Horas después de la confirmación oficial de Rodolfo
Arruabarrena como director técnico de Boca Juniors, se llevó a cabo una
asamblea de socios para aprobar la cesión del museo a una empresa privada por
10 años. ¿Cómo terminó? Como Javier Cantero en Independiente, con sillazos e
insultos, y la barra vistiéndose de seguridad para “apaciguar” las aguas.
Boca está atravesando, sin lugar a dudas, uno de los
momentos más difíciles de su historia. Después de la salida de Juan Román
Riquelme por el maltrato de la comisión directiva de Daniel Angelici, se
concretó el despido a Carlos Bianchi. Los últimos ídolos en vigencia del club
se fueron por la puerta de atrás, y el responsable principal es el actual
presidente.
Angelici se jactó durante todo su mandato de haber mantenido
las cuentas del club en orden. Los empleados cobran al día, los jugadores
poseen todos los materiales necesarios para llevar a cabo un entrenamiento
profesional y el balance no presenta deudas exorbitantes. Esa, es una gran
diferencia con la situación que vivieron River, San Lorenzo e Independiente
años atrás. No es un detalle menor. Hoy, tener al club sin pasivos colosales
significa mantenerse alejado de la zona roja en los promedios. Pero el hincha
xeneize, acostumbrado a la grandeza de una institución habituada a pelear campeonatos
y viajar por el mundo, no se contenta con el campeonato económico que protege el mandamás. El pueblo boquense
percibe irregularidades en su gestión. Así como está construyendo un predio de
elite en Ezeiza, está privatizando el museo y concesionándolo en manos de
Torneos y Competencias S.A. por 10 años. Eso se votó en la Asamblea de esta
tarde-noche.
El clima hostil que acosó a la Asamblea, los insultos
constantes para la comisión directiva por parte de los socios, la interrupción
en gritos cada vez que intentaban tomar la palabra y el lanzamiento de sillas
después de haberse aprobado la concesión, refleja lo que es Boca hoy. El fútbol
y el ruedo del balón quedaron a un lado con esta situación. Boca está pasando
por un momento más que complejo. Los socios se revelaron y difamaron a Daniel
Angelici, una vez más. Él, es el principal responsable de que Bianchi y Riquelme
no continúen en el club y esa, es una cuestión que el asociado jamás perdonará.
Como sucedió con Javier Cantero en Independiente, los socios
que se hicieron presentes en la Asamblea chiflaron e insultaron a la comisión
directiva, y celebraron y apoyaron cada palabra de la oposición. El futuro de Angelici
en la institución tiene fecha final: 15 de noviembre de 2015, día de las
elecciones. El problema, es que todavía resta más de un año para alcanzar el
día.
Mientras tanto, la asunción del Vasco Arruabarrena como
entrenador quedó disminuida después de estos lamentables sucesos. El socio
reaccionó, y parece haber sido a tiempo. ¿Estará Angelici en la cancha el
próximo domingo? ¿Se hará presente después de sentir de cerca un anticipo de lo
que será la Bombonera?
Él, junto con sus compañeros de la comisión, debió retirarse
custodiados de la institución. Durante la Asamblea, la barra brava –claramente combinada
y asociada a Angelici- intercedió contra los socios corajudos y reveladores. Esto es Boca hoy. Este es
el presente que vive el club. Algo tan oscuro y a la vez tan alejado del
presente futbolístico. El socio se queja por los manejos. Hoy, la privatización
del museo, fue una excusa para colapsar y atacar al mandamás. Se viven días
difíciles en la Boca, que augura un futuro corto conflictivo. El domingo, la
Bombonera volverá a hablar.
Por Matías Adami @matiadami2.























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