Arsenal Atletico Rafaela Begrano Banfield Boca Defensa y Justicia Estudiantes Gimnasia Esgrima de la Plata Godoy Cruz Independiente Lanus Newlls Olimpo Quilmes Racing River Rosario Central San Lorenzo Tigre Velez

27 julio 2014

Sigue faltando efectividad

Boca comenzó con el pie izquierdo. Perdió por 2-0 contra Huracán en San Juan y quedó eliminado de la Copa Argentina. Fue superior durante una parte importante del partido pero la ineficacia propia y la efectividad rival desarmaron al equipo.
Desde la comisión directiva, apodaron a este partido como “la final del mundo”. Claro, el primer cotejo después de la salida de Riquelme necesitaba ser una victoria que apaciguara las aguas y desviara los focos al rodaje del balón. Pero no sucedió. El resultado es abultado y hasta mentiroso. Huracán generó poco y, a la vez, falló poco. Usufructuó sus situaciones y, tras “un error infantil” –como describió Carlos Bianchi al primer gol- y después de la liviandad en la marca del Cata Díaz, no hubo marcha atrás. El equipo ordenado se descompensó, la presión alta perdió sintonización y el dominio de la pelota dejó de tener claridad hasta en los primeros metros. Sin una defensa segura, no hay ataques valiosos. A menos que haya cracks que marquen ampliamente la diferencia, cuestión que no sucede.
Carrizo por izquierda y Castellani interviniendo en los circuitos. Durante los primeros 45 minutos, Boca presionó y asfixió a Huracán. La lesión de Insúa en la etapa inicial provocó una pérdida de banda en el ataque. Marín aportó, pero se lo observó incómodo y poco ofensivo. Allí pareció emerger una merma en la intensidad y en el rendimiento. Erbes y Gago comenzaron decididamente bien. El jugador de la selección tuvo pases imprecisos pero él es el encargado de arriesgar en la asistencia entrelíneas. Y el Pichi corrió de un lado a otro y manejó la presión del equipo. Recuperó mucho y cuando observó el flanco, avanzó. Los delanteros incomodaron la salida de los defensores rivales y los volantes externos ahogaron a los laterales. Estaba asentado y bien aplomado. Orión era un espectador de lujo. A la hora de tener la posesión, intentó por las bandas pero careció de asociaciones. Carrizo estuvo solitario en la gambeta y, a pesar de transformarse en el eje con el resultado adverso, no encontró un socio que colaborara en el desequilibrio. Faltó la presencia de un delantero como Martinez que, a pesar de no haber tenido buenas participaciones con la casaca xeneize, intenta la gambeta individual. Calleri y Gigliotti son internos, a pesar de que el ex All Boys pueda correrse a las bandas en busca de espacios.
Se mantuvo este estilo de juego. Había manejo nítido pero carente de situaciones claras. Se abusó del centro que, en escasas circunstancias, lograron conectar los delanteros. Carrizo intentó la gambeta individual por la banda izquierda –principalmente después de la salida de Insúa-, y Grana subió por el carril derecho para concluir cada aventurada en un envío aéreo anhelando conexiones con Gigliotti o Calleri. Sin embargo, después de sufrir efímeras disminuciones futbolísticas durante el final de la etapa inicial, el gol provino de una desconcentración “infantil”. Y para describir los errores estuvo Bianchi, quien se mostró “con mucha bronca” en la conferencia de prensa. Ábila se situó entre Forlín y Díaz y aprovechó una gran habilitación de Vismara –la figura del partido-. Se tomó su tiempo, abrió el pie, y la puso contra el poste. Orión, continuó sin tocar el balón. No había intervenido durante el partido como consecuencia de las carencias ofensivas del Globo.
Al igual que en el semestre anterior, cada golpe recibido significa un desconcierto absoluto en todas las líneas. La desesperación por avanzar y el inmediato aumento de la ventaja integraron un combo letal para el equipo. Se despedazó. Perdió todo lo bueno que tenía. Los delanteros corrían a destiempo detrás de los defensores; los mediocampistas llegaban tarde a buscar el balón; había parcelas de campo descubiertos en la zona central y allí, emergió Vismara para apoderarse del partido. De allí, afloró la impotencia de los jugadores y la segunda amarilla para Grana, que había realizado un correcto encuentro.

0-2, y un comienzo negativo desde el resultado con aspectos positivos en cuanto al rendimiento. Sin embargo, Boca no está para regalar victorias en este semestre. Cuando para muchos es un “Torneo de Transición”, para Boca es la última oportunidad de pelear decididamente por el primer puesto y, en base a lograrlo, clasificar a la Copa Libertadores. Ese, es el principal anhelo del plantel y perdonar como perdonó en el arco rival, se paga y caro. 

Por Matías Adami @matiadami2.

0 Comentarios:

Publicar un comentario