Por Matías Adami @matiadami2
Boca, a puro sufrimiento, logró la clasificación a
la próxima ronda de la Copa Libertadores. El equipo argentino llegaba a Brasil
con una victoria por la mínima diferencia. Para algunos era suficiente porque
no le habían marcado goles de local, para otros un tanto ajustada y había
quienes creían que la ventaja podría haber sido mayor por el desarrollo del partido
de ida en La Bombonera.
A pesar de las dudas en la semana sobre la presencia
de Pablo Mouche en el once titular, Darío Cvitanich mantuvo el puesto y
compartió la delantera con Santiago Silva –volvía del desgarro-. Si a esto le
agregamos la presencia de Diego Rivero y Walter Erviti en el mediocampo –dos
jugadores más tácticos que ofensivos-, podíamos percibir que el juego por las
bandas no sería el utilizado por el conjunto Xeneize. Clemente Rodriguez, que
según Juan Román Riquelme es “el mejor delantero de Boca”, no tuvo
participación en ataque y estuvo más preocupado por las subidas de Bruno. Probablemente,
el ingreso de Pablo Mouche en el equipo titular hubiera generado preocupación
en los laterales del equipo brasileño que, como acostumbran, pasan al ataque en
forma constante. Cristian Erbes no tuvo un buen partido: se lo notó nervioso
con la pelota en los pies, falto de recuperación y en muchos pasajes del
partido, le ganaron la espalda.
El gol del Flu lo marcó Carleto a los 15 minutos de
la primera parte. Fue de tiro libre, y con el infortunio de que la pelota se
desvió en Rivero y se metió pegada al palo. Boca intentaba hacerse dueño de la
pelota pero Riquelme estaba impreciso y la presión asfixiante del rival
generaba la rápida pérdida de la posesión. Además, el equipo argentino
utilizaba el pelotazo para avanzar en el campo y tanto Silva como Cvitanich perdieron
en el mano a mano con los altos centrales del Fluminense. El dominio del juego
en la primera mitad fue del equipo brasileño, que a pesar de mantener la
posesión de balón, no tuvo profundidad ni creatividad para gestar jugadas de
gol.
Muchos esperaban algún cambio para la segunda parte
que mejorara el rendimiento de Boca, pero Falcioni decidió mantener a los
mismos once. El complemento fue bastante parecido a la primera mitad, Boca se
adelantó unos metros en el campo de juego y la presión del Fluminense
disminuyó, generando mayor tranquilidad en los jugadores Xeneizes para mover la
pelota. Falcioni, a los 20 minutos, decidió mandar a Mouche al campo de juego
en lugar de Cvitanich y algunos minutos después, a Sanchez Miño en lugar de
Cristian Erbes (poniendo a Erviti como mediocampista central). El segundo
tiempo fue tan chato y aburrido como la primera parte. Cuando parecía que el
destino del partido llevaba a los penales, en tiempo de descuento, Riquelme
habilitó a Rivero que llegaba libre por el sector derecho, remató cruzado, la
pelota se estrelló en el palo, la sacó el arquero en la línea y apareció el
goleador Santiago Silva para mandarla adentro y generar la euforia de todo el
pueblo Xeneize. El uruguayo marcó el gol que le daba el empate y la clasificación
a su equipo.
Boca logró un empate agónico y clasificó a las
semifinales de la Copa Libertadores de América. Está claro que el rendimiento
de los de Falcioni fue malo y que nunca le encontraron la vuelta al partido.
Este Boca tuvo falta de profundidad, de juego por las bandas, de movilidad y de
recuperación, los delanteros lucharon más de lo que jugaron y no tuvieron
ninguna situación clara. También es cierto que no les llegaba un pase limpio y
que los defensores rivales estaban encima de ellos en cada jugada. Lo
destacable es la solidez de los centrales, que en varios pasajes del partido se
vieron obligados a salir de su zona para cortar los avances del Fluminense.
Ahora, resta esperar para ver quién será su rival en
semis. Vélez, Libertad o la Universidad de Chile son los candidatos. En caso de
que el Fortín clasifique, será el rival. Pero si quedan afuera, Boca deberá
enfrentar al ganador de la llave de Libertad y la U.























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