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19 septiembre 2014

La táctica del entrenamiento

Boca venció a Rosario Central por 3-0 por el partido de vuelta de la Copa Sudamericana y clasificó a la próxima ronda. Chávez, en dos oportunidades, y José Fuenzalida, fueron los autores de la goleada.
Parece ser que Boca rinde un examen partido a partido. Como sucedió con River después de la brillante primera actuación contra Rosario Central, debió confirmar en el compromiso siguiente, y en el posterior, y así… Logró asentarse. El equipo de Arruabarrena se encuentra en la misma situación. Un gran debut debió ser corroborado en el cotejo contra los rosarinos por Copa Sudamericana, y lo hizo. Contra Olimpo bajó, y ayer volvió a mostrar una enorme mejoría.
Boca está en una línea ascendente en cuanto a su rendimiento. Mejora partido a partido y, de a poco, el Vasco le inculca cuestiones tácticas a sus jugadores que se perciben claramente en el campo de juego.
Algunos ejemplos: Erbes es el mediocampista tapón del equipo. Se sitúa por delante de los centrales y, cuando Echeverría avanza por el costado derecho gracias a las subidas de Marín que despejan la zona, lo releva resguardándose de posibles pérdidas. Con la tenencia, uno de los dos laterales se manda al ataque. Ayer, Marín se cerraba y le cedía el espacio para el retroceso a Carrizo, que forjaba un espacio amplio en las espaldas de Rafael Delgado, su perseguidor. Ese flanco era aprovechado por Marín. Un movimiento trabajado en la semana, sin lugar a dudas. No es habitual ver a un lateral introducirse en el circuito interno.
En el mediocampo, Erbes, Gago y Meli son jugadores de mucha entrega, y con gran técnica, lo que permite una recuperación elevada y asociaciones en espacios reducidos. Los internos avanzan, pero siempre se atisba a uno de ellos cerca del Pichi para diagramar los ataques. A veces Meli, otras Gago. Lo principal de las ofensivas xeneizes es la enorme movilidad de sus delanteros. Son jugadores multifacéticos, capaces de correrse de su posición inicial y acoplarse a la tenencia. Calleri aguanta y Chávez y Carrizo son habilidosos y escurridizos. El goleador, en este Boca, no es el “9” de área, si no el “externo” (Chávez).
A pesar de la movilidad táctica que precisa todo equipo para mantener aspiraciones, Boca tiene una ideología. Movimiento en bloque para presionar y atacar; sofocar al rival y ahogarlo con los tres mediocampistas; poco espacio entre las líneas; y sacrificio absoluto de los delanteros para incomodar la salida de los rivales. Con el balón en posesión, rifar la pelota parece ser una humillación. Está terminantemente prohibido. Siempre se busca el toque corto o la asistencia filtrada que rompa líneas.
La expulsión de Lucas Acevedo a los 35 del primer tiempo empeoró el panorama de Rosario Central. “No nos dejan avanzar”, deslizó Miguel Ángel Russo a sus ayudantes previo al final de los 45 iniciales. La presión asfixiaba a Musto y Dominguez, los rápidos Acuña y Aguirre no tuvieron oportunidad de usar las bandas y Barrientos, cada vez que intervenía, tenía dos hombres encima. En el 11 contra 11 fue así, en el 11 contra 10 se agravó.
Boca fue superior. La primera mitad fue brillante por la intensidad, la precisión y la movilidad, sumado al golazo de Chávez. En el complemento la presión disminuyó y cedió algunos tiros de esquina que fueron mal ejecutados por los canallas. El equipo mejora, el Vasco adiciona elementos tácticos que enriquecen el rendimiento del equipo, y la confianza rebasa a tal punto que, Fuenzalida entró, y marcó. No hubo puntos bajos; y hubo muchos altos. El nivel fue parejo y elevado, por eso cuesta acentuar un rendimiento individual.

Este Boca, abrió la puerta de la esperanza que desde hace mucho tiempo, estaba cerrada.


Por Matías Adami @matiadami2.

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