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12 agosto 2014

Gerardo Martino, la única real opción

Todo indicaría que el ex entrenador del Barcelona será en el nuevo técnico de la Selección argentina. Luego de su paso por el club culé, Martino continuará con el proyecto de Sabella, aunque buscará controlar las juveniles.


Si bien restan detalles, parece ser que el elegido por los dirigentes arreglará para ponerse el buzo de DT. Entre hoy y mañana se cerraría la incorporación del Tata y así, reemplazará al entrenador que logró el subcampeonato en Brasil 2014: Alejandro Sabella.


Sin mayor conocimiento de los detalles, desde su entorno se prevé que Martino no sólo buscará controlar el trabajo en las divisiones juveniles, si no rodear el cuerpo de trabajo en todos los sectores para impedir que dirigentes y gente ajena al bloque de trabajo tome decisiones. Lo que faltaría es cerrar los números y los nombres que serán parte de la nueva era, pero salvo una circunstancia impensada, Gerardo Martino será el nuevo entrenador de la Argentina.


“Es el indicado”, fueron las palabras de Maxi Rodríguez, al ser consultado por la prensa acerca de que su ex entrendaor en Newell's diriga al seleccionado nacional. “Si no era la continuidad de Sabella, quien lo tenía bien merecido. Martino es el indicado para llegar a la selección”, concluyó el rosarino.


Por Agustín Majul @agusmajul

30 julio 2014

Murió Julio Humberto Grondona

El eterno presidente de la AFA, acaba de fallecer tras sufrir un inconveniente cardíaco por el que fue ingresado al Sanatorio Mitre esta mañana.

La información extra oficial habla de un paro cardiorrespiratorio, por una aneaurisma en la aorta por la que debía ser intervenido quirúrgicamente en las próximas horas.


Julio Grondona era presidente de la AFA desde 1979, y además ejercía la vicepresidencia de la FIFA. 

16 julio 2014

Las 10 postales de la selección argentina en el mundial

Argentina 2 - 1 Bosnia

Luego de un mal comienzo, a la Selección le costaba entrarle a los europeos, hasta que el mago decidió agitar la varita y convirtió un golazo para darle la victoria a Argentina en el debut mundialista.
                                                          

Argentina 1 - 0 Irán

En un partido cerradísimo y muy complicado de resolver, el partido se iba en empate y la Selección perdía la chance de clasificar a octavos una fecha antes del cierre del grupo. Messi, nuevamente, colocó un remate de afuera del área, imposible para el arquero. Otra vez, Lionel.

Argentina 3 - 2  Nigeria

Este fue el partido más parejo de Argentina, que se encontró con un rival que supo complicarlo de contra ataque. Esta vez, el astro mundial definió dos veces -una con un excepcional tiro libre- el encuentro, al quien también se sumó la anotación de Marcos Rojo, el mejor defensor de la primera rueda.
                                                           

El fenómeno Lavezzi

Sergio Agüero sufría una lesión muscular ante los africanos y era reemplazado por Ezequiel Lavezzi, de gran Mundial. El Pocho protagonizó uno de los momentos más épicos que quedará en el recuerdo a lo largo de todos los mundiales, cuando le arrojó agua a Sabella en medio de una charla técnica. A demás, las chicas despertaron el interés por el rosarino, quien parece atraer a las mujeres por su buen físico y su cuerpo todo tatuado.


Argentina 1 - 0 Suiza

Durísimo partido ante los suizos, que si bien fueron inferiores en fútbol, supieron complicarle el partido a Argentina y hasta ser los que le den la apertura al marcador. Todo indicaba que el partido finalizaría en penales, ya que corría el minuto 118 del tiempo extra. Pero apareció un Angel para darle vida a la Selección. Ese Angel era Di María.


Argentina 1 - 0 Bélgica

Quizás contra el primer rival que parecía estar a la altura de las circunstancias, Bélgica se presentaba en el Mundial como “la revelación” gracias a su gran camada de grandes jugadores. Pero no supo encontrar un equipo para accionar el juego y Argentina jugó el mejor partido de la Copa, venció con gol de Higuaín (cortó la mala racha sin convertir) y Mascherano jugó un gran partido, mostrando sus clásicas virtudes de comandante en la mitad del campo.
                                                          

Argentina 0 (4) - (2) 0 Holanda

En lo que significó una batalla táctica entre ambos entrenadores y equipos, Argentina y Holanda no se sacaban ventajas a lo largo de los 90 minutos. Garay y Demichelis (éste último jugó de titular ante Bélgica y tuvo una muy buena tarea) se lucían en el fondo anulando a jugadores como Robben, Van Persie y Huntelaar. Pero todos los flashes los acaparó Javier Mascherano: en una de las últimas jugadas del segundo tiempo, el capitán sin cinta barrió a los pies de Robben, que se había escapado en el único despiste de la defensa, y evitó lo que sería el gol de Holanda. Luego, se tomo uno de sus glúteos, con mucho dolor. “Me abrí el ano”, diría al otro día una de las figuras de Argentina en este Mundial.

La consagración de Romero

Ya en los penales, Mascherano (y quién si no es él) se encargó de llenar de confianza al arquero tan discutido previo al mundia, Sergio Romero. “Hoy te convertís en héore” fueron las palabras que utilizó el jugador del Barcelona. Chiquito fue gigante y atajó dos penales para clasificar a la Argentina a una final después de 24 años.
                                                          

Argentina 0 - 1 Alemania

Por momentos superados y por otros no, Argentina cayó en la final ante Alemania, en un partido parejo y muy físico, donde a la selección parece haberle sobrado 5 minutos del tiempo extra. Un segundo puesto que si bien no muestra más que estar detrás del mejor, el orgullo que generó esta Selección a lo largo de todo el Mundial es digno de un campeón.
                                                         

Un orgullo de Selección

Perder nunca es bueno, ni fácil de asumir. Pero lo que generó este grupo de gente a lo largo de casi todo un mes generó más alegrías que tristezas. El retorno del plantel al país lo demostró: una multitud recibió al sub-campeón. A modo de agradecimiento, ese infinito grupo de personas representaban lo que el hincha argentino siente: orgullo y agradecimiento. Al cuerpo técnico y a los jugadores por conducirnos en un camino del que estuvimos muy cerca de llegar a la cima. Ya habrá tiempo para lograrlo, por el momento, sólo queda decir gracias.



Por Agustín Majul @agusmajul.

12 julio 2014

La revancha de Sabella

Salvando las distancias, el partido del domingo podría tener similitudes con el partido que pierde ante Barcelona, dirigendo a Estudiantes, allá por el 2009. Rivales de magnitudes distintas pero parecidas. ¿Podrá Sabella sacar chapa por aquel partido ante Guardiola?


