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28 junio 2014

Por poco, Chile

Tras igualar 1-1 durante el partido, Brasil predominó en los penales y venció a Chile por 3-2 clasificando a cuartos de final del Mundial 2014.

Allá a lo lejos, el 10 de agosto de 2007, un argentino se situó en el banco de suplentes de la Selección de Chile. Fue Marcelo Bielsa quien se ocupó de construir los cimientos de un proyecto, remarcando cada letra de la palabra y dándole una orientación futbolística a un país que siempre se situó en la mediocridad. Desde ese día, Chile ha cambiado su mentalidad, su idea, su ambición. Está para grandes cosas y así lo demuestra en cada oportunidad.
Claudio Borghi no supo dominar disciplinariamente al equipo. Mantuvo una línea: idiosincrasia ofensiva, riesgos defensivos, frescura, presión elevada y serenidad. Chile amalgamó todas estas condiciones desde que Bielsa pisó sus tierras. Jorge Sampaoli se puso al mando, estructuró al plantel, y aseveró su estilo. De alguna forma, retomó el pequeño desvío que sufrió la selección en el lapso pos Sudáfrica 2010.
Chile ha crecido en medidas inconmensurables, manteniendo una línea nítida, con un proyecto a futuro sumamente atractivo. Se percibe una orientación en cada movimiento de la Federación de Fútbol de Chile y eso es, lo que hoy en día, genera certezas. De no haber giros de timón –que no deben aparecer-, el fútbol chileno mantendrá la onda ascendente, con crecimientos perceptivos.
Segundo mundial que le toca Brasil en octavos. En el 2010, en el nacimiento del proyecto, recibió tres goles tras una correcta zona de grupos. Sufrió el partido. Cuatro años más tarde, con Sampaoli como entrenador, los roles se invirtieron. Chile pudo ganarlo, superó a Brasil, pero no concretó. Y Brasil no perdona. Brasil siempre será Brasil, y en los mundiales hay que noquearlo porque, de darle una vida más, te noqueará. Y eso sucedió.
Los penales decoran y de derrotas no se hace historia. Este combinado eliminó a España, el último campeón, clasificó con holgura, disputando el primer puesto del grupo contra Holanda, y se marcha a casa temprano. Esta vez, la despedida será inmerecida pero satisfactoria. Algunos jugadores rompieron en llanto; otros se insertaron en el desconcierto, en la búsqueda del quiebre de una pesadilla eterna; y estuvieron, también, aquellos que consolaron a sus compañeros, porque cada uno sabe que ha dado todo por la roja.
Chile sigue creciendo. Asciende futbolísticamente por el mundo. Pelea palmo a palmo contra España, Holanda o el pentacampeón Brasil, bajo cualquier atmósfera, en cualquier estado y ante cualquier circunstancia. La historia no se hace de un día para otro y en la inmensa mayoría de los casos, requiere una pequeña cuota de suerte. El travesaño de Mauricio Pinilla lo dice todo. Mantiene su ideología, emergen jugadores de elite y con el correr de los años multiplican su prestigio. Chile, de a poco y con una búsqueda diáfana, continuará insertándose en la elite futbolística mundial. 


Por Matías Adami @matiadami2.

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