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24 septiembre 2012

Resurrección gigante

Por Marina Merlo @marimerloo


En lo que fue el mejor partido de Rosario Central en el torneo, los rosarinos dieron muestras de buen fútbol y golearon 3-1 a Atlético Tucumán.


Con el orgullo herido. Así llegaba Rosario Central a este duelo en el Gigante de Arroyito. Porque, sin dudas, el golpe que significó la derrota con Olimpo fue muy grande.
El equipo era prácticamente el mismo, lo que demostraba una cuota de confianza de Miguel Ángel Russo para con sus dirigidos. Claramente que lo que más sobresalía era la vuelta de Paulo Ferrari.
Con un Gigante de Arroyito completo, llegaba la hora de la verdad. Desde los primeros segundos se pudo ver el objetivo de Rosario Central: ser un equipo agresivo, con mucha gente en ataque y que busque el gol por todas las vías posibles.
Y tanto insistir, trajo sus resultados. A los 10 minutos, Pablo Bécker hizo una jugada personal por el costado derecho, tiró un centro que ni Costa ni Toledo pudieron conectar y Lagos apareció solo y remató fuerte al arco para poner el 1-0. Tranquilidad y satisfacción pura para los “Canallas”.
Justamente abusaron de esa tranquilidad y dejaron que los tucumanos se vinieran mucho más al ataque. Así fue como Juan Manuel Cobelli desperdició tres chances clarísimas para el “Decano”. A los 21 minutos, Central contó con una chance inmejorable para aumentar el marcador: Mármol le cometió un penal a Toledo. Pero Paulo Ferrari lo estalló contra el travesaño. Todo seguía igual.
Dos minutos más tarde, Mármol volvió a cometer una falta y se fue expulsado. Esto hizo que Central se agrandara en la cancha y que tenga más situaciones de gol. De hecho, Ramiro Costa se perdió una chance muy importante.
Y así se fue el primer tiempo, con un Rosario Central muy vertiginoso en ataque y esto lo lograba gracias a las grandes actuaciones de sus mediocampistas. Sobre todo, de Pablo Bécker y de Nery Domínguez.
El segundo tiempo, trajo emoción muy rápidamente. Porque a los 4 minutos, Pablo Bécker, una de las figuras, hizo una jugada personal y metió un golazo desde el costado derecho. Lo gritó todo el Gigante porque el juvenil merecía ese premio por todo lo que viene haciendo en el torneo.
De nuevo, Rosario Central caía en el mismo error tras ponerse en ventaja: confiarse. Atlético Tucumán avanzaba como una tromba al arco de Caranta y cada ataque hacía paralizar los corazones rosarinos. Gracias a esos ataques efectivos, los tucumanos lograron el descuento a los 25 minutos. La “Pulguita” Rodríguez le dio un pase milimétrico a Méndez para que este definiera mano a mano con Caranta. Los fantasmas del empate volvían a las mentes de toda la gente de Rosario Central.
Pero Russo hizo los cambios necesarios y con los ingresos de Medina, Encina y Bracamonte, Central tuvo más volumen de juego. Lo más llamativo de estos cambios, es la silbatina que recibió Bracamonte al ingresar al campo de juego. Esos silbidos parecieron servirle de combustible al delantero, ya que a los 40 minutos marcó su primer y esperado gol con la camiseta de Rosario Central. Todo gracias a una gran jugada entre Méndez, Nery Domínguez y Diego Lagos.
Fiesta en Rosario. Porque la resurrección fue Gigante, Central jugó bien y fue efectivo cuando el partido más lo requería. Ahora hay que mantener este nivel ante Patronato el próximo sábado. 

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