Boca venció a Arsenal por 4-2 en su mejor partido del campeonato.
Con el 10 como figura, el hincha xeneize le brindó un nítido mensaje a la
directiva: “Riquelme no se va".
Cristian Erbes, Juan Román Riquelme, Nicolás Colazo y Emmanuel Gigliotti
firmaron la goleada de Boca sobre el equipo de Martín Palermo, Rolando Schiavi
y Roberto Abbondanzieri. La Bombonera evocó momentos de gloria con las figuras
que se presentaron en su antigua casa, ovacionó a cada uno de ellos y, además,
gozó de una victoria como hace tiempo no disfrutaba.
Los objetivos se han diluido con el correr de los partidos y las funestas
producciones elaboraron un clima de preocupación que fue engordando con el
caminar del campeonato. Tras la derrota por 2-1 en la fecha 11 del torneo
Final, Boca hilvanó cinco cotejos sin derrotas: tres victorias y dos empates.
El nivel, a pesar de las estadísticas, no fue satisfactorio.
Sin la pelea del campeonato y con una meta traslucida, la
renovación del contrato de Juan Román Riquelme se posó en los ojos del mundo
periodístico y no se irá hasta obtener la solución. Desde la comisión directiva
se percibió una postura firme de poner en duda la continuidad del 10 hasta la finalización
del campeonato. Intentó, de alguna forma, introducir a Riquelme en una prueba a
la cual nunca debió haber asistido por su pasado prestigioso e ilustre. Su
nivel excede el de sus compañeros y supera, en gran parte, al individualismo
del fútbol argentino. Lo único criticable son sus esporádicas participaciones,
la falta de continuidad. Pero, al cabo, tiene 35 años y como cualquier
personalidad coherente, sufre el pasar del tiempo y se produce un deterioro
físico lógico.
La Bombonera, al igual que aquel enfrentamiento contra Godoy Cruz
en el cual despidió a Rolando Schiavi, cuestionó duramente a Julio Cesar
Falcioni y solicitó el regreso de Carlos Bianchi, dijo presente. El hincha
xeneize desgastó sus gargantas, demandó la renovación del 10 y se deleitó con una
exhibición de fútbol en la tarde-noche de la Boca. Los cánticos asiduos
aumentaron el volumen y trajeron bajo la manga nuevos ritmos. Al “Riquelme,
Riquelme” usual, se adicionó el “Riquelme no se va”. Teléfono para Daniel Angelici y compañía. El estadio entero se
levantó para pedir por el 10 y, si el presidente actúa con coherencia, debería
hacer caso a las masas como sucedió en aquel compromiso contra el Tomba.Boca ganó, gustó y goleó.
El gol de Julio Furch en el último minuto como consecuencia de un yerro soez de Agustín Orión, manchó la goleada del elenco de Bianchi por 4-2. Fue el mejor cotejo del xeneize en el campeonato que, sin la posibilidad de campeonar, tiene en mente la clasificación a la Copa Sudamericana. El resultado acompañó, pero por sobre todas las cosas, la Bombonera pidió por Riquelme.
El gol de Julio Furch en el último minuto como consecuencia de un yerro soez de Agustín Orión, manchó la goleada del elenco de Bianchi por 4-2. Fue el mejor cotejo del xeneize en el campeonato que, sin la posibilidad de campeonar, tiene en mente la clasificación a la Copa Sudamericana. El resultado acompañó, pero por sobre todas las cosas, la Bombonera pidió por Riquelme.
Por Matías Adami @matiadami2.























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