Salvando las distancias, el partido del domingo podría tener similitudes con el partido que pierde ante Barcelona, dirigendo a Estudiantes, allá por el 2009. Rivales de magnitudes distintas pero parecidas. ¿Podrá Sabella sacar chapa por aquel partido ante Guardiola?
El 19 de diciembre, en los Emiratos Arabes Unidos, Alejandro Sabella llega con su Estudiantes campeón de América para enfrentar a, para muchos, el mejor equipo de la historia del fútbol: el Barcelona de Josep Guardiola. Un equipo multicampeón, ganador de 5 títulos en una misma temporada y que buscaba su sexta corona para marcar así el récord de ser el único club en el mundo en conseguir esa cantidad de títulos en una misma temporada.
Por lógica, todos daban por muerto al Estudiantes de buen andar en la Copa Libertadores y había vencido en la final a Cruzeiro, en Belo Horizonte. Tanto en nombres como en historia, el equipo platense no tenía nada que hacer ante la revolución de Guardiola, Messi y compañía. Pero el fútbol tiene estas cosas...
Desde el gol de Boselli, a los 36 minutos del primer tiempo, la estrategia de Sabella estampó al planteo del español Guardiola sobre el campo de juego, bloqueándolo y haciendo un trabajo fino, donde reinaba el tacticismo. De los 90 minutos, 52 estuvo adelante en el marcador Estudiantes, hasta que apareció Pedro, a dos del final, para sellar el empate y hundir el auge de todo un país argentino que se sumó a la causa por la hazaña que estaba logrando Sabella y sus dirigidos. Podríamos exceptuar a los seguidores de Gimnasia de La Plata, pero cuando se trata de buen fútbol, uno nunca sabe.
Luego, la historia cambiaría completamente, aparecería el genio del fútbol mundial (Lionel Messi, por si algún despistado necesita aclaración todavía) y de pecho le daría la victoria al Barcelona. Una derrota dolorosa por cómo se dio.
Hoy, Alemania es el mejor equipo del mundo: posee los mejores jugadores y es el que mejor sabe sacarles provecho. Joachim Löw, desde el 2006 (después del Mundial), comenzó un proyecto que fue “in crescendo”. La impronta del juego teutón mutó de la clásica Alemania con defensa recia y tanques como delanteros a un equipo que juega con pelota al piso transportando el balón, cubriendo los espacios y utilizando jugadores versátiles. Algo parecido a la denominada “era Guardiola” y su revolución.
Hoy, los europeos poseen jugadores ya consagrados como Manuel Neuer, arquero que actúa como un líbero, el inteligente y multi uso capitán Philipp Lahm, un ícono como Bastian Schweinsteiger, los relojitos que resultan ser Toni Kroos y Sami Khedira, Mesut Özil y su clase, el letal Thomas Müller, asesino a sangre fría de redes y el ya veterano delantero Miroslav Klose, máximo artillero de la historia de los mundiales con 16 conquistas. Todos ellos, alrededor de una base de jugadores que complementan el plan de juego como pueden ser Matts Hummels, Jerome Boateng, Mario Götze, Julian Draxler, Marco Reus, André Schürrle y Lukas Podolski, siendo éste último uno de los jugadores más apreciados y ya siendo parte de la historia alemana con 46 goles en 113 partidos.
El desafío no es el mismo, pero Sabella tiene revancha. Aquella vez, la historia le fue esquiva, inmerecidamente. Hoy, el marco es distinto. Es que es una Copa del Mundo, un trofeo que hace 28 años se viene negando en nuestro país. El domigo, Sabella tendrá su revancha personal. Buscará sacarse la espina de poder vencer al mejor equipo del mundo.
Por Agustín Majul @agusmajul






















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