El 19 de diciembre, en los Emiratos Arabes Unidos, Alejandro Sabella llega con su Estudiantes campeón de América para enfrentar a, para muchos, el mejor equipo de la historia del fútbol: el Barcelona de Josep Guardiola. Un equipo multicampeón, ganador de 5 títulos en una misma temporada y que buscaba su sexta corona para marcar así el récord de ser el único club en el mundo en conseguir esa cantidad de títulos en una misma temporada.

Por lógica, todos daban por muerto al Estudiantes de buen andar en la Copa Libertadores y había vencido en la final a Cruzeiro, en Belo Horizonte. Tanto en nombres como en historia, el equipo platense no tenía nada que hacer ante la revolución de Guardiola, Messi y compañía. Pero el fútbol tiene estas cosas...

Desde el gol de Boselli, a los 36 minutos del primer tiempo, la estrategia de Sabella estampó al planteo del español Guardiola sobre el campo de juego, bloqueándolo y haciendo un trabajo fino, donde reinaba el tacticismo. De los 90 minutos, 52 estuvo adelante en el marcador Estudiantes, hasta que apareció Pedro, a dos del final, para sellar el empate y hundir el auge de todo un país argentino que se sumó a la causa por la hazaña que estaba logrando Sabella y sus dirigidos. Podríamos exceptuar a los seguidores de Gimnasia de La Plata, pero cuando se trata de buen fútbol, uno nunca sabe.


Luego, la historia cambiaría completamente, aparecería el genio del fútbol mundial (Lionel Messi, por si algún despistado necesita aclaración todavía) y de pecho le daría la victoria al Barcelona. Una derrota dolorosa por cómo se dio.

Hoy, Alemania es el mejor equipo del mundo: posee los mejores jugadores y es el que mejor sabe sacarles provecho. Joachim Löw, desde el 2006 (después del Mundial), comenzó un proyecto que fue “in crescendo”. La impronta del juego teutón mutó de la clásica Alemania con defensa recia y tanques como delanteros a un equipo que juega con pelota al piso transportando el balón, cubriendo los espacios y utilizando jugadores versátiles. Algo parecido a la denominada “era Guardiola” y su revolución. 

Hoy, los europeos poseen jugadores ya consagrados como Manuel Neuer, arquero que actúa como un líbero, el inteligente y multi uso capitán Philipp Lahm, un ícono como Bastian Schweinsteiger, los relojitos que resultan ser Toni Kroos y Sami Khedira, Mesut Özil y su clase, el letal Thomas Müller, asesino a sangre fría de redes y el ya veterano delantero Miroslav Klose, máximo artillero de la historia de los mundiales con 16 conquistas. Todos ellos, alrededor de una base de jugadores que complementan el plan de juego como pueden ser Matts Hummels, Jerome Boateng, Mario Götze, Julian Draxler, Marco Reus, André Schürrle y Lukas Podolski, siendo éste último uno de los jugadores más apreciados y ya siendo parte de la historia alemana con 46 goles en 113 partidos.


El desafío no es el mismo, pero Sabella tiene revancha. Aquella vez, la historia le fue esquiva, inmerecidamente. Hoy, el marco es distinto. Es que es una Copa del Mundo, un trofeo que hace 28 años se viene negando en nuestro país. El domigo, Sabella tendrá su revancha personal. Buscará sacarse la espina de poder vencer al mejor equipo del mundo.

Por Agustín Majul @agusmajul

Casi una costumbre

Por tercera vez, Argentina y Alemania se enfrentarán en una final de la Copa del Mundo. El domingo, en el mítico Maracaná, se definirá este único antecedente que marca una victoria para cada uno.


La primera final



México, 29 de junio de 1986: Al mando de Carlos Salvador Bilardo y con Diego Armando Maradona como bandera, Argentina llegaba a la final del Mundial luego de la histórica victoria ante Inglaterra, con los épicos goles del 10 argentino. Alemania, dirigida tácticamente por el histórico Franz Beckenbauer, poseía a los temibles Andreas Brehme, Lothar Matthaeus y Karl-Heinz Rummenigge. En esa oportunidad, Argentina ganaría 3-2 con goles del Tata Brown, Jorge Valdano y Jorge Burruchaga. Para los europeos descontaban Rummenigge y Voeller.




La segunda



Italia, 8 de julio de 1990: Con mismos entrenadores y planteles actualizados, argentinos y alemanes revivían la final del Mundial pasado. Argentina mantenía a Maradona como su capitán y máxima figura, con los agregados de Oscar Ruggeri y Sergio Goycochea, héroe en la semifinal ante Italia. Alemania mantenía a Brehme y Matthaeus pero asustaba con la potencia de Klinsmann como artillero. En esta ocasión, Alemania vengaría la derrota del 86 venciendo al equipo argentino por 1-0, con un dudoso penal cobrado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal Méndez. Andreas Brehme se hizo cargo de la ejecución y el Vasco Goycochea no pudo emular su gran actuación ante Italia.



El historial marca que se enfrentaron 20 veces, con 9 victorias para el elenco nacional, 6 para los teutones y 5 empates. En materia de Mundiales, se registran 6 enfrentamientos, donde Argentina ganó tan solo uno de ellos, mientras que los alemanes ganaron 3 y donde hubo 2 pardas.


Por tercera vez consecutiva Argentina enfrentará a Alemania: En el Mundial del 2006, en Alemania, Argentina cayó por penales en una llave que no mereció perder. El equipo de Pekerman estuvo a 12 minutos de eliminar al local, pero con las recordadas imágenes de Abbondanzieri lesionado, Riquelme reemplazado, Messi en el banco y el papelito de Jens Lehmann, Alemania fue el victorioso. 



Luego, en 2010, fuimos partícipes de una de las derrotas más duras y humillantes en la historia de nuestro país. Alemania aplastó catastróficamente a Argentina por 4-0, evidenció la falta de trabajo del por entonces entrenador Diego Maradona y su cuerpo técnico y nos enviaron de vuelta a casa desde Sudáfrica con un bochorno imborrable.




Ahora, en 2014, la selección tiene la posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva de esa durísima caída hace 4 años atrás. Romero, Andujar, Demichelis, Mascherano, Maxi Rodríguez, Di María, Agüero, Higuaín y Messi fueron protagonistas de esa vergüenza deportiva y ahora tendrán la oportunidad de sus vidas para sanar heridas. 

Por Agustín Majul @agusmajul

10 julio 2014

Finalistas

Argentina venció a Holanda por penales y está en una final de Copa del Mundo por quinta vez en la historia. En un partido emotivo y muy rígido, el conjunto de Alejandro Sabella se metió en la final luego de 24 años y enfrentará a Alemania, el domingo, en el Maracaná de Rio de Janeiro. 


