Es
historia repetida. Boca perdió 1-0 contra Newell’s en el debut del Torneo de
Transición con gol de Mauricio Tévez, un debutante. Bianchi, sorprendentemente,
se fue conforme.
Muchas incorporaciones en el banco y una sola en el campo. El once inicial que dispuso Carlos Bianchi tuvo variaciones en defensa obligatorias y plantó a tres jugadores que poseen características distintas de mediocampista central. Erbes corrido a la banda no fue usufructuado. No se siente cómodo. Gago estuvo impreciso durante casi todo el partido. Bravo recuperó, pero perdió con el balón en los pies. De Gigliotti, muy poco otra vez. A tal punto que ante cada pérdida recibía los murmullos de las gradas de la Bombonera. Martínez, retrasado buscando el espacio, careció de desequilibrio y mano a mano. Carrizo estuvo movedizo, pero no logró incomodar y terminó saliendo en el complemento.
Ese
escueto análisis de los profesionales que se sitúan del medio en adelante es
individual y superficial. Boca no rindió colectivamente. Dominó el esférico
durante una parte extensa del partido pero no encontró el espacio para dañar a
Newell’s, extrañamente replegado. No se manifestaron asociaciones
indispensables para movilizar la pelota y generar el hueco, y las escasas
situaciones elaboradas fueron dilapidadas o atajadas por Oscar Ustari.
De un
error de Hernán Grana, emergió el bombazo cruzado de Mauricio Tévez, el pibe de
17 años debutante en la Bombonera. Ni soñando le podría haber salido mejor. El 1-0
en el último segundo de la etapa inicial significó un mazazo injusto e
inesperado. Boca no había tenido un buen desempeño, pero Newell’s tampoco. El 0-0
era redondo.
El
complemento continuó por la misma senda. Boca dominador; Newell’s replegado
evitando el juego rival. Enhebró dos contraataques que por imprecisiones fueron
malogrados.
De este
modo se fue un nuevo inicio negativo. Otra vez mal. 18 meses con efímeros
correctos minutos que lo catapultaron a un insólito segundo puesto en el
campeonato anterior y al primer lugar compartido con Vélez en la temporada. Hay
muchísimo por hacer. La próxima fecha tendrá a Forlín entre los defensores y
Bianchi deberá modificar varias cuestiones para lograr un desempeño mejor.
¿Será el turno de Chávez? ¿Jugará Calleri? Castellani se mostró fresco y capaz
de brindarle triangulación al equipo en la última zona de la cancha.
Boca
jugó mal. Y Newell’s estuvo lejos de superarlo. Dominó, pero fue inútil. Nunca
pudo generarle situaciones a su rival y terminó con el 0-1 en el tablero. Hubo
silbidos e insultos para Daniel Angelici. Hay que dar vuelta la página y, de
una vez por todas, empezar a ganar para dejar de perder el prestigio que alguna
vez tuvo. Otra vez, Boca empezó mal y Bianchi, extrañamente, se fue conforme.
Por Matías Adami @matiadami2.























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