Tras igualar 1-1 durante el partido, Brasil predominó en los penales
y venció a Chile por 3-2 clasificando a cuartos de final del Mundial 2014.
Allá a lo lejos, el 10 de agosto de 2007, un argentino se situó en
el banco de suplentes de la Selección de Chile. Fue Marcelo Bielsa quien se
ocupó de construir los cimientos de un proyecto, remarcando cada letra de la
palabra y dándole una orientación futbolística a un país que siempre se situó
en la mediocridad. Desde ese día, Chile ha cambiado su mentalidad, su idea, su
ambición. Está para grandes cosas y así lo demuestra en cada oportunidad.
Claudio Borghi no supo dominar disciplinariamente al equipo.
Mantuvo una línea: idiosincrasia ofensiva, riesgos defensivos, frescura,
presión elevada y serenidad. Chile amalgamó todas estas condiciones desde que
Bielsa pisó sus tierras. Jorge Sampaoli se puso al mando, estructuró al
plantel, y aseveró su estilo. De alguna forma, retomó el pequeño desvío que
sufrió la selección en el lapso pos Sudáfrica 2010.
Chile ha crecido en medidas inconmensurables, manteniendo una línea
nítida, con un proyecto a futuro sumamente atractivo. Se percibe una orientación
en cada movimiento de la Federación de Fútbol de Chile y eso es, lo que hoy en
día, genera certezas. De no haber giros de timón –que no deben aparecer-, el
fútbol chileno mantendrá la onda ascendente, con crecimientos perceptivos.
Segundo mundial que le toca Brasil en octavos. En el 2010, en el
nacimiento del proyecto, recibió tres goles tras una correcta zona de grupos.
Sufrió el partido. Cuatro años más tarde, con Sampaoli como entrenador, los
roles se invirtieron. Chile pudo ganarlo, superó a Brasil, pero no concretó. Y
Brasil no perdona. Brasil siempre será Brasil, y en los mundiales hay que
noquearlo porque, de darle una vida más, te noqueará. Y eso sucedió.
Los penales decoran y de derrotas no se hace historia. Este
combinado eliminó a España, el último campeón, clasificó con holgura,
disputando el primer puesto del grupo contra Holanda, y se marcha a casa
temprano. Esta vez, la despedida será inmerecida pero satisfactoria. Algunos
jugadores rompieron en llanto; otros se insertaron en el desconcierto, en la
búsqueda del quiebre de una pesadilla eterna; y estuvieron, también, aquellos
que consolaron a sus compañeros, porque cada uno sabe que ha dado todo por la roja.
Chile sigue creciendo. Asciende futbolísticamente por el mundo.
Pelea palmo a palmo contra España, Holanda o el pentacampeón Brasil, bajo
cualquier atmósfera, en cualquier estado y ante cualquier circunstancia. La
historia no se hace de un día para otro y en la inmensa mayoría de los casos,
requiere una pequeña cuota de suerte. El travesaño de Mauricio Pinilla lo dice
todo. Mantiene su ideología, emergen jugadores de elite y con el correr de los
años multiplican su prestigio. Chile, de a poco y con una búsqueda diáfana,
continuará insertándose en la elite futbolística mundial.
Por Matías Adami @matiadami2.























0 Comentarios:
Publicar un comentario