 

Estadio: Arena Corinthians de Sao Paulo

30 junio 2014

Alemania pasó a cuartos pero le costó más de la cuenta

Alemania lo pensaba, pero seguramente no esperaba tanta resistencia argelina, recién en el primer minuto de alargue pudo vencer al seleccionado africano, el mejor de los que representó al continente en este Mundial. Fue 2-1 en Porto Alegre.

Con orden, presión y tapando a los generadores de juego alemán como lo son Götze y Özil, Argelia no tuvo grandes sobresaltos en la primera etapa, además hay que destacar la gran tarea del arquero Rais M'Bolhi, quien hasta el gol de Shurrle tapó todo lo que iba hacía su valla.

En la segunda etapa Joachim Low mandó a Shurrle a la cancha en lugar de Götze, así Muller tenía compañía en ataque. Los minutos pasaban y Alemania iba con peligro, pero también sufría algún susto en el fondo. Neuer, en varias oportunidades, saliendo del área y casi jugando como líbero, evitaba que los atacantes argelinos queden cara a cara con él.

Llegó la prórroga y con ella los goles: en apenas 90” segundos Alemania pudo batir al arquero argelino Rais M'Bolhi. Müller desde la izquierda mandó un centro rasante y Shurrle, con el taco, abrió el marcador. La ventaja tranquilizó a los germanos y dejó a una Argelia desgastada con la obligación de ir a buscar el empate. En la última contra alemana Mesut Ozil puso el 2-0 que sentenciaba la historia. Pero, cuando sólo se esperaba el final del partido, llegó el descuento de Djabou para dejar aún mejor parado a un seleccionado que le jugó un gran partido a una potencia como lo es Alemania.

Los de Joachim Low esperan el viernes y en Rio de Janeiro por Francia. En el caso de conseguir la victoria serán el único seleccionado en la historia en llegar a Semifinales por cuarto mundial consecutivo.

Por Carlos Souto @carlossouto11

Los Ticos escriben la historia

Costa Rica venció a Grecia 5-3 por penales tras igualar 1-1 y clasificó, por primera vez en su historia, a cuartos de final. El próximo rival será Holanda y ellos, buscan crecer en la historia.
La intención de Costa Rica dentro del campo de juego es diáfana y respetable. Si bien no posee la materia prima de las potencias como Argentina, Alemania, Francia o Italia, Jorge Luis Pinto ha diagramado un sistema defensivo y ofensivo que tiene el respeto al balón como premisa protagónica.
Después de agigantarse contra tres campeones del mundo en la zona de grupos y vencer a Uruguay, Italia e igualar con Inglaterra, Costa Rica se transformó en un rival difícil de roer, capaz de causar dificultades ante cualquier selección. Creer que este equipo equivale al que permaneció en la decadencia durante los mundiales de su historia sería cometer un inmenso error puesto que, con Pinto a la cabeza, enarboló un conjunto que se arraigó con el correr de los partidos y la ambición de sus jugadores.
Si bien tuvo méritos necesarios para avanzar a la segunda fase, Costa Rica contó con la fortuna que precisan todos los equipos para obtener cierta facilidad a la hora de clasificar. Del mismo modo que la tuvo Uruguay en Sudáfrica 2010 al enfrentarse a Corea del Sur en octavos y a Ghana en cuartos, los Ticos tuvieron que enfrentar al rival más flojo de octavos que clasificó por la ventana del vecino  la segunda rueda. Inocuo y macilento, Grecia se ubicó entre los 16 mejores y forjó una página riquísima de su historia que, de no haber sido por el penal fallido de Theofanis Gekas, quizás estaría en el lugar que se encuentra hoy Costa Rica. Y en ese tópico, el destino favoreció al que propuso y, de alguna forma, mereció estar donde está hoy. Los Ticos soportaron una hora en inferioridad numérica por la expulsión de Óscar Duarte y recibieron un impacto durísimo con la igualdad en el minuto 90 cuando Sokratis Papastathopoulos igualó el marcador después de atravesar 38 minutos con el 1-0 a su favor.
Con su arquero Keylor Navas como bandera de un equipo histórico, la Selección de Fútbol de Costa Rica sigue escribiendo el capítulo más bello y longevo de su historia. Posee argumentos de sobra para ilusionarse y, ya sin presión, enfrentará a Holanda. ¿Por qué no soñar, no? Superó a Uruguay, venció a Italia y empató con Inglaterra (este último eliminado al disputarlo).

Los Ticos crecieron enormemente y, de la mano de Jorge Luis Pinto, buscarán extender este capítulo tan atractivo que se denomina “Brasil 2014”.


Por Matías Adami @matiadami2.