Por Marina Merlo @marimerloo
Rosario Central ganó un partido clave y venció a Atlético Tucumán por 4 a 3. Estuvo dos veces en desventaja y logró reponerse. El sueño de volver a Primera está cada vez más cerca.
A lo campeón. No cabe otro adjetivo para el partido que ganó Rosario Central en Tucumán, porque se vio un equipo con hombría, que sabe lo que quiere y que deja todo para conseguirlo. El encuentro se vivió a un ritmo frenético (en la cancha y en las tribunas), de ida y vuelta y que no permitía que ninguno se relajara.
Ya a los 3 minutos, el marcador fue abierto por Diego Lagos. El ex Instituto recibió la pelota casi adentro del área chica, enganchó para afuera, para adentro y la clavó en el ángulo. El gol temprano le permitió a Central manejar los tiempos partido, tenía la pelota lejos de su propio arco y era su ataque era una amenaza constante.
Pero la defensa Canalla se complica sola: Casteglione se embrolló solo en su área y le cometió una falta inexplicable a la Pulguita Rodríguez. Penal y empate para los tucumanos. Iban 29 minutos. La igualdad dejó paralizado a todo Rosario Central, quien se mostró débil ante un Atlético que era más empuje que otra cosa, que solo podía meter peligro con la pelota parada, así fue como a los 36 minutos, Barone cabeceó solo en área chica y dejó sin respuestas a Pezutti. El Decano se imponía por 2 a 1.
Luego vino el parate de 10 minutos por los hechos de violencia que ocurrieron en la tribuna visitante. Pero para Central, no hay mal que por bien no venga porque una vez que se reanudó el partido, mostró una gran reacción. Cuando iban 49 minutos Diego Lagos, gracias a un tiro libre de Encina, cabeceó de manera bien fuerte, marcó su segundo gol y el empate para los rosarinos. Dos minutos más tarde, Delgado desbordó por el costado derecho y le tiró un centro preciso a Bareiro quien, sin marca y de pecho, ponía el 3 a 2 para Rosario Central. El equipo de Russo vivía su mejor momento del primer tiempo, aunque la alegría le duró poco. A los 53 minutos volvía decir presente la Pulguita Rodríguez, tomó una pelota que andaba paseando por el área y puso el 3 a 3 con el que terminaría la primera parte. Eléctrico por donde se lo mire.
Con el desgaste hecho en el primer tiempo, el ritmo de juego sufrió una baja notoria, aunque eso no hizo que el partido perdiera su emoción. Las imprecisiones y los errores era importantes y todo hacía pensar que no habría más gritos en la noche tucumana. Pero se equivocaron, a los 75 minutos Pepino cabeceó solo, Luchetti tapó muy bien pero dando rebote, el cual fue aprovechado por Néstor Bareiro y le permitía poner cifras definitivas al partido: 4 a 3 a favor de Rosario Central. Tres puntos de oro, de campeón. El paraguayo se calzaba el traje de héroe y se llevaba la victoria para Rosario. Sobre el final Atlético Tucumán, intentó inquietar a Pezutti pero el Canalla mostró una defensa sólida que no permitió el avance tucumano.
Rosario Central se trajo una de esas victorias que definen a un equipo, a un ascenso. Claro que todavía queda camino por recorrer, pero con esta actitud, solo una catástrofe puedo dejar a Central sin el ascenso. En la noche tucumana, el Canalla ganó un partido a lo campeón.























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