Boca venció a Defensa y Justicia
por 2-0 con un doblete del Burrito Martinez. El ex Vélez parece evocar sus
viejas épocas y, con tres goles en menos de dos partidos, empieza a insertarse
nuevamente en su camino.
El equipo de Arruabarrena empezó la
fecha a ocho puntos de River y la concluyó de la misma forma. Pero, claro está,
el objetivo de Boca es ir partido a partido, ganando y mejorando desde lo
futbolístico. La salida de Fernando Gago a la selección para disputar la gira
por Asia generó una merma colectiva que influyó negativamente en el rendimiento
individual. Del mismo modo, su regreso mejoró considerablemente el nivel
general del equipo. Hizo un partidazo contra Godoy Cruz y mantuvo la línea
contra Deportivo Capiatá –aunque algo más irregular- y Defensa y Justicia.
Gago, hoy, es el emblema de este equipo. Juega y hace jugar, algo que pocos
pueden lograr.
El que lo sigue en esa pirámide es
Martinez. Un crack que parecía haberse olvidado lo que fue. Pero, claro está,
nunca tuvo un equipo que lo avale, que le genere mano a mano, que sepa que él
puede ser la carta más peligrosa en ataque. Sin un buen nivel colectivo, es difícil
que el individual se destaque. Y eso le sucedió al Burrito. En la actualidad, ingresó
contra Godoy Cruz, concretó una pared con Calleri, y la empaló suavemente por
encima del arquero: 2-2. Le tocó entrar en Paraguay, contra Capiatá, y
personificó al desequilibrio. Siempre por izquierda. Como consecuencia de los
buenos rendimientos, se ganó la titularidad en la Bombonera contra Defensa. Y pagó
con creces. Gambeta con algo de fortuna, tomó a contrapierna a la defensa
visitante, utilizó a Gigliotti como distracción dentro del área y remató
cruzado. Otro gol, y la confianza en ascenso. Eso que nunca pudo lograr en
Boca. Después, usufructuó la presión al arquero. Tuvo una influencia clave. Cortó
el único pasillo de pase y fue por Pellegrino. Lo hizo dudar. Carrizo fue el
más responsable de que el Burrito pudiera coronar su primer doblete en la
Bombonera y su segundo en Boca: “Tomá y hacelo”.
No todo fue positivo. Lisandro
Magallán sufrió una de las peores lesiones para un futbolista y le sucedió en
el mejor momento de su carrera. Con tan solo 21 años y afianzado en la zaga
como consecuencia de las lesiones de sus compañeros, realizó un mal movimiento
con la pierna izquierda y lamentó lo más duro. Se fue sin poder caminar,
llorando, y se confirmó que sufrió la rotura de los ligamentos cruzados. De
seis a ocho meses de recuperación.
Boca fue más que Defensa y empezó a
dar pasos cortos al frente, sin contratiempos. Acumula tres victorias al hilo
por el campeonato local y no pierde desde los 33 minutos contra Racing. Por la
copa, Capiatá es el último verdugo, y en la Boca. El jueves, tendrá un
compromiso que se grafica como el más complejo del semestre hasta el momento.
Tendrá en frente a Cerro Porteño por los cuartos de final de la Copa
Sudamericana. Ese, es el principal objetivo porque River sigue sin darle
chances a sus perseguidores.
Por Matías Adami @matiadami2.
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