La decisión de Riquelme de bajarse de su barco generó una necesidad
imperante de armar un nuevo Boca. Para eso, la comisión directiva
determinó ir en busca de jóvenes promesas con un presente promisorio y un
futuro que ilusiona. Andrés Chávez, Marcelo Meli, Gonzalo Castellani, Jonathan
Calleri y Federico Carrizo estamparon su firma con el xeneize y van por la
gloria.
Hablar de dos años sin pelear títulos en una institución como Boca
Juniors brinda a las claras la necesidad de volver a posicionarse en lo alto
del fútbol argentino. Para ello, será indispensable lograr un despliegue
futbolístico propicio puesto que los resultados no llegan solos. Con la baja
más importante de Juan Román Riquelme, Boca no buscará un reemplazante natural
porque no existe futbolista capaz de reemplazarlo, sino que diagramó una base
de jugadores con características diferentes que permitan, desde lo colectivo,
enhebrar una ideología dentro del campo de juego. Eso que a Carlos Bianchi se
le viene negando desde su arribo en enero de 2013.
Además de las mencionadas adquisiciones, el Virrey tiene en su
plantel jugadores que habían sido cedidos a préstamo como Lisandro Magallán o
Sebastián Palacios. Sin embargo, Juan Sánchez Miño le propinó al club una
importante suma de dinero al ser vendido al Torino de Italia; lo mismo sucedió
con Lucas Viatri, al fútbol chino. En base a esas ventas millonarias, Daniel
Angelici y compañía se encargaron de traer a los mejores jugadores de equipos
de segundo orden: Jonathan Calleri del descendido All Boys; Federico Carrizo,
el más desequilibrante de Rosario Central; Gonzalo Castellani, el eje de Godoy
Cruz; Andrés Chávez, el goleador del campeón de la B Nacional, Banfield; y
Marcelo Meli, una de las gratas apariciones que tuvo Colón en su navegación por
aguas turbias y oscuras que lo llevaron al descenso.
Con los cimientos formados con Agustín Orión a la cabeza como capitán,
sumado a la experiencia en la zaga de Daniel Díaz y Juan Forlín, más el tándem Fernando
Gago y Cristian Erbes en el mediocampo, dos que saben bien lo que significa
vestir la casaca xeneize, y la presencia de Emmanuel Gigliotti en la delantera,
Boca posee una columna vertebral diáfana y esperanzadora. Por otra parte,
deberá tener la paciencia suficiente como para comprender que a muchos nuevos
futbolistas que pisan la Bombonera les cuesta adaptarse. En este Torneo de
Transición, no habrá demasiado tiempo. 19 fechas de buen juego que catapulten a
un final feliz.
A pesar de la baja del máximo ídolo, Boca incorporó correctamente.
Trajo jugadores jóvenes, con futuro y posibilidad de venta, y armó un equipo
sin dependencia exclusiva del 10. Como dijo Bianchi, con un mensaje para el
plantel: “No podrán esconderse detrás de Román. Ahora el equipo depende de
todos”.
De este modo, Boca comienza una nueva etapa en su historia. Tiene al
entrenador más ganador pero se quedó sin su máxima figura después de 18 años
(con la ausencia entre el 2002 y el 2007), algo que costará enfrentar. Hoy, el
equipo depende de todos, y el Virrey se los dejó bien en claro.
Por Matías Adami @matiadami2.























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