Por Matías Adami @matiadami2.
Noche de gala en La Bombonera. Estadio totalmente colmado esperando un partido que logre devolver al hincha Xeneize a su hogar con una sonrisa grabada en su rostro. Una buena primera mitad y un pobre segundo tiempo. El resultado final fue 0 a 0, y Boca, superó al mejor del fútbol argentino.
Previo al partido, la discusión más frecuente en los bares tenía a la forma e idea de juego del equipo de Gerardo Martino como tema principal. La duda corría en el cumplimiento del objetivo y no en el intento. Era sabido que Newell’s iba a mantener su estilo e iba a tratar de salir jugando desde abajo como acostumbra desde la llegada de su DT. Todos los jugadores de campo leprosos cuentan con la presencia de Guzmán, el arquero, que forma parte del circuito de juego.
Lo que ocurrió en el primer tiempo fue lo esperado. Newell’s buscando la salida clara con Heinze y Vergini como creadores del juego y Boca, presionando bien arriba con todos sus jugadores. Además de estar incómodo a la hora de jugar desde abajo, la Lepra estuvo imprecisa con el balón en sus pies. Cambios de frente defectuosos, errores del arquero en el primer pase y falta de movilidad en el mediocampo. Boca tuvo gran influencia en esta deficiente primera mitad de Newell’s.
¿Pudo el equipo de Bianchi aguantar la intensidad de la presión los 90 minutos? No. Y eso se vio reflejado en la segunda parte. La salida era más clara, los jugadores ofensivos Xeneizes estaban agotados y tanto Erviti como Erbes se mostraban exhaustos a la hora de recorrer la parte media del terreno de juego. Somoza, la figura del partido, continuó quitando y mostrando su presencia en la zona media y esa, fue una de las claves para que Boca supere a su rival.
Con medio equipo agotado, Boca se retrasó unos metros y Newell’s comenzó a manejar el balón sin tanta oposición. Fue levantando su nivel pero sin incomodar a Orión. La más clara llegó por un centro enviado desde el sector derecho que Scocco, de poca participación, voleó para que el arquero Xeneize envíe la pelota al córner. Hubo pocas jugadas de riesgo, se dividió la pelota en el medio y no hubo generación de situaciones claras. Un puntinazo en la medialuna de Blandi y un remate débil de Martínez, que Guzmán controló sin inconvenientes.
En el epílogo del encuentro, Burdisso recibió la segunda tarjeta amarilla de Vigliano y fue expulsado. Profundizaremos el tema. El árbitro del partido amonestó a Vergini y al zaguero de Boca sin recordar que el segundo contaba con una amonestación previa. Luego de la decisión, no tuvo más remedio que mostrarle la roja a Burdisso que debió abandonar el campo de juego.
Un primer tiempo intenso y un complemento híbrido. Boca generó más, dominó a su rival y mereció llevarse una victoria. ¿Es positivo el resultado? Bianchi sabe diagramar esta clase de partidos y sabe que el cero en el arco como local, es clave. Un empate en Rosario lo llevará aunque sea, a los penales.
El compromiso de vuelta será distinto, mucho más abierto que la ida. Newell’s saldrá con la propuesta de atacar con mayor cantidad de gente desde el minuto cero e intentará doblegar a Boca que, si bien no obtuvo la victoria y falta mucho para la revancha, presentará un sistema similar al que mostró en Brasil, contra Corinthians.























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