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24 mayo 2013

Más expectativa que realidad

Por Lucas Abbruzzese @LucasAbbruzzese


Newell´s Old Boys de Rosario, en su visita a la Bombonera, empató 0 a 0 con Boca Juniors, por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores de América.

Una verdadera multitud llegó desde Rosario para copar de punta a punta la tercera bandeja que da al Riachuelo. El sueño llamado Libertadores, el medirse ante un contrincante ganador de la competición y el atravesar uno de los mejores momentos de la historia causaron semejante concurrencia. Ñuls llegaba a la Bombonera con la idea de marcar goles y salir ileso desde el resultado para seguir pasando obstáculos en su camino que dos veces se le escapó en los duelos decisivos.

Newell´s padeció todo el primer tiempo. Principalmente porque su rival le tapó a los centrales en la salida desde el fondo y en consecuencia dividió mucho la redonda, la que siempre quedó del lado local. Tampoco contó dentro de la cancha con un hombre que se adueñe de la pelota y la circula para, al menos, ganar en tranquilidad.

Por momentos sólo le faltaba al visitante ése pase entre líneas para quedar cara a cara con el arquero Agustín Orión, pero nunca llegó. Las facilidades y los espacios que de produjeron en los primeros minutos a las espaldas de los volantes boquenses desaparecieron con el transcurrir de las acciones. A la Lepra le costó desde la no movilidad y el estar estático y verse superado por un Boca que se multiplicó en cada sector de la cancha de la mano de un omnipresente Walter Erviti. Sólo quedaron algunos bochazos para Ignacio Scocco.
Juan Román Riquelme, otra vez, manejó el espectáculo a su antojo de mitad de cancha hacia adelante. Cada cambio de frente delicioso que partió desde botín derecho terminó en peligro para el rojinegro, que si se iba a los vestuarios un gol abajo no tenía nada que reprochar. A los 4´ Nahuel Guzmán le tapó un mano a mano al volante ex Banfield a los 22´ el lateral derecho leproso, Marcos Cáceres, punteó al córner lo que era el 1 a 0 de Blando. Sin embargo, ambos se fueron a los descansos sin romper las redes. ¿El elenco rosarino lo padeció más de lo físico o de lo futbolístico? ¿Cómo les habrá jugado en la cabeza a los jugadores Xeneixes el realizar un gran desgaste y no sacar una mínima diferencia? ¿Iba a poder mantener la presión y el despliegue en el último acto? Tarea dura para el Tata Martino en el entretiempo…

En el complemento cambiaron los roles. La pelota no pasó por Riquelme sino por Mateo; figura, motor y distribuidor de la visita. Esto causó que la Lepra haya tenido algo más la pelota y poder utilizar el ancho del campo de juego. La única clara que tuvo fue una volea estupenda de Scocco tras un centro de Maxi Rodríguez, posterior a una salida clara y fina desde el fondo, desde donde el rojinegro se equivocó mucho pero que jamás resignó porque tiene la convicción de que sin la salida limpia no hay estilo posible de llevar a cabo.

Los rebotes en el segundo acto comenzaron a ser rosarinos y el uno contra uno le costó mucho prosperar. Los triángulos de todos los partidos se vieron por izquierda con Figueroa-Casco-Cruzado, pero nunca causaron daño en el arco de enfrente. Riquelme estuvo desaparecido y muy impreciso. No pudo ponerse al hombro las riendas del cotejo y falló varios pases en un par de salidas en falso de los defensores rivales. Claramente se notó una baja en el despliegue de los de la Ribera. El aburrimiento y los bostezos se adueñaron de propios y extraños en los segundos 45 minutos.

Newell´s no puede bajar los brazos porque el domingo tendrá que defender la punta en el Marcelo Bielsa contra el rival de anoche, a quien volverá a recibir en el Coloso el miércoles por la vuelta para definir a uno de los cuatro semifinalistas del certamen internacional más importante del continente.

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