Por Marina Merlo @marimerloo
En lo que fue el mejor partido de Rosario Central en
el torneo, los rosarinos dieron muestras de buen fútbol y golearon 3-1 a Atlético Tucumán.
Con el orgullo herido. Así llegaba Rosario
Central a este duelo en el Gigante de Arroyito. Porque, sin dudas, el golpe que
significó la derrota con Olimpo fue muy grande.
El equipo era prácticamente el mismo, lo que
demostraba una cuota de confianza de Miguel Ángel Russo para con sus dirigidos.
Claramente que lo que más sobresalía era la vuelta de Paulo Ferrari.
Con un Gigante de Arroyito completo, llegaba la
hora de la verdad. Desde los primeros segundos se pudo ver el objetivo de
Rosario Central: ser un equipo agresivo, con mucha gente en ataque y que busque
el gol por todas las vías posibles.
Y tanto insistir, trajo sus resultados. A los 10
minutos, Pablo Bécker hizo una jugada personal por el costado derecho, tiró un
centro que ni Costa ni Toledo pudieron conectar y Lagos apareció solo y remató
fuerte al arco para poner el 1-0. Tranquilidad y satisfacción pura para los
“Canallas”.
Justamente abusaron de esa tranquilidad y
dejaron que los tucumanos se vinieran mucho más al ataque. Así fue como Juan
Manuel Cobelli desperdició tres chances clarísimas para el “Decano”. A los 21
minutos, Central contó con una chance inmejorable para aumentar el marcador:
Mármol le cometió un penal a Toledo. Pero Paulo Ferrari lo estalló contra el
travesaño. Todo seguía igual.
Dos minutos más tarde, Mármol volvió a cometer
una falta y se fue expulsado. Esto hizo que Central se agrandara en la cancha y
que tenga más situaciones de gol. De hecho, Ramiro Costa se perdió una chance
muy importante.
Y así se fue el primer tiempo, con un Rosario
Central muy vertiginoso en ataque y esto lo lograba gracias a las grandes
actuaciones de sus mediocampistas. Sobre todo, de Pablo Bécker y de Nery
Domínguez.
El segundo tiempo, trajo emoción muy
rápidamente. Porque a los 4 minutos, Pablo Bécker, una de las figuras, hizo una
jugada personal y metió un golazo desde el costado derecho. Lo gritó todo el
Gigante porque el juvenil merecía ese premio por todo lo que viene haciendo en
el torneo.
De nuevo, Rosario Central caía en el mismo error
tras ponerse en ventaja: confiarse. Atlético Tucumán avanzaba como una tromba
al arco de Caranta y cada ataque hacía paralizar los corazones rosarinos.
Gracias a esos ataques efectivos, los tucumanos lograron el descuento a los 25
minutos. La “Pulguita” Rodríguez le dio un pase milimétrico a Méndez para que
este definiera mano a mano con Caranta. Los fantasmas del empate volvían a las
mentes de toda la gente de Rosario Central.
Pero Russo hizo los cambios necesarios y con los
ingresos de Medina, Encina y Bracamonte, Central tuvo más volumen de juego. Lo
más llamativo de estos cambios, es la silbatina que recibió Bracamonte al
ingresar al campo de juego. Esos silbidos parecieron servirle de combustible al
delantero, ya que a los 40 minutos marcó su primer y esperado gol con la
camiseta de Rosario Central. Todo gracias a una gran jugada entre Méndez, Nery
Domínguez y Diego Lagos.
Fiesta en Rosario. Porque la resurrección fue
Gigante, Central jugó bien y fue efectivo cuando el partido más lo requería.
Ahora hay que mantener este nivel ante Patronato el próximo sábado.























0 Comentarios:
Publicar un comentario