Arsenal Atletico Rafaela Begrano Banfield Boca Defensa y Justicia Estudiantes Gimnasia Esgrima de la Plata Godoy Cruz Independiente Lanus Newlls Olimpo Quilmes Racing River Rosario Central San Lorenzo Tigre Velez

14 julio 2014

Con la frente en alto

La Selección argentina cayó 1-0 ante Alemania en la final de la Copa del Mundo y así perdió la chance de ganar su tercer campeonato. Los europeos obtuvieron su cuarta conquista.


En lo que fue un partido muy luchado, Argentina y Alemania disputaron la final de la Copa del Mundo en el estadio Marcaná, en Río de Janeiro. Desde el comienzo del encuentro, se veía la intención de los europeos de mantener la posesión de la pelota y atacar por las bandas, con Müller recostado por la derecha y Özil por la izquierda. Cuando Argentina recuperaba la pelota, los mediocampistas centrales (Kramer y Schweinsteiger) presionaban la salida de Mascherano y Biglia para estorbar el armado de juego. Por el lado de los de Sabella, la idea era dejar que la defensa y los volantes avances, tapar los receptores y forzar el pelotazo. También esperaban la contra Lavezzi y Pérez, recostados sobre los costados de la cancha.
Alemania presionaba y empujaba hacia atrás a la selección, pero ésta se defendía bien y amenazaba con escapadas del Pocho, arrastrando marcas y gambeteando jugadores. 

Higuaín ocupaba todo el frente de ataque y apuraba a los defensores, mientras que Messi esperaba unos metros atrás, en la zona de salida de Schweinsteiger. Los primeros minutos sirvieron para que se acomodase el partido, analizando falencias y por dónde se le podía entrar al rival. La primera clara sería para Argentina, donde, luego de un grosero error de Schweinsteiger, sirvió en bandeja el gol al Pipita, que definió mal. Increíble lo que erró el delantero del Napoli. Más tarde, Kramer queda mareado luego de un fuerte cruce con Garay y es reemplazado. Löw dispuso de un delantero, Schürrle, por el volante, para darle más peso en ofensiva. De esta manera, Özil bajaba para formar un triángulo con Kroos y Schweinsteiger y el recién ingresado se paraba en la izquierda. Klose continuaba siendo la única referencia en el área.

Sin claridad, los equipos no se sacaban ventaja. Individualidades de Messi y Lavezzi parecían mostrar a Argentina más cómoda a la hora de encarar el arco rival. De hecho, Higuaín marcó para la albiceleste -vestida de azul- pero el juez de línea invalidó bien la acción ya que el 9 se encontraba en posición adelantada.

Depostiados en el segundo tiempo, Sabella dispuso de los ingresos de Agüero por Lavezzi, de buen primer tiempo. Sorprendía el cambio, ya que el jugador del PSG había sido el mejor del equipo y quizás podría haber continuado unos minutos más. Ahora, Higuaín pivoteaba un poco más a su derecha y el Kun se metía entre Boateng y Hummels, los centrales. Enzo Pérez, cansado, le perdía el rastro a Lahm, bien controlado en la primera etapa pero que en la segunda creció y empezó a empujar a Alemania hacia el arco de Romero. Poco de los teutones en ataque, sin espacios para llegar al área tocando. En lo que fue la jugada más polémica, Neuer sale a rechazar una pelota que era para Higuaín, pero el arquero del Bayern Múnich golpea agresivamente con su rodilla en la cara al 9, que cayó lastimado. El árbitro italiano Nicola Rizzoli cobra, increíblemente, falta del delantero. Era penal para Argentina. Inexplicable.

Palacio y Gago ingresaron por Higuaín y Enzo Pérez, respectivamente, para buscar la apertura del marcador y darle más equilibrio y salida al centro de la cancha. De hecho, el actual jugador del Inter de Italia tuvo un mano a mano clarísimo, que al ser presionado rápidamente por la salida de Neuer, quiso picar el tiro por encima del guardameta, pero salió desviado. Pasaban los minutos y todo indicaba que iríamos al tiempo extra. Götze ingresaba por el legendario Klose, quien se despedía de los Mundiales siendo el máximo artillero en la historia, con 16 conquistas.

Ya en tiempo extra, Alemania apuró el trámite para evitar los penales, y de la mano de Schürrle pudo haber convertido, pero se encontró con Romero bien ubicado para despejar el tiro. Pocas ocasiones y poco de Argentina, que comenzaba a sentir el desgaste físico. En el segundo, las cosas no variaron y el partido era muy parejo. Había espacios, y de la mano de Agüero y Palacio, Argentina arrinconaba a los europeos, pero no lastimaba.

De repente, en una jugada aislada, prácticamente de otro partido, Schürrle arrastra marcas, desborda por izquierda y manda un centro. La pelota se duerme en el pecho de Götze, que la baja solitariamente y propina un zurdazo al palo izquierdo de Romero. Golazo de Alemania. El tanto cayó como un balde agua fría. Nadie reaccionaba. Festeajaban los alemanes, y los brasileros también. Al minuto 112, los conducidos por Joachim Löw se ponían en ventaja y la Argentina disponía de 8 minutos a matar o morir. Pero el impacto del gol fue tal que la selección nada pudo hacer, que comenzó a tirar balones al área sin destino. Messi tuvo un tiro lbre, bastante lejos del área de Neuer. Lionel lo pateó mal y la pelota salió desviada, muy lejos del arco. Rizzoli, de mal arbitraje, propina el pitazo que sentenció la ilusión. Alemania es campeón del mundo. Argentina, que jugó un encuentro regular desde lo futbolísitico pero con mucho mérito teniendo en cuenta el rival, se quedaba con las manos vacías.

Ya habrá tiempo de buscar reproches, pero la realidad marca que no debería haberlos. Los malintencionados ya encontrarán de dónde agarrarse para pegarle a Sabella, Messi, el planteo, los cambios o cualquier cosa que les venga bien. Lo real es que Argentina fue de menor a mayor, mejoró, cambió y dispuso jugar una Copa del Mundo a fuerza de garra y corazón. Comenzamos hablando del ataque y dudando de la defensa y el arquero, y la cosa se invirtió. Los fantásticos no lo fueron tanto y el apodo de los super héroes se trasladó en el fondo.

Es injusto que un proyecto como éste quede sin premio alguno, pero también lo sería para Alemania, que viene sosteniendo una ideología de juego desde hace un poco más de 7 u 8 años. Ambos equipos merecían ser campeones, y, en cierto punto, ambos lo fueron. El dolor de la derrota no lo quita nadie, sólo el tiempo. Lo único que podemos hacer desde nuestro lado, el de hinchas, es aplaudir con lágrimas de orgullo. No de felicidad, no de tristeza. Podremos inflar el pecho y decir que Argentina jugó una digna final, como un campeón. El título, hablando simbólicamente, no determina al mejor. O por lo menos, en este caso, no lo fue.

Desde este lugar sólo queda agradecer al cuerpo técnico y a los jugadores por las alegrías que nos brindaron y felicitarlos por representar de manera emotiva a nuestro país. Un grande cayó de pié, y esperamos la revancha, siempre la hay. Habrá que esperar, pero por lo pronto, sólo podemos decir “gracias”.

Por Agustín Majul @agusmajul

Ficha del partido


Alemania: Manuel Neuer; Philipp Lahm, Jerome Boateng, Mats Hummels, Benedikt Höwedes; Cristoph Kramer (Andre Schurrle, m.32), Bastian Schweinsteiger; Thomas Müller, Toni Kroos, Mesut Özil (Per Mertesacker, m.120); Miroslav Klose (Mario Gotze, m.88). DT: Joachim Löw.


Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Martín Demichelis, Marcos Rojo; Ezequiel Lavezzi (Sergio Agüero,. m.46), Lucas Biglia, Javier Mascherano, Enzo Pérez (Fernando Gago, m.86); Lionel Messi, Gonzalo Higuaín (Rodrigo Palacio, m.77). DT: Alejandro Sabella.


Gol: 113' Mario Gotze.


Árbitro:Nicola Rizzoli (Italia)


Amonestados: Schweinsteiger, Höwedes, Mascherano y Agüero.


Estadio: Maracaná, Río de Janeiro.

0 Comentarios:

Publicar un comentario