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31 marzo 2014

Un gran Superclásico

Boca perdió 2-1 contra River por la fecha 10 del torneo Final. Manuel Lanzini y Ramiro Funes Mori marcaron para la visita; Riquelme, de tiro libre, firmó el gol xeneize.
El condimento de la lluvia fue imposible de soslayar. El balón tuvo un despliegue correcto dentro del verde césped pero, en algunos sectores del terreno, se detuvo su marcha debido a las grandes cantidades de agua acumuladas. De todos modos no modificó demasiado la ecuación del partido. Boca manejó, generó y falló; River elaboró de contraataque y marcó las que tuvo. El gol de la victoria llegó como consecuencia de una mala salida de Agustín Orión.
Fernando Gago regresó a su puesto originario. Se ubicó entre los mediocampistas externos, hizo de volante tapón, y se ocupó de tener bien cerca a Manuel Lanzini para evitar sus arremetidas en velocidad. Tuvo poco contacto con el balón porque, en las salidas, el “10” de River se posicionaba cerca de él para impedir la fluidez del juego xeneize. Juan Román Riquelme no se retrasó a solicitar el balón. Se ubicó en tres cuartos y, principalmente por el sector izquierdo, asociándose con Emanuel Insúa y Juan Sánchez Miño, generaron las mejores situaciones. Emmanuel Gigliotti no estuvo fino y esa, fue la clave del encuentro. Tuvo algunas oportunidades nítidas que por yerros en el último toque no pudo enviarlas al fondo de la red. Cristian Erbes y Juan Manuel Martinez también tuvieron las suyas, pero se toparon con Marcelo Barovero.
Boca fue más y eso debe observarse en el próximo partido, contra Rosario Central. El equipo de Carlos Bianchi disputó un gran encuentro. Supo qué hacer con el balón, usufructuó las bandas y se mantuvo atento ante las posibles arremetidas del rival. Hubo dos puntos que provocaron ciertos desbarajustes defensivos: el retorno del ataque, algo desordenado y permisivo, y la libertad que tuvo Cristian Ledesma para distribuir el balón durante los 90 minutos. No hubo jugador xeneize que se interpusiera a su dominio. River jugó a un toque, con fluidez y movimientos, pero no supo quebrar a la defensa local.
Los fallos de la terna arbitral están lejos de justificar la derrota. Fueron dos errores muy finos (especialmente la jugada del tiro de esquina) y sería un gravísimo error adjudicarle el 1-2 a los encargados de impartir justicia. Boca propuso y River esperó, reflejando el partido en el Monumental pero con los roles invertidos. Los de Bianchi fueron más que los de Ramón pero fallaron y eso, en este fútbol, es imperdonable. El local generó no menos de siete situaciones claras, con buen contenido colectivo y elaboración del espacio en una defensa cerrada.
El gol de Lanzini fue un baldazo de agua fría que Boca supo asimilar. Porque de la mano de Martinez, la figura del partido, y tras la exquisita pegada del “10”, el partido se igualó. El yerro de Orión en la salida justificó el 1-2 final en la cabeza de Ramiro Funes Mori. Sin tiempo para más, el Superclásico en la Bombonera, después de 10 años, se fue para Nuñez.
Algo que ha dejado en claro el Boca-River del torneo Final 2014 es que Juan Manuel Martinez no puede malgastarse estando sentado en el banco de relevos. Sus arremetidas individuales en velocidad deben llevarse a cabo en el último cuarto del campo y no en mitad de cancha, como sucedió a lo largo de los 90 minutos.
¿Boca mereció ganar? No convirtió y eso integra la vara del merecimiento. Falló en el arco de enfrente y River fue contundente. En juego, hay más por destacar y menos por castigar. Bianchi debe continuar por esta senda porque ha sido el mejor partido de Boca en el campeonato. Ahora, resta ratificar el nivel en Rosario, el próximo miércoles, y acompañarlo con una victoria.


Por Matías Adami @matiadami2.

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