Por Marina Merlo @marimerloo
Una vez más los violentos dijeron presente. A los 38 minutos del primer tiempo, el partido se detuvo por incidentes en la tribuna de Rosario Central.
Es la historia de nunca acabar, la película que pasa y pasa todos los fines de semana y que a nadie parece preocupar. Esta vez fue en Tucumán, aunque la violencia ya no distingue ni provincias ni hinchadas. El ambiente ya estaba caliente porque una importante gente que formar parte de la barra de Central, no había podido ingresar al estadio del Decano.
La Policía de Tucumán comenzó a reprimir a los hinchas de Central cuando promediaban los 38 minutos de la primera parte. Hubo gases lacrimógenos, corridas y hasta balas de goma. Miguel Ángel Russo y Paulo Ferrari se acercaron al alambrado para pedirle a su gente que se tranquilizaran. En medio de tanta violencia lo que más queda grabado es la imagen de una madre junto a su hija chiquita, llorando de miedo y de impotencia por la desprotección. También se lo pudo observar a Pillín, jefe de la barra, con heridas cortantes en su rostro.
Hay que recordar que la barra brava de Rosario Central ya había causado incidentes en Termas de Río Hondo, cuando iba camino a Tucumán. Los violentos están acusados de romper autos y golpear a cualquier persona que se le cruzara en el camino. Hubo detenidos quienes fueron identificados: Jorge Rubén Carranza (26), Lucas Nelson David (24), Gabriel Ignacio Gómez (22), Gustavo Sergio Morales (43) y Marcela Miriam Brizuela (45).
La misma historia de siempre, los mismos violentos de siempre, los que se creen dueños de las tribunas. Los que alejan a las familias de las canchas fecha tras fecha.























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