Boca venció a
Vélez por 3-1 en el debut de Rodolfo Arruabarrena como DT. En una Bombonera
colmada que le propinó insultos al presidente Daniel Angelici, superó a su
rival y consiguió su primera victoria como local en la temporada.
Dos entrenamientos:
jueves y viernes; cuatro modificaciones y un aumento de actitud. Según el
Vasco, en dos días es imposible cambiarle la cabeza a un jugador, por lo que le
adjudicó la victoria exclusivamente a los jugadores y al cuerpo técnico
anterior. Boca fue más, dejó atrás el murmullo y le metió tres a un equipo que
había recibido uno en cuatro partidos.
Desde lo
táctico, se observó un mediocampo con jugadores de buen pie y
polifuncionalidad. Tres recuperadores, con juego. Cristian Erbes fue el eje, la
referencia delante de Mariano Echeverría y Daniel Díaz. Si salía a los
costados, Fernando Gago o Marcelo Meli lo cubrían. El déficit, principalmente
en el primer tiempo, fue la exigua compañía a Jonathan Calleri en ataque.
Estuvo sólo, peleando con Cardozo y Dominguez. A pesar de la inferioridad, fue
el que más incomodó. Federico Carrizo y Luciano Acosta se mostraron
desconectados del partido, sin circuitos ni asociaciones. Para el Vasco, había
cierta desesperación con el balón en los pies.
El zapatazo
de Correa a los 44 del primer tiempo fue, como se dice habitualmente, de otro partido. Tres anticipos de los
jugadores de Vélez y las consecuentes llegadas tardes de los defensores de
Boca. El joven de 21 años se perfiló y, como sucede asiduamente, remató.
Impacto anímico. Al descanso con un inesperado 0-1 en el marcador y la difícil tarea
de remontar un resultado cuando, la última vez, había sido en noviembre de 2013
contra Tigre.
Bastaron palabras
y algunas correcciones necesarias en el entretiempo para salir al campo y
sumarle compañía a Calleri. Acosta y Carrizo se enchufaron, Gago empezó a
probar de afuera y Meli se incorporó en segunda línea al área. Boca empezó a
funcionar y, por sobre todas las cosas, a elaborar asociaciones para generar
situaciones. En dos días, a pesar de la humildad de Arruabarrena, el empate llegó
gracias a su planificación. Cortina de Echeverría, centro preciso de Colazo y cabezazo
limpio del Cata Díaz. La pelota parada es útil en el fútbol argentino, y el
Vasco lo usufructuó. El trabajo del sábado por la mañana tuvo rédito.
Entró Chávez
como wing izquierdo y puso en un duro compromiso a Fabián Cubero. Empezó el
desequilibrio por esa banda, con las combinaciones con Carrizo. Meli llegó
después de una salida en falso de Sