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23 octubre 2014

Hizo los deberes


Sin descollar como en otras oportunidades, el River de Gallardo superó otro obstáculo. Su víctima en esta ocasión fue Libertad de Paraguay, elenco dirigido por Pedro Sarabia, quien supo defender los colores de la Banda allá por los años noventa. El marcador final fue 2 por 0, con tantos de Gabriel Mercado y el joven Giovanni Simeone.
A pesar del panorama favorable por el resultado obtenido en tierras guaraníes, River tomó las riendas desde un principio. Saltó al campo con una convicción notable: “para nosotros iba 0-0”, resumió la figura de la cancha, Carlos Sánchez, al terminar el encuentro. Los primeros veinte minutos fueron un monólogo, con Libertad sin poder hacer pie ante la presión alta propuesta por River, comenzando desde un Boyé sacrificado a la hora de retroceder e incomodar al mediocampo paraguayo. Sin embargo, en el afán de tener el arco contrario entre ceja y ceja, el fondo millonario quedó mal parado en más de una ocasión, siendo la más evidente un mano a mano detenido por Barovero. Así como al bahiense Pezzella se lo ve sumamente seguro en el juego aéreo, tanto en al área propia como en la rival, y el mellizo Ramiro Funes Mori atraviesa por el mejor momento de su carrera (“nuevo caudillo argentino”, según el mismísimo Mostaza Merlo),  por momentos se vislumbran desconciertos en la marca a tal punto que es difícil encontrar un partido en donde no haya un tramo de llegadas consecutivas –en su mayoría atajadas por Trapito- del oponente de turno.
Más allá de todo análisis detenido en la propuesta de ambos equipos, un codazo infantil de Antonio Bareiro sobre Ariel Rojas dejó a Libertad con un hombre menos cuando comenzaba a asentarse en el campo; reacción inentendible e injustificable en un futbolista profesional. A partir de allí, el equipo de Gallardo no sufrió mayores sobresaltos y, sin reencontrarse con el juego colectivo de principio de partido, se topó con el gol de Gabriel Mercado sobre el final del primer tiempo luego de un remate en el palo de Sánchez que dejó desencajado al buen arquero Rodrigo Muñoz.
El segundo tiempo, sobró. Frente a la obligación rival de hacer como mínimo 3 goles con 10 jugadores, River, sin pisar el acelerador hasta el final del partido, manejó el encuentro a su gusto. El cambio de ritmo se vio cuando saltaron a la cancha los jóvenes Simeone, Martínez y Solari. Sumados a los titulares Boyé y Driussi, los cinco “pibes” de las inferiores potenciaron el hambre del equipo, jugaron a uno o dos toques y, al ritmo del “ole” de la hinchada, el hijo del Cholo sentenció el resultado final con un zurdazo cruzado. Siendo el que menos minutos sumó este cuatrimestre, el nacido en Madrid es quien muestra la mayor serenidad a la hora de definir aunque presenta un estilo distinto al de su competencia Boyé, de mayor rigor físico y sacrificio para defender pero con menor temple en los últimos metros.
Gallardo y sus dirigidos hicieron lo que debían hacer: defender el buen resultado obtenido a la ida y clasificarse a cuartos, donde un histórico equipo copero como Estudiantes lo espera. Prolongar los momentos de buen fútbol, “taponear” los espacios formados por los laterales y centrales al pasar al ataque (esenciales en la idea de parar la mayor cantidad posible de jugadores cerca del área rival) y potenciar las combinaciones por las bandas que tan buen resultado le da, son los 3 aspectos que River debe fortalecer para mantenerse en esta senda victoriosa.

Por Juan Ignacio Alejandre @nachoalejandre.



1 Comentarios:

Muy buen post!! Vamos River!!!!

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