Columna de Opinión. Especial. Por Ricardo Pradelli
El muro de los lamentos de la Selección Nacional es tan grande como la forma de cambiar de opinión de los periodistas, y la gente que accede a los diferentes escenarios en donde juegue Argentina. De los sinsabores de Bolivia y aún peor Colombia se paso a la exagerada algarabía de la victoria frente al equipo sub22 de Costa Rica. Del Messi que tenía que ser extraditado a España para que muestre su magia donde mejor se siente al elogio por demás sobreestimado del crack que lleva la 10 en la espalda. De los jugadores que hay poner cuando están sentados en el banco a lo poco que rinden cuando le dan la chance de ingresar. De la defensa más bombardeada del fútbol mundial a la delantera mejor paga del planeta. Del rival más débil del grupo a exagerar con que ese equipo de Bolivia era uno de los mejores de la historia de su país. Cuanta razón tienen algunos con eso de ser "panqueques" o de analizar con "el diario del Lunes", o la misma publicidad de TyC Sports que causa risa pero pregona mucha verdad sobre como somos los argentinos o quienes nos creemos que somos.
Argentina tiene episodios melodramáticos y causa sensaciones encontradas con los futboleros que muchas veces ponen la palabra antes que el cerebro para analizar, "su" razón es la que tiene que ponerse en primera instancia antes que la argumentación de sus dichos. La Celeste y Blanca es una de las pocas que tiene un técnico oficial que direcciona a sus jugadores en Ezeiza para sacarlas luego al campo de juego y millones de técnicos que acusan sus alaridos y establecen miles de formaciones pero que no tienen el poder de llevarlo a la práctica. Además por si acaso sale un jugador de cualquier club del fútbol doméstico que disputa 5 o 6 partidos bien y su hinchada le recuerda al DT de la Selección Argentina su nacionalidad. La dicotomía de jugadores del Viejo Mundo o los del fútbol local es otra de las charlas de café de quienes piensan que los de aca la sienten mejor que los de allá o que los de allá ya están acomodados económicamente mientras que los de aca tienen "hambre de gloria", como si fuese que los que juegan ahora en Europa nunca pisaron alguna vez suelo argento. O acaso Tevez, Gago, Burdisso, Cambiasso, Milito, Higuaín, etc no fueron multicampeones en la Argentina. Es cierto que algunos no fueron campeones pero si rindieron sus frutos en equipos albicelestes.
Messi siempre será el eternamente criticado, el más mirado y del que se espera que haga algo mal para que hasta los programas que nunca hablan de fútbol se crean con derecho a analizar y decir indiscriminadamente asuntos que no le caben. Según la observación de cada uno, el astro barcelonista puede ser o no el mejor del mundo, pero lo que no se puede discutir es que es un enorme jugador que sigue estando mal acompañado y peligrosamente asesorado por los técnicos que lo confunden, sumado al poco compañerismo que parece reina en los vestuarios con los que dicen quererlo mucho. Messi no es Maradona, por lo menos en lo que tiene que ver con el carácter, a Messi hay que acompañarlo, ayudarlo, mimarlo y no decirle que es el mejor. Diego tenía el peso y la autoridad para salir sólo de presiones que lo rodeaban, Messi no. Messi es un gran jugador que necesita un apoyo psicológico y que tenga en la cancha alguien que lo haga en la misma dirección, no hace falta que con todos se sienta bien con que rinde en la cancha lo que rinde en Barcelona alcanza.
Diego Maradona proviene de una familia humilde, con pocos menesteres y sufriendo daños que logran hacerte fuerte. Messi tuvo en casi toda su vida las cosas a su alcance, proviene de una familia que si bien no era adinerada podía vivir cómodamente. Ni una cosa ni la otra es buena o mala, ni tampoco se pone sobre la mesa el prejuicio o la situación que a cada quién le toco sobrellevar, somos lo que somos antes de nacer. Lo que sí es tema de análisis, es saber identificar que las cosas son distintas, los personajes son diferentes, los estudios, las costumbres y la ideología. Ambos son los mejores jugadores que vio el planeta pero equidistantes en sus vivencias. Esto es algo que muchos no dicen y creen que salir a la cancha no merece un análisis psicológico. Tampoco parece darse cuenta el cuerpo técnico que erróneamente cree que Argentina es el Barcelona.
Además el karma de la selección mayor es muy grande, las decisiones políticas, técnicas, estratégicas y de elección de jugadores y bastante de egos personales conspiran contra lo que termina pasando en la cancha. Los rendimientos de casi todos los que juegan en Europa se reduce al llegar a la Selección, no solo el de Messi. Desde 1994 que Argentina no tiene un equipo que enamore a su gente, fracaso tras fracaso se vienen sucediendo los mundiales y Copas América. Los planteos de los DT, los jugadores que no funcionaron, las tácticas que no funcionaron, los fallos desde la AFA, terminaron por desgastar y arruinar a una de las camisetas más respetadas y valoradas en tiempos en que el fútbol ni siquiera era profesional. Tanto es así que hoy en día no existen jugadores de calibre ni en cantidad ni en calidad como para elegir, porque siendo sinceros paremos de mentirle a la gente y hacerlos creer que estos son los mejores del mundo. Sumado a eso las malas convocatorias de los DT que se empecinan en elegir a los que juegan en Europa, y jugar partidos intrascendentes con jugadores del fútbol local para que tengan apenas una luz de esperanza. Quién puede negar que Juan Manuel Martínez tendría un lugar en este equipo, o acaso Lavezzi es más desequilibrante. Qué tienen que hacer para estar en la Selección Argentina jugadores como Valeri (que fue llamado y luego descartado por Batista), David Ramírez, Maxi Moralez, Peratta por nombrar solo algunos que vienen teniendo continuidad de excelentes rendimientos. Y ahora dentro del seno del seleccionado de la Copa América cuando será titular Pastore teniendo en cuenta que Di María no está rindiendo bien y suele ser muy egoísta con la pelota en los pies, o cuando se va a dedicar a entrenar a la defensa para que no cometa tantos horrores defensivos. En lugar de crecer se retrocede y lo más doloroso es que se piensa que lo que se esta haciendo esta bien.
En un marco con antecedentes poco autocríticos ¿Cómo va a rendir en su mayor performance Messi?, ¿Cuando va a ser para tener sólidez la defensa? ¿En que momento el equipo va establecer estrategias de juego? ¿Cómo piensa hacer 4 pases seguidos pero hacia adelante?. Cuando se aprenda a tener organización, dedicación y progreso volverá a ser la Selección Argentina que brillaba y deslumbraba su juego en cualquier estadio y ante cualquier rival. Por el momento se siguen repitiendo y soportando errores, se verá hasta cuando.























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