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25 julio 2014

Esperanzadora reconstrucción

La decisión de Riquelme de bajarse de su barco generó una necesidad imperante de armar un nuevo Boca. Para eso, la comisión directiva determinó ir en busca de jóvenes promesas con un presente promisorio y un futuro que ilusiona. Andrés Chávez, Marcelo Meli, Gonzalo Castellani, Jonathan Calleri y Federico Carrizo estamparon su firma con el xeneize y van por la gloria.

Hablar de dos años sin pelear títulos en una institución como Boca Juniors brinda a las claras la necesidad de volver a posicionarse en lo alto del fútbol argentino. Para ello, será indispensable lograr un despliegue futbolístico propicio puesto que los resultados no llegan solos. Con la baja más importante de Juan Román Riquelme, Boca no buscará un reemplazante natural porque no existe futbolista capaz de reemplazarlo, sino que diagramó una base de jugadores con características diferentes que permitan, desde lo colectivo, enhebrar una ideología dentro del campo de juego. Eso que a Carlos Bianchi se le viene negando desde su arribo en enero de 2013.
Además de las mencionadas adquisiciones, el Virrey tiene en su plantel jugadores que habían sido cedidos a préstamo como Lisandro Magallán o Sebastián Palacios. Sin embargo, Juan Sánchez Miño le propinó al club una importante suma de dinero al ser vendido al Torino de Italia; lo mismo sucedió con Lucas Viatri, al fútbol chino. En base a esas ventas millonarias, Daniel Angelici y compañía se encargaron de traer a los mejores jugadores de equipos de segundo orden: Jonathan Calleri del descendido All Boys; Federico Carrizo, el más desequilibrante de Rosario Central; Gonzalo Castellani, el eje de Godoy Cruz; Andrés Chávez, el goleador del campeón de la B Nacional, Banfield; y Marcelo Meli, una de las gratas apariciones que tuvo Colón en su navegación por aguas turbias y oscuras que lo llevaron al descenso.
Con los cimientos formados con Agustín Orión a la cabeza como capitán, sumado a la experiencia en la zaga de Daniel Díaz y Juan Forlín, más el tándem Fernando Gago y Cristian Erbes en el mediocampo, dos que saben bien lo que significa vestir la casaca xeneize, y la presencia de Emmanuel Gigliotti en la delantera, Boca posee una columna vertebral diáfana y esperanzadora. Por otra parte, deberá tener la paciencia suficiente como para comprender que a muchos nuevos futbolistas que pisan la Bombonera les cuesta adaptarse. En este Torneo de Transición, no habrá demasiado tiempo. 19 fechas de buen juego que catapulten a un final feliz.
A pesar de la baja del máximo ídolo, Boca incorporó correctamente. Trajo jugadores jóvenes, con futuro y posibilidad de venta, y armó un equipo sin dependencia exclusiva del 10. Como dijo Bianchi, con un mensaje para el plantel: “No podrán esconderse detrás de Román. Ahora el equipo depende de todos”.

De este modo, Boca comienza una nueva etapa en su historia. Tiene al entrenador más ganador pero se quedó sin su máxima figura después de 18 años (con la ausencia entre el 2002 y el 2007), algo que costará enfrentar. Hoy, el equipo depende de todos, y el Virrey se los dejó bien en claro.


Por Matías Adami @matiadami2.

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