Arsenal Atletico Rafaela Begrano Banfield Boca Defensa y Justicia Estudiantes Gimnasia Esgrima de la Plata Godoy Cruz Independiente Lanus Newlls Olimpo Quilmes Racing River Rosario Central San Lorenzo Tigre Velez

25 septiembre 2014

La desesperación es negativa

Boca terminó el partido correspondiente a la fecha 7. Del 1-0 de aquella tarde lluviosa, al 1-2 en un día con un clima similar y complicaciones parecidas. El doblete de Bou le quitó a Arruabarrena los tres puntos.
33 minutos que auguraban un encuentro jugado a máxima intensidad. El Vasco sostuvo la necesidad imperiosa de disputar el partido de igual a igual, en busca del segundo, pero manteniendo el equilibrio. Cocca, en la vereda de enfrente, supo que debía ir desde el primer momento por el empate. Lo logró, y eso modificó todos los planes.
El gol en el amanecer de la reanudación fue un golpe letal. De allí en adelante, Boca fue desesperación y desconcierto, que siempre trae como consecuencia el desorden. Se apuró para todo. Desde un lateral defensivo, hasta para resolver en ataque. Jugó 28 de los 33 minutos del partido como si solo restaran cinco. Después del segundo impacto -el cabezazo de Bou-, todo se fue por la borda y la impaciencia incrementó aún más. Movimientos sin sincronización, un mediocampo que presionó sin el adelantamiento de la última línea y los delanteros incapaces de enhebrar situaciones. El único punzante fue, otra vez, Chávez, que tuvo sus situaciones y no las concretó.
De allí, las variantes improductivas. Martinez por Carrizo, Fuenzalida en lugar de Marín y Gigliotti por Erbes. Todos al ataque. El segundo tiempo fue una sinfonía de pelotazos frontales al área buscando conexión con Gigliotti o Calleri. La desesperación tiró por la borda la filosofía del Vasco, que se incorporó a esa atmósfera y terminó siendo expulsado por Beligoy tras un improperio.
Fue todo desconcierto. El césped estaba mojado, pesado y no eran las condiciones más propicias para jugar como pretende el cuerpo técnico xeneize. Abusó del pelotazo. Nadie se quiso asociar. Martínez estaba de wing izquierdo aguardando por envíos cruzados; Chávez, Calleri y Gigliotti esperaban en el área; y Fuenzalida se incorporaba al ataque por la banda derecha, enviando centros desde tres cuartos.
Boca se desesperó más de la cuenta. El gol recibido tiró todo al diablo. Fue como si no hubiera un plan para reponerse de la igualdad que fue, lógicamente, inesperada. Al tren del desconcierto se subió Arruabarrena. Ese fue su fallo principal. El equipo debió mantener la calma. El público que concurrió a la Bombonera empujó con murmullos y el griterío característico de “tirala al área”. Faltó parsimonia; esa que emerge en los grandes equipos.
Este Boca está en formación y la principal tarea del cuerpo técnico será sostener su idea a pesar de dos partidos de rendimientos apáticos. Debe evocar al equipo que venció a Vélez o al mismo que apabulló a Central. Para ello, habrá revancha el domingo contra Quilmes, otra vez en casa.
El campeonato está lejos, es cierto. 10 puntos son mucho. Más, después de cuatro derrotas en ocho fechas (a pesar de que no pertenecen a este DT). La propuesta será ir partido a partido, no pensar más allá, y enfocar la mayoría de las fuerzas en la Copa Sudamericana. Aunque, como afirmó el Vasco, “en Boca no podes regalar el campeonato”.
Paso atrás. Ahora, hay que confirmar la idea. Los 33 minutos fueron lo peor del Boca de Arruabarrena porque hoy, en la Bombonera, reinó la desesperación, que jamás es buena consejera. 


Por Matías Adami @matiadami2.

0 Comentarios:

Publicar un comentario