En un pálido primer tiempo, y con una mejora en el segundo, Argentina debutó con el pie derecho en el Mundial de Brasil batiendo a Bosnia por 2-1, en el mítico estadio Maracaná. Sabella dispuso del esquema 5-3-2 para enfrentar a los europeos, que supieron dominar por momentos y, en algunas ocasiones, complicar al conjunto argentino.
En el comienzo del partido, a Bosnia se le quemaron los papeles: un tiro libre de Messi que desvía Rojo con la cabeza, tenía su destino lejos del arco defendido por Begovic, pero la pelota es impulsada por Sead Kolasinac y provoca el gol en contra para su equipo. En dos minutos, la Selección ya se ponía en ventaja y daba la impresión que la tranquilidad se iba a hacer dueño del conjunto albiceleste. ¿Qué mejor arranque de un partido si es comenzar ganando a los 2 minutos? Todo estaba dado para ver el partido más relajados, más apaciguados. Pero no fue así, ya que Bosnia creció en juego, se animó más, y la Argentina permitió esto, cediendo la pelota y el protagonismo.
Izet Hajrovic tuvo en sus pies el empate, pero la buena respuesta de Sergio Romero, de muy buen primer tiempo, impidió igualar el resultado. Pasaban los minutos, Argentina no jugaba a nada, Messi erraba pases sencillos y Agüero quedaba vagando solitariamente ante los defensores de alta talla del equipo rival. Lo mejor que podía pasarle a la Selección era que termine el primer tiempo. Un córner desde el sector derecho, seguido de un cabezazo de Lulic, generó una gran respuesta en el arquero del seleccionado. Agil y rápidamente, despejó lo que podría haber sido el empate de Bosnia. La primera etapa necesitaba finalizar para Argentina.
Ya en el entretiempo, los cambios se pedían a gritos. Sabella sabía que el sistema que tanto le gustaba, había fracasado. 5 defensores para marcar a un punta (Dzeko) no tenía ningún sentido. Sobraba gente, y hasta le jugó en contra. Por eso, los relevos no se hicieron esperar: Gago e Higuaín, dos de los habituales titulares, entraron por Campagnaro y Maxi Rodríguez. Argentina volvía al 4-3-3 que tanto resultado le dio. Se esperaba un rol más protagónico y aumentar la ofensiva, el arma más letal del equipo. Había que rodear a Messi, que Lio se sienta cómodo y respaldado. Y algo de eso se vio.
Con los ingresos del jugador de Boca y del Nápoli, el equipo se acomodó más. Se vio al 10 argentino más seguro y resguardado, con su socio habitual del medio campo, Fernando Gago. Bosnia sintió las variantes de Argentina y dejó de llegar al ataque. Salvo pelotazos aislados, el conjunto de Safet Susic no complicaba. Pero Sabella sabía que un gol no era garantía de nada, mucho menos en un Mundial. Y Messi también lo sabía. Lionel sabía que el errático primer tiempo evidenciaba los fantasmas de Sudáfrica que el astro argentino arrastró, donde en aquella edición el gol se le negó en todas las formas posibles. Con esa mochila jugaba el capitán: la espina del gol. Impensado que un asesino tan letal de las redes tenga tantos problemas para convertir, para hacer su rutina. Lo de Messi es hacer goles. Pero, como ya nos tiene acostumbrados, el rosarino supo sacar su mejor versión ante la adversidad: Messi decidió terminar con su mala racha. Gago tocó con Messi, y el jugador del Barcelona arrancó por derecha, juntó marcas, descargó con Higuaín y éste devolvió, de espaldas, el balón al 10, que siguió su marcha llegando al centro. Amagó a un defensor más y definió con un zurdazo al palo derecho de Begovic. Golazo de Messi. Golazo de Argentina. Típica jugada del 10, arrancando desde la derecha y cambiando el ritmo hacia el centro (quizás la posición más cómoda para Lionel). Messi finalizó la jugada como más sabe: marcando. Los fantasmas se fueron con ese grito de desahogo, agarrándose la camiseta y diciendo “yo juego con ésta”.
La felicidad reinaba en un Maracaná que, si sólo se escuchaba el partido, cualquiera podría haber pensado que la Selección estaba haciendo de local en el Monumental, donde suele jugar los partidos Argentina. Los brasileños que estaban en cancha, y aclamaban a Neymar, se vieron en ridículo luego de ver la obra maestra que generó el astro del fútbol mundial. El público argentino –y el extranjero también– se rendía ante Messi y se creía que el flojo primer tiempo que mostró el conjunto de Sabella había quedado atrás, como un símbolo de nervios por el debut. Pero, si bien se mejoró en la segunda etapa, Argentina era apenas mejor que su rival, que no aprovechó a su máxima figura, Edin Dzeko. El jugador de la Roma, Miralem Pjanic, condujo a un equipo que no lo acompañó. Misimovic fue también parte de los aprobados del conjunto europeo. Bosnia, luego del segundo gol, comenzó a meter variantes ofensivas para buscar el milagro. Los ingresos de Ibisevic y Visca prometían inundar el área argentina buscando el descuento. Salvo algunas desatenciones, la defensa no pasaba un mal momento en el partido. Los minutos corrían y se veía un desgaste físico en el conjunto nacional. Mascherano advertía a los delanteros que bajen un poco para acompañar a los volantes, ya que Bosnia iba a la carga con 7 u 8 jugadores al arco de Romero. Mientras se preparaba el cambio de Biglia, para darle más equilibrio al medio campo, llegó el descuento de los europeos: error de Federico Fernández, que miró la pelota y perdió la marca de Ibisevic, que se coló por su espalda y marcó entre las piernas del arquero argentino. A 5 minutos del final, los Balcanes se ponían 2-1. Parecía que se venía a la carga Bosnia pero, ya parados en un 4-4-2, Argentina aguantó bien e incluso pudo haber convertido un gol más, aunque se erró en la definición.
La Selección ganó, y no le sobró nada. El primer tiempo sirve de aprendizaje: la línea de 5 no funciona. El equipo se armó para rodear al mejor jugador del mundo y jugadores imprescindibles como Gago e Higuaín necesitan del 10, y viceversa. Sabella lo dijo post partido: “A veces son errores míos”, con respecto a la actuación de su equipo. Admite el error del planteo del partido. Bien estuvo “Pachorra” en cambiar a tiempo y en reconocer errores. Lo positivo es que, más allá del nivel, se ganó. Y es importante. Pero la lección que se cree que el técnico aprendió es que si la idea de que Messi se sienta cómodo y a gusto sigue vigente, hay que prescindir de gustos personales. Sabella no es un técnico ofensivo, y todo el mundo lo sabe. Le gusta la cautela, incluso en sus declaraciones. Pero en este equipo, a este nivel de competencia, el equipo es el que todos conocemos y sale de memoria. El medio campo pide a gritos a Fernando Gago, que cuando entró en este partido, fue la figura. La delantera necesita un atacante del porte de Higuaín para tener variables de descarga, tanto de Agüero como de Messi, y también a quien derivar los centros que pueden llegar por la banda izquierda, de la mano de Di María o Rojo, o de Zabaleta, por el sector derecho.
Contra Irán se verá, seguramente, el esquema clásico de ésta Selección. Se verá también un cambio de actitud, un aprendizaje, ya sea desde el cuerpo técnico como desde los jugadores.
Hayque apostar a lo conocido, a lo seguro. Los 3 delanteros dieron innumerables muestras de buen fútbol y resultados más que convincentes. Juguemos a eso. En éste partido, ganó el 4-3-3.
Ficha del partido
Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Hugo Campagnaro, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo; Maximiliano Rodríguez, Javier Mascherano y Angel Di María; Lionel Messi (C) y Sergio Agüero. DT: Alejandro Sabella
Bosnia: Asmir Begovic; Mensur Mujdza, Ermin Bicakcic, Emir Spahic (C) y Sead Kolasinac; Muhamed Besic y Izet Hajrovic; Miralem Pjanic, Zvjezdan Misimovic y Senad Lulic; Edin Dzeko. DT: Safet Susic
Goles: PT 2m Kolasinac, en contra (A), ST 20m Messi (A) y 39m Ibisevic (B)
Amonestados: Marcos Rojo y Emir Spahic
Cambios: ST, 0m Gonzalo Higuaín por Maximiliano Rodríguez y Fernando Gago por Hugo Campagnaro, 24m Vedad Ibisevic por Mensur Mujdza, 26m Edin Visca por Izet Hajrovic, 29m Haris Medunjanin por Zvjezdan Misimovic, 41m Lucas Biglia por Sergio Agüero
Arbitro: Joel Aguilar (El Salvador)
Estadio: Maracaná, Río de Janeiro.
Por Agustín Majul - @agusmajul























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