Tacticismo en su máxima expresión. Un duelo de mentes brillantes que acomodaron sus piezas no para buscar una ventaja provisoria, si no para impedir que el rival se desarrolle con facilidad. Parece utópico hablar de esta manera de un partido de fútbol, pero así fue. Se asimiló a un juego de ajedrez, donde cada movimiento es clave y hacerlo correcta o incorrectamente puede marcar el inicio de un fin, ya sea con festejos o con desilusiones. El partido de ayer fue una batalla épica entre soldados que practicaron el deporte del fútbol como una serie de movimientos coordinados, como si se tratase de marionetas manipuladas para llevar a cabo un correcto orden. El partido de ayer quedará en la historia por el proceso y no por el resultado. 


El estadio Arena de San Pablo dio lugar a la lucha. Parece adrede que se llame “arena”, haciendo alusión a un posible lugar de batallas entre conjuntos defendiendo un fin en común. Todo se dio para que sea una tarde/noche a pura pelea. Argentina y Holanda jugaron una semifinal aburrida en ofensiva: prácticamente no se patearon al arco (dos tiros para Argentina, uno para Holanda) y tampoco se concentraron en lastimarse, ya que 10 fueron las faltas cometidas por la albiceleste, mientras que los de naranja se anotaron con 15. 

El enfrentamiento real estuvo en de la mitad de la cancha hacia atrás. Marcas hombre a hombre, cada uno siguiendo al suyo y utilizar el recurso de ocupar los espacios. La clave del partido y de lo que tanto se habla ahora. ¿Qué es eso de ocupar espacios? Moverse sin el balón, marcar en lugares donde potencialmente se pueda llegar a ubicar algún rival. Algo así como en zona, pero más individualmente. Así, fueron 120 minutos a pura tensión. Tensión a pesar de los escasos tiros al arco. El partido invitaba al espectador a pensar que, si bien no pasaba nada durante el juego, en cualquier momento se iba a romper el cero. Pero la estrategia de ambos entrenadores dio resultado, tanto así que el mejor resultado para el partido era el empate. Ambos técnicos habían plasmado a la perfección la intención que tenían con respecto a su equipo y al contrario. 


Difícil es escribir acerca del partido con tan pocos condimentos tangibles. Todo (o casi todo) lo que pasó durante las 2 horas de juego era digno de ver sin clavarle la vista a la pelota. Cosas que pocos hacen, ya que la atención de todos, incluído los jugadores, pasa por allí.

El partido finalizó en empate a cero, como no podía ser de otra manera, y se venían los penales. Nadie quería los penales, no se sabe muy bien por qué. Por las dudas de Romero, quizás. Pero esta instancia fue bisagra para el uno argentino. Era su momento, le tocaba a él sepultar las críticas que cosechó a fuerza de rendimientos mediocres y poco rodaje. “Hoy te convertís en héroe”, le dijo Mascherano, el guerrero del partido y la figura indiscutible. Ese hombre que nos caracteriza a los argentinos dentro y fuera de la cancha, convencía a Romero de que ahora, la responsabilidad la tenía él. El arquero oía y asentía con la cabeza, mostrando que las palabras lo golpeaban, le influían. La historia marcó que sería el partido del nacido futbolísticamente en Racing. Dos penales atajó Romero para darle el boleto a la final de la Copa del Mundo. Maxi Rodríguez convirtió el del desahogo. Parece mentira, que no es real. 

La generación del 90 puede sacarse la espina e inflar el pecho en el futuro, al decir “yo vi a Argentina en la final del Mundial”. El destino marcará, el domingo, si continuamos con las lágrimas de alegría o las reemplazamos por la de la tristeza. Es muy dificil de caer en la realidad de jugar una final del Mundial. Yo mismo, escribiendo esto ahora, no lo creo. No me alcanzan 3 dias, que es lo que resta para el partido decisivo, para asumir este presente y preparame para el siguiente. Es lo más cercano a una utopía todo lo que estamos viviendo como hinchas. Contra Alemania, el cuco que viene de hacerle 7 a Brasil, se dejará todo y más que todo. Es una certeza, viendo el recorrido de este equipo que fue de menor a mayor en
calidad de rivales y en rendimiento. El Maracaná será el escenario de gala para el partido más importante de la corta de vida de muchos. Por un lado, esta selección ya cumplió, pero si se llegó hasta las puertas del cielo, ¿por qué no atravesarlas?. Un nuevo capítulo será escrito el 13 de julio. Tenemos la posibilidad de ser los autores de esa página dorada que quedará en el recuerdo de todos y en boca y pensamiento del mundo. ¿Nos animamos? 


Por Agustín Majul @agusmajul

05 julio 2014

¡Historia!: Después de 24 años, Argentina está en semifinales

En el estadio Mané Garrincha de Brasilia, Argentina jugó su mejor partido de la Copa y venció a Bélgica por 1-0 con gol de Higuaín.

En un partido muy duro, Argentina supo sobrellevar sin ningún problema el partido ante la complicada Bélgica y ganó muy bien, con una gran actuación y reaparición de su delantero de área, Gonzalo Higuaín. La selección presentó las variantes de Basanta por Rojo, con dos amarillas, Demichelis por Fernández y Biglia por Gago.

Desde el primer minuto, se vio una postal de lo que sería el partido: lucha táctica en el medio campo, entre el de Argentina y ante los buenos nombres que poseen los europeos. Parecía que iban a ser los de rojo los que propondrían constantemente a atacar, como había afirmado su técnico, pero fueron más cautos y parecían jugar al error de salida de la defensa o de los volantes para comandar contrataques letales que agarren mal parados al bloque defensivo en el retroceso. Pero la selección se plantó muy bien, propuso hacer transiciones del balón tanto verticales como horizontales y también intentó sacar provecho a sus volantes por afuera invertidos, ya que Lavezzi se mantenía por la izquierda y Di María por la derecha. Esto seguramente era para tener más facilidad de encarar y gambetear a los laterales de Bélgica ya que su posición original es la de central. También, Van Buyten y Kompany se paran en la zaga central con el perfil cambiado, así que se fue acertado el intento de Sabella en intentar por allí. Messi parecía posicionado como un clásico enlazador hacia Higuaín, único nombre de referencia en el área.

Se iba armando el partido y ya había buenas apariciones del Pocho por izquierda, colándose a la espalda de Alderweireld. Di María buscaba el pase hacia el centro, aunque Zabaleta pasaba como un avión por su espalda y arrastrando la marca de Vertonghen. Fue así, que a los 10 minutos, Fideo busca un pase entre líneas para el 4 de la selección, pero no es bueno. Rebota en el pie de un defensor y la pelota le queda en el aire para Higuaín, recién entrado en el área grande. El Pipa, ya sabiendo lo que tenía que hacer, golpea la pelota de un sablazo con una volea, y la coloca bien esquinada, en el poste derecho de Curtois, que nada pudo hacer. Recién comenzado el encuentro (otra vez), Argentina se ponía en ventaja y, nuevamente, se esperaba lo mejor. Acomodarse con el resultado puesto siempre es más fácil, ya que se juega con la desesperación del rival, más, si tenemos en cuenta la instancia y el contexto.




A diferencia como contra Bosnia y Nigeria, esta vez sí jugó a favor el gol temprano en el equipo. Aunque suene raro que un gol a favor le juegue en contra a alguien, en los anteriores partidos, Argentina se vio en la situación de desconcierto con la victoria, no buscaba aumentar la ventaja y se defendía demasiado ante el rival. En esta oportunidad, se vio un equipo muy ordenando, concentrado y sabiendo en todo momento lo que tenía que hacer. En ningún momento se desesperó y manejo los hilos del partido a su gusto. Todo estaba dado para hacer un gran partido.

La intención de Bélgica siempre fue nacer el juego desde sus centrales/laterales hacia Witsel y Fellaini, referencias en el centro del campo. De allí, trasladar hacia De Bryune, Mirallas o Hazard, el jugador más peligroso de los “Diablos rojos” y quien no demostró en todo el Mundial lo que realmente es capaz de hacer. Origi, el único delantero del equipo, no encontró los espacios ante la buena presencia de Demichelis y Garay. Poco y nada pudo hacer el equipo de Wilmots para quebrar el cero, sumado a que Fellaini era bien contenido a la hora de buscar el cabezazo que habilite a algún jugador, un recurso muy utilizado gracias a sus 1,94 metros. Zabaleta y Basanta supieron controlar muy bien las subidas de sus marcas (De Bruyne y Mirallas), evitando que envíen centros y obligándolos a retrasar el transcurso de la pelota, hacerle perder ideas a los belgas y descolocándolos en la ubicación de los ¾ de cancha.

El primer tiempo se iba con una mala noticia para Argentina: Di María, que quedó mano a mano con Kompany luego de un pase magistral de Messi de atrás de mitad de cancha, se lesiona en su muslo de la pierna derecha y debe ser reemplazado. Problemas para la selección, que debía lidiar con la salida de uno de los pilares de este equipo. En su lugar entraba Enzo Pérez, de gran presente en el Benfica de Portugal.

Ya en el segundo, el trámite del partido no cambió. Bélgica no supo complicar a Argentina y éste, aprovechando la ventaja, jugaba a armar un equipo más corto y mantenía la posesión de la pelota. Higuaín bajaba hasta la mitad de la cancha, signo del sacrificio y las ganas que tenía el ex River de saldar cuentas viejas. Lukaku por Origi y Mertens por Mirallas fueron los cambios (cantados) por el técnico belga que amenazaba con darle más trabajo a la defensa con el ingreso del delantero del Chelsea, que venía de tener un gran partido ante Estados Unidos.

Los nombres cambiaban, el partido no. Argentina tuvo más espacios, Enzo Pérez robaba buenas pelotas y emprendía las contras de la selección. De hecho, de un quite del ex Estudiantes de La Plata se pudo haber aumentado el marcador, cuando Higuaín, en una excelente jugada individual incluído un caño a Kompany, revienta un violento remate en el travesaño. Era el segundo gol de Argentina y el de la tranquilidad. Si bien el rival no oponía demasiado, la diferencia era escasa y no se debe bajar los brazos en este tipo de situaciones.

Con la última variante de Chadli por Hazard, Bélgica dejó de intentar jugar y buscaba constantemente mediante pelotazos desde los costados que Fellaini o Lukaku habilitaran de un cabezazo a algún compañero para que quede mano a mano. Pero, como fue todo el partido, Demichelis y Garay tuvieron un partido descollante, excelente en defensa. Romero siempre estuvo cuando debió. Mascherano, recorriendo toda la mitad de la cancha hasta la defensa, era el primero en dar la cara cuando algún belga se animaba a comandar un ataque con pelota al piso. Enzo Pérez estaba atento y nunca comprometió a Zabaleta, quien estaba a sus espaldas. Basanta fue un jugador muy ordenando, donde cumplió en su posición con creces, y hasta llegó a la línea de fondo y tiró centros a los delanteros. El mejor partido de una defensa que no era usual. Messi, en otra posición, se cansó más de lo común, ya sea por las corridas en habilitación, ocupar todo el frente de ataque o el simple hecho de tener dos o tres jugadores encima, de porte alto y mucho más agresivos. El árbitro tuvo fallas en ese sentido, donde debió ser más rigurosos y mostrar más tarjetas a los belgas, que jugaban con una marca muy agresiva. Alderweireld debió irse expulsado por una tremenda patada a Biglia, de gran partido junto a Mascherano. Fernando Gago reemplazaría Pipita, figura de la cancha, para darle salida más limpia y retener el balón de cara a los últimos minutos. Una llegada sola de peligro tuvieron los europeos, donde Lukaku llega a espaldas de Zabaleta dentro del área, y tira un centro atrás que es bien despejado al córner. También, el achique defensivo fue clave, ya que los jugadores del conjunto de Wilmots caían constantemente en off side. Mérito de la defensa y del cuerpo técnico de Sabella. Eso solo pudo hacer Bélgica, y eso sería lo último que haría en esta Copa. Messi tuvo un mano a mano clarísimo, completamente solo. Curtois respondió bien y le negó a Lionel su quinta conquista en este Mundial.




Partido finalizado. Argentina en semifinales luego de 24 años. En 1990, ante Italia, había sido la última vez, con el histórico “Siamo fuori della Coppa” y Goycochea en brazos de todos. Siempre que la selección estuvo en semis, llegó a la final. Hoy, luego de tanto sufrimiento y espera, todo el país tiene la posibilidad de ver nuevamente a Argentina en lo más alto del fútbol mundial, donde merece estar. Deberá, primero, superar un escalón más para llegar al partido decisivo. Partido a partido se forma este equipo que comenzó con dudas y llega hoy con más certezas que otra cosa. Se deberá esperar a ver cómo evoluciona la lesión de Di María, clave en este equipo. De Holanda y Costa Rica saldrá el rival que enfrentará Argentina, dado que en la otra llave se enfrentan Alemania y Brasil. La selección está cerca de la final, pero primero piensa en la semifinal. Como dice una frase hecha en el fútbol, paso a paso, se van cumpliendo objetivos. Y todo un país respalda a este equipo y a este cuerpo técnico.

Por Agustín Majul @agusmajul

Ficha del partido

Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Martín Demichelis, Ezequiel Garay, José Basanta; Lucas Biglia, Javier Mascherano, Ángel Di María (Enzo Pérez); Ezequiel Lavezzi (Rodrigo Palacio), Lionel Messi (c), Gonzalo Higuaín (Fernando Gago). DT: Alejandro Sabella.

Bélgica: Thibaut Courtois; Toby Alderweireld, Daniel Van Buyten, Vincent Kompany (c), Jan Vertonghen; Axel Witsel, Marouane Fellaini; Kevin Mirallas (Mertens), Eden Hazard (Chadli), Kevin De Bruyne; Divock Origi (Lukaku). DT: Marc Wilmots.

Árbitro: Nicola Rizzoli (ITA).

Amonestados: Lucas Biglia, Toby Alderweireld, Eden Hazard

Estadio: Mané Garrincha de Brasilia.


02 julio 2014

Sufriendo, Argentina derrotó a Suiza y enfrentará a Bélgica

En Brasilia, ayer la Selección tuvo que trabajar demasiado para vencer a los europeos. Los belgas serán el próximo rival, que vencieron a Estados Unidos por 2-1. 

Ya en una instancia decisiva como los octavos de final, Argentina se jugaba el todo por el todo ante un duro rival, con buenos nombres dentro de su equipo inicial. El partido comenzó como fueron usualmente los partidos para la albiceleste en este Mundial: el rival esperando muy atrás para atacar de contra en el momento justo. Así, se hacía muy difícil iniciar juego de cara al arco. Di María ya mostraba dotes de individualidad para desbordar y tirar el centro, y Lavezzi –el reemplazante de Agüero- no tenía sólo la tarea de atacar la banda derecha, si no de bajar como 8 a la par de Mascherano, ya que quedaba muy solo en un mediocampo al que Gago abandonaba para enlazarse con los delanteros. Se probó por abajo, con centros y hasta con córners, pero no había claridad. Para Suiza, Shaqiri e Inler eran los promotores de juego y los que ponían ritmo a su juego, sumado también a las buenas subidas de Rodríguez, su lateral izquierdo. Desde un córner jugado en corto, Shaqiri elude a Gago, entra en el área casi bordeando el fin de la cancha, y tira un centro atrás que es impactado por Xhaka. Parecía gol, pero Romero actuó rápidamente, con buenos reflejos. El uno argentino volvía a dar garantías en esta Copa del Mundo. 

Pasaban los minutos y seguían las imprecisiones, sumado a que Lavezzi no encontraba el espacio a las espaldas de Rodríguez e Higuaín sobraba en el ataque. Se presionó la salida de los centrales, y quizás por ahí se pudo haber encontrado una situación favorable, pero ni eso salió. Benaglio, el arquero del rival, no había interactuado con la pelota o en una situación clara de gol. Preocupación. Y para peor, una pelota asilada deja a Drmic mano a mano con Romero, quien debió haber salido y despejar la pelota, pero decidió retroceder y esperar el remate muy adelantado. El suizo, quien sabe por qué, decidió rematar a la carrera con zurda, tratando de emboquillar la pelota. Los corazones se pararon, pero el remate fue malo y terminó en las manos del arquero. Respiraba Argentina luego de sufrir el primer error garrafal del arquero en este Mundial. 

Depositados en la segunda etapa, las cosas cambiaron. Suiza se retrasó demasiado, como queriendo comprar el empate. Y de ahí la Argentina creció. En juego, asociándose Di María (en la derecha) con Messi, y Rojo con Lavezzi. Remates fuera del área, un cabezazo de Higuaín y remates y jugadas picantes de Messi pudieron darle a la Selección la ya merecida apertura del marcador. Suiza hacía negocio y el alargue estaba cerca. Ingresó Palacio en lugar de Lavezz, para darle más peso en el área. Se terminaron molestando Higuaín y el ex Boca dentro del área, sobre todo cuando un cabezazo conectado por Palacio y que se fue cerca del palo de Benaglio parecía mejor para el Pipa, quien estaba mejor posicionado. Sin más que ofrecer, el partido se estiraba al alargue. 

En estas instancias, parecía que lo físico iba de a poco dejando de funcionar y el desarrollo del cuerpo era más aguantar psicológicamente el partido. En el primer tiempo suplementario, Suiza mejoró, amenazó con ir a buscar el gol y forzar a hacer otro para rogar por los penales. Pero los europeos, ya con su máxima estrella apagada, eran imprecisos y no mostraban ser una amenaza. 

Argentina bajó su rendimiento y la falta de efectividad en los pases o gambetas golpeaba fuerte a los jugadores, que no encontraban la vuelta. Primer tiempo extra finalizado.
En los segundos, Argentina fue a matar o morir: de todas las formas posibles, la Selección buscaba el gol y el pase a cuartos. Pero no ocurría nada. Ingresó Biglia por Gago, quien levantó su rendimiento en comparación a sus últimos partidos. Nada ocurría. Todos esperábamos algo de Messi, como en los partidos anteriores: “Que frote la lámpara”. Y, si bien no fue él quien finalizó la jugada, sí la comenzó. Litchsteiner pierde el balón con Rodrigo Palacio, quien luego de recuperarlo toca bien para Lionel. Arranca Messi, derecho al arco, esquiva un patadón tremendo del defensor suizo. Más cerca del arco, tenía opciones en ambas puntas. Higuaín, quien acompañaba por el centro, se corre para su derecha porque ya se preveía que el 10 albiceleste haga una de las suyas. Pero el astro del fútbol mundial pasa la pelota a Di María, que venía a toda velocidad, con sus típicas zancadas a toda marcha, y se acomoda para su mejor perfil. Esquinado, abajo, a la derecha del buen arquero Benaglio, Argentina prácticamente sellaba su clasificación. A dos minutos de los penales, al minuto 118, había gol argentino. Gritado como pocos, 40 millones de personas se desahogaban con un gol que se había negado durante toda una tarde. Injusticia era ir a los penales y equiparar las posibilidades, donde las estrellas son uno más y el azar se hace rey de las decisiones. 

Apareció un Angel para darle respiro a todos los argentinos. Y ese Angel volvió a actuar en el partido, cuando desde un córner para Suiza la pelota pasa a todos y golpea a Dzemaili, volante suizo que apareció solo. El balón golpea al jugador, golpea al palo, pega en el muslo del europeo y se va por afuera. Se pararon los 40 millones de corazones. Todo sucedió en medio segundo, tan rápido, que no permitió ni a Romero actuar. Todos miraron, nosotros también. La suerte estuvo de nuestro lado. Algunos invocaban al Papa Francisco, argentino y religioso hasta la médula. Dándole la forma que cada uno quería, Argentina respiraba. También en un tiro libre al borde del área para Suiza, que Shaqiri impactó en la barrera y el árbitro, de mal desempeño, dio por finalizado el encuentro. Alivio total para todos los argentinos. Todos estábamos pensando en quién iba a patear el primer penal, pero los grandes jugadores aparecen en estos momentos. Desaparecen (no en este caso) en todo el partido y aparecen en los momentos claves. Antes, fue Messi solo. Ahora, Di María está para acompañarlo. Los 4 fantásticos no están. Primero, vino uno sólo. Ahora lo acompaña otro de ellos. Con uno lesionado, esperamos por la recuperación futbolística de Higuaín que nos permita transitar los partidos con más tranquilidad. 

Argentina continúa sin demostrar lo que realmente es, pero va al frente, busca, intenta, crea. Hasta ahora, tuvo sus réditos. Di María, el héroe de la tarde de ayer, ya lo dijo: “España tuvo suerte en el 2010, ahora nos toca a nosotros”. Hay que llamarla a la suerte y aprovecharla cuando llega. Por lo pronto, en cuartos de final enfrentaremos a la primer selección en este Mundial que esté a la altura de las condiciones, por lo menos, en los papeles, ya que casos como Grecia, Costa Rica o Argelia rompen con todos los pronósticos y demuestran porqué este es uno de los mejores Mundiales, con más goles y más parejo y también vuelven a demostrar porque el fútbol es un deporte tan imprevisible y tan lindo. 

Por Agustín Majul @agusmajul 

Ficha del partido 

Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo (José María Basanta, m.105); Fernando Gago (Lucas Biglia, m.106), Javier Mascherano y Ángel Di María; Ezequiel Lavezzi (Rodrigo Palacio, m.73), Gonzalo Higuaín y Lionel Messi. DT: Alejandro Sabella 

Suiza: Diego Benaglio; Stephan Lichtsteiner, Johan Djourou, Fabian Schäer, Ricardo Rodríguez; Valon Behrami, Gökhan Inler; Granit Xhaka (Gelson Fernandes, m.66), Xherdan Shaqiri, Admir Mehmedi (Blerim Dzemaili, m.113); Josip Drmic (Haris Seferovic, m.82). DT: Ottmar Hitzfeld (Alemania) 

Arbitro: Jonas Eriksson (Suecia) 

Amonestados: Xhaka, Gelson Fernandes, Rojo, Garay y Di María. 

Estadio: Arena Corinthians de Sao Paulo

26 junio 2014

Se confirmó lo peor: Agüero afuera del Mundial

El delantero del Manchester City tiene un desgarro grado 1 y no podrá participar en lo que resta de la Copa del Mundo. El martes, ante Nigera, había sido reemplazado a los 37 minutos del primer tiempo por una molestia en su rodilla izquierda. Luego, se lo vio al jugador irse al finalizar el partido ante los africanos rengueando y sin dar declaraciones, con cara de preocupación y dolor. Más tarde, se especulaba con un problema íntegramente de su rodilla, aunque luego Sabella afirmaría en conferencia de prensa que era algo muscular y no óseo. Hoy por la madrugada, finalmente se confirmó el desgarro y el Kun queda completamente descartado.


¿Variantes?

La buena actuación de Ezequiel Lavezzi -quien reemplazó a Agüero- parece darle más ventaja por sobre el otro delantero en el banco, Rodrigo Palacio. De características distintas, con Agüero se pierde peso en el área y compañía a Higuaín, además del entendimiento que tiene el ex Independiente con Lionel Messi. Con el ex delantero de San Lorenzo, Argentina gana movilidad por las bandas, agilidad y velocidad, algo que estuvo pidiendo mucho Sabella en estos partidos de primera fase: desbordar por los costados.


En caso de que el que ingrese sea Rodrigo Palacio, el delantero del Inter aporta buena movilidad tanto fuera como por dentro del área, aunque a veces parece mostrar que no tiene una posición definida, y eso confunde tanto al delantero como al conjunto a la hora de generar. Palacio quizás sea el jugador más parecido a Agüero en características, pero Lavezzi parecería ser la opción mas viable si no se quiere perder el rigor en ataque.


Siempre está la posibilidad de que ingresen volantes para armar un bloque ofensivo desde el medio campo y no a partir de ¾ de cancha. Maxi Rodríguez, Augusto Fernández o Ricky Alvarez son jugadores con similares características, aunque alguno mas ofensivo que otros. Vale aclarar que la idea de continuar con el 4-3-3 es una fija para Sabella y compañía.


Por Agustín Majul @agusmajul

22 junio 2014

Primer objetivo cumplido

Argentina le ganó 1-0 a Irán y se clasificó a los octavos de final de la Copa del Mundo. Sin jugar bien, la Selección sacó adelante un partido que moría en empate gracias a su máxima figura: Lionel Messi.

En un partido muy complicado, jugado en el estadio Mineirao, a la Argentina le costó demasiado entrarle a un rival que jugó a defenderse. En el primer tiempo, Messi se encontraba rodeado por 4 o 5 jugadores iraníes, por lo que su contacto con la pelota fue poco. Las sociedades en ataque corrieron por los pies de Agüero, Higuaín, Di María y Gago, pero sin claridad, y teniendo tantos contrarios en el área, Argentina no le encontraba la vuelta al conjunto de Carlos Queiroz. Pudo convertir, por la vía aérea, gracias a los córners que lograron conectar Rojo y Garay, pero la falta de puntería no permitió poner en ventaja a la albiceleste. El primer tiempo se iba con expectativas desairadas, ya que se pudo haber convertido pero al mismo tiempo preocupaba que ante el planteo de los asiáticos, el conjunto de Sabella no le encontraba la vuelta para quebrar el cero en el marcador.

En la segunda etapa, la situación del partido sólo empeoró para la selección. Los “4 fantásticos” dejaron de ser tan fantásticos: no generaban, y si lo hacían, no pesaban los ataques y terminaban en la nada. La defensa, tan resistida en este ciclo, tuvo más y mejor trabajo que los delanteros, siendo Rojo el primero en aparecer en ataque y Zabaleta jugando su peor partido en el equipo argentino. Gago buscaba hacer pases entre líneas muy complicados, que terminaban todos regalando la posesión y cediendo contraataques a Irán. El 10 argentino fue desapareciendo de a poco, dejando de jugar el partido. Higuaín comenzaba los ataques como un 8, se infiltraba con diagonales haciendo de enganche y perdía la pelota fácilmente. Agüero no tenía nada que hacer adelante, solo y sin ideas. Panorama complicado si los hay, sumado a que los islámicos se animaron a salir del área y a complicar a la Argentina con contras que los agarraban mal parado y tranquilamente podrían haber terminado en gol. El bravo delantero Reza supo complicar a la defensa, que se encontraba mal parada de contra. De no ser por Sergio Romero, el arquero sin inactividad y que tan poco convence, Irán pudo ser el que abriera el marcador y deje a todos con los ojos bien abiertos. En tres oportunidades, para ser más específicos, actuó el misionero para evitar la caída de su arco.

Corrían los minutos y la Selección iba, con más fuerzas que ideas, a buscar el gol que le dé la clasificación. Ingresaron Palacio y Lavezzi y salieron Higuaín y Agüero. Poco pudieron hacer, salvo un cabezazo del ex Boca que tapó muy bien el arquero Haghighi, una de las figuras del partido. Se desvanecía el partido, y también la esperanza de todos. ¿Cómo podía ser que con tanto poderío ofensivo no se le pueda entrar a un humilde Irán? Es verdad, defendieron con 10 jugadores, pero, ¿cómo podía ser que no se le encuentre la vuelta durante 90 minutos? “Que alguien invente algo, por favor”, decían los hinchas argentinos mientras miraban como llovían centros a nadie desde el sector izquierdo y derecho. 

Ya en el tiempo adicionado, nada parecía cambiar el transcurso del partido. Hasta que, de repente, como de otro partido, aparece el jugador que está marcado a cambiar este tipo de partidos. A aparecer en la adversidad, cuando más se lo necesita y rescatar un barco que ya estaba hundido. Como un salvador, algo más espiritual que humano, aparece la figura del capitán para hacerse cargo de la situación y revertirla como sólo los grandes saben hacerlo. Un segundo le tomó a Lionel Messi encontrar el espacio, perfilarse con su mágica zurda y clavar un tiro bien esquinado en el arco defendido por Haghighi. Locura. Extasis. Gol de Messi, gol de Argentina. Quizá en uno de los peores partidos de Messi en el seleccionado, y la primera intervención del astro en el partido, la figura de este equipo inventó una jugada para darles alivio a todos los argentinos y así, coronar una victoria que se buscó pero que era adversa a las posibilidades argentinas. La Argentina volvía a ganar un encuentro de la mano del diez, pero lo hacía sin jugar bien. Puntos bajos preocupan, pero la suerte de poder pensar en cómo solucionar todos estos problemas ya estando clasificados da un haz de tranquilidad. Argentina está en octavos de final del Mundial, y todo fue gracias a Messi. Urgente es el cambio que deber haber en este equipo si sus aspiraciones son grandes como la camiseta que llevan. “El diez no es nada sin los otros diez” es una frase hecha que mucha razón tiene. Esta vez, existió una leyenda para sacarle la vigencia a este dicho, aunque sea, por un rato.




Ficha del partido

Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández, Marcos Rojo; Fernando Gago, Javier Mascherano, Ángel Di Maria (Lucas Biglia, m.91); Sergio Agüero (Ezequiel Lavezzi, m.76), Lionel Messi y Gonzalo Higuaín (Rodrigo Palacio, m.76). DT: Alejandro Sabella.

Irán: Alireza Haghighi; Pejman Montazeri, Seyed Hosseini, Amir Sadeghi y Mehrdad Pooladi; Masoud Shojaei (Khosro Heydari, m.76), Andranik Timotian, Javad Nekounam y Ehsan Haji Safi (Reza Haghighi, m.87); Ashkan Dejagah (Alireza Jahan Bakhsh, m.84) y Reza  Ghoochannejad. DT: Carlos Queiroz (Portugal)

Árbitro: Milorad Mazic (Serbia)

Amonestados: Nekounam y Shojaei (I)

Estadio: Mineirao de Porto Alegre

Por Agustín Majul @agusmajul

20 junio 2014

Vuelve el 4-3-3

Como se viene hablando toda la semana, Sabella usará el esquema que tantos resultados le dio y jugará con Higuaín y Gago en reemplazo de Maxi Rodríguez y Campagnaro, con respecto al primer tiempo ante Bosnia.

De esta manera, el técnico le dará el gusto a Lionel Messi (y al resto del equipo), quien dejó en claro que era mucho más cómodo para el utilizar esa táctica. El arquero Sergio Romero se entrenó diferenciado, pero será de la partida ante los asiáticos. 

Lejos de las polémicas que se quieren inculcar en un vestuario intacto, la selección se prepara para un partido que, en caso de ganarlo, se clasificará a octavos de final. El partido será el sábado a las 13, en el Mineirao.


Los once ante Irán: Romero; Zabaleta, Garay, Fernández, Rojo; Gago, Mascherano, Di María; Messi, Agüero e Higuaín.


Por Agustín Majul @agusmajul

16 junio 2014

Con pocas luces, la Argentina debutó con victoria

En un pálido primer tiempo, y con una mejora en el segundo, Argentina debutó con el pie derecho en el Mundial de Brasil batiendo a Bosnia por 2-1, en el mítico estadio Maracaná. Sabella dispuso del esquema 5-3-2 para enfrentar a los europeos, que supieron dominar por momentos y, en algunas ocasiones, complicar al conjunto argentino. 

En el comienzo del partido, a Bosnia se le quemaron los papeles: un tiro libre de Messi que desvía Rojo con la cabeza, tenía su destino lejos del arco defendido por Begovic, pero la pelota es impulsada por Sead Kolasinac y provoca el gol en contra para su equipo. En dos minutos, la Selección ya se ponía en ventaja y daba la impresión que la tranquilidad se iba a hacer dueño del conjunto albiceleste. ¿Qué mejor arranque de un partido si es comenzar ganando a los 2 minutos? Todo estaba dado para ver el partido más relajados, más apaciguados. Pero no fue así, ya que Bosnia creció en juego, se animó más, y la Argentina permitió esto, cediendo la pelota y el protagonismo. 

Izet Hajrovic tuvo en sus pies el empate, pero la buena respuesta de Sergio Romero, de muy buen primer tiempo, impidió igualar el resultado. Pasaban los minutos, Argentina no jugaba a nada, Messi erraba pases sencillos y Agüero quedaba vagando solitariamente ante los defensores de alta talla del equipo rival. Lo mejor que podía pasarle a la Selección era que termine el primer tiempo. Un córner desde el sector derecho, seguido de un cabezazo de Lulic, generó una gran respuesta en el arquero del seleccionado. Agil y rápidamente, despejó lo que podría haber sido el empate de Bosnia. La primera etapa necesitaba finalizar para Argentina. 

Ya en el entretiempo, los cambios se pedían a gritos. Sabella sabía que el sistema que tanto le gustaba, había fracasado. 5 defensores para marcar a un punta (Dzeko) no tenía ningún sentido. Sobraba gente, y hasta le jugó en contra. Por eso, los relevos no se hicieron esperar: Gago e Higuaín, dos de los habituales titulares, entraron por Campagnaro y Maxi Rodríguez. Argentina volvía al 4-3-3 que tanto resultado le dio. Se esperaba un rol más protagónico y aumentar la ofensiva, el arma más letal del equipo. Había que rodear a Messi, que Lio se sienta cómodo y respaldado. Y algo de eso se vio. 

Con los ingresos del jugador de Boca y del Nápoli, el equipo se acomodó más. Se vio al 10 argentino más seguro y resguardado, con su socio habitual del medio campo, Fernando Gago. Bosnia sintió las variantes de Argentina y dejó de llegar al ataque. Salvo pelotazos aislados, el conjunto de Safet Susic no complicaba. Pero Sabella sabía que un gol no era garantía de nada, mucho menos en un Mundial. Y Messi también lo sabía. Lionel sabía que el errático primer tiempo evidenciaba los fantasmas de Sudáfrica que el astro argentino arrastró, donde en aquella edición el gol se le negó en todas las formas posibles. Con esa mochila jugaba el capitán: la espina del gol. Impensado que un asesino tan letal de las redes tenga tantos problemas para convertir, para hacer su rutina. Lo de Messi es hacer goles. Pero, como ya nos tiene acostumbrados, el rosarino supo sacar su mejor versión ante la adversidad: Messi decidió terminar con su mala racha. Gago tocó con Messi, y el jugador del Barcelona arrancó por derecha, juntó marcas, descargó con Higuaín y éste devolvió, de espaldas, el balón al 10, que siguió su marcha llegando al centro. Amagó a un defensor más y definió con un zurdazo al palo derecho de Begovic. Golazo de Messi. Golazo de Argentina. Típica jugada del 10, arrancando desde la derecha y cambiando el ritmo hacia el centro (quizás la posición más cómoda para Lionel). Messi finalizó la jugada como más sabe: marcando. Los fantasmas se fueron con ese grito de desahogo, agarrándose la camiseta y diciendo “yo juego con ésta”.

La felicidad reinaba en un Maracaná que, si sólo se escuchaba el partido, cualquiera podría haber pensado que la Selección estaba haciendo de local en el Monumental, donde suele jugar los partidos Argentina. Los brasileños que estaban en cancha, y aclamaban a Neymar, se vieron en ridículo luego de ver la obra maestra que generó el astro del fútbol mundial. El público argentino –y el extranjero también– se rendía ante Messi y se creía que el flojo primer tiempo que mostró el conjunto de Sabella había quedado atrás, como un símbolo de nervios por el debut. Pero, si bien se mejoró en la segunda etapa, Argentina era apenas mejor que su rival, que no aprovechó a su máxima figura, Edin Dzeko. El jugador de la Roma, Miralem Pjanic, condujo a un equipo que no lo acompañó. Misimovic fue también parte de los aprobados del conjunto europeo. Bosnia, luego del segundo gol, comenzó a meter variantes ofensivas para buscar el milagro. Los ingresos de Ibisevic y Visca prometían inundar el área argentina buscando el descuento. Salvo algunas desatenciones, la defensa no pasaba un mal momento en el partido. Los minutos corrían y se veía un desgaste físico en el conjunto nacional. Mascherano advertía a los delanteros que bajen un poco para acompañar a los volantes, ya que Bosnia iba a la carga con 7 u 8 jugadores al arco de Romero. Mientras se preparaba el cambio de Biglia, para darle más equilibrio al medio campo, llegó el descuento de los europeos: error de Federico Fernández, que miró la pelota y perdió la marca de Ibisevic, que se coló por su espalda y marcó entre las piernas del arquero argentino. A 5 minutos del final, los Balcanes se ponían 2-1. Parecía que se venía a la carga Bosnia pero, ya parados en un 4-4-2, Argentina aguantó bien e incluso pudo haber convertido un gol más, aunque se erró en la definición. 

La Selección ganó, y no le sobró nada. El primer tiempo sirve de aprendizaje: la línea de 5 no funciona. El equipo se armó para rodear al mejor jugador del mundo y jugadores imprescindibles como Gago e Higuaín necesitan del 10, y viceversa. Sabella lo dijo post partido: “A veces son errores míos”, con respecto a la actuación de su equipo. Admite el error del planteo del partido. Bien estuvo “Pachorra” en cambiar a tiempo y en reconocer errores. Lo positivo es que, más allá del nivel, se ganó. Y es importante. Pero la lección que se cree que el técnico aprendió es que si la idea de que Messi se sienta cómodo y a gusto sigue vigente, hay que prescindir de gustos personales. Sabella no es un técnico ofensivo, y todo el mundo lo sabe. Le gusta la cautela, incluso en sus declaraciones. Pero en este equipo, a este nivel de competencia, el equipo es el que todos conocemos y sale de memoria. El medio campo pide a gritos a Fernando Gago, que cuando entró en este partido, fue la figura. La delantera necesita un atacante del porte de Higuaín para tener variables de descarga, tanto de Agüero como de Messi, y también a quien derivar los centros que pueden llegar por la banda izquierda, de la mano de Di María o Rojo, o de Zabaleta, por el sector derecho. 

Contra Irán se verá, seguramente, el esquema clásico de ésta Selección. Se verá también un cambio de actitud, un aprendizaje, ya sea desde el cuerpo técnico como desde los jugadores. 

Hayque apostar a lo conocido, a lo seguro. Los 3 delanteros dieron innumerables muestras de buen fútbol y resultados más que convincentes. Juguemos a eso. En éste partido, ganó el 4-3-3. 

Ficha del partido 

Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Hugo Campagnaro, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo; Maximiliano Rodríguez, Javier Mascherano y Angel Di María; Lionel Messi (C) y Sergio Agüero. DT: Alejandro Sabella 


Bosnia: Asmir Begovic; Mensur Mujdza, Ermin Bicakcic, Emir Spahic (C) y Sead Kolasinac; Muhamed Besic y Izet Hajrovic; Miralem Pjanic, Zvjezdan Misimovic y Senad Lulic; Edin Dzeko. DT: Safet Susic 

Goles: PT 2m Kolasinac, en contra (A), ST 20m Messi (A) y 39m Ibisevic (B) 

Amonestados: Marcos Rojo y Emir Spahic 

Cambios: ST, 0m Gonzalo Higuaín por Maximiliano Rodríguez y Fernando Gago por Hugo Campagnaro, 24m Vedad Ibisevic por Mensur Mujdza, 26m Edin Visca por Izet Hajrovic, 29m Haris Medunjanin por Zvjezdan Misimovic, 41m Lucas Biglia por Sergio Agüero 

Arbitro: Joel Aguilar (El Salvador) 

Estadio: Maracaná, Río de Janeiro. 


Por Agustín Majul - @agusmajul

09 junio 2014

Buen viaje

La Selección argentina viaja hoy por la tarde hacia Belo Horizonte, donde el domingo dará el puntapié inicial de su participación en una nueva edición de la Copa del Mundo. Luego de despedirse del público argentino con una victoria por 2-0 ante Eslovenia el sábado pasado en el Estadio Ciudad de La Plata, el plantel completo emprenderá su vuelo al país vecino a las 16. Se hospedará en el lujoso predio del Atlético Mineiro, llamado “Cidade do Galo”. 

73 son las personas que irán hoy a Brasil, compuestas por jugadores, cuerpo técnico, utileros, dirigentes y personal de la Selección. Desde piletas de un nivel superlativo, junto a cuatro canchas de fútbol y playa propia, el lujo y la comodidad no serán un problema para la Argentina. Entre gigantografías del Papa Francisco, y hasta de los mismos jugadores actuales y viejas glorias del fútbol de nuestro país, las paredes que albergan al Atlético Mineiro serán las que acogerán a nuestros muchachos de cara al primer partido, ante Bosnia. 


La página oficial de la AFA invita a todos los hinchas argentinos a despedir a nuestra Selección, convocando a las 2 de la tarde a darle los últimos gritos de aliento, previo al viaje. 


Por Agustín Majul @agusmajul