En estos primeros cuatro partidos en el campeonato
doméstico, Boca exhibió distintas facetas en su juego. Endeblez y fragilidad en
defensa, un mediocampo que se fue afianzando con el correr de las fechas, y una
delantera que, a priori, aparece como lo más destacable del equipo.
Un inicio complicado contra Belgrano; una mejora a pesar de
la derrota con Newell’s; una merecida victoria con Atlético de Rafaela; y un
buen rendimiento colectivo, aunque con muchas cuestiones por pulir, contra
Estudiantes, fue lo que quedó de este inicio de torneo para el Xeneize.
Eso es lo recalcable del cotejo contra el Pincha. El
resultado fue adverso (2 a 0), pero a la vez inmerecido, si bien el fútbol no
habla de merecimientos. Ambos goles del conjunto de La Plata surgieron de
pelotas paradas. Un penal polémico y un rechazo que cayó en los pies del
efectivo Carrillo.
A pesar del marcador, el trámite del partido fue parejo.
Boca dominó a Estudiantes más de lo que el Pincha pudo sobreponerse al Xeneize.
Ambos equipos tuvieron situaciones claras pero el conjunto local tuvo esa cuota
de efectividad que le faltó al elenco de Bianchi.
Haciendo a un lado el resultado, Boca mostró ser un equipo.
Empieza a mecanizar algunos movimientos, ha ido corrigiendo desplazamientos en
defensa para corregir los desbarajustes de los primeros encuentros y en
delantera, le faltó lo que más se le había destacado en los primeros partidos
del campeonato. No logró hacer de la posesión del balón una herramienta útil
para fabricar situaciones de peligro y ese, fue el principal déficit. Riquelme
no está en el nivel que se esperaba, Martínez no logró repetir la brillante
actuación que tuvo contra Rafaela y Blandi precisa de más de una ocasión para
poder concretar.
En Boca, el Cata Díaz ha ido aumentando en confianza y
eficiencia; los laterales se proyectan y buscan asociarse con los
mediocampistas; los volantes internos permiten las subidas de Marín e Insúa y
se desplazan examinando el pasillo limpio para poder recibir; Blandi aparece
aislado y entra poco en juego. De todas formas, su trabajo es mandar la pelota
al fondo del arco cada vez que se le presente la ocasión.
Boca perdió 2 a 0. Ambos goles devinieron de ejecuciones
paradas y no fueron desconcentraciones defensivas. Lo que se le puede reprochar
a los jugadores Xeneizes en el partido en La Plata, fue la carencia de
efectividad de cara al arco rival.
Se atisban mejorías, pero está lejos de ser un equipo sólido
y confiable. Con el correr de las fechas y la repetición del equipo en cada una
de ellas, se fueron automatizando algunos movimientos que dejan a entrever una
mejoría colectiva.
Esta vez, Bianchi no podrá repetir los once ya que Guillermo
Burdisso – de mal partido -, recibió la tarjeta roja por doble amonestación.
Por Matías Adami @matiadami2.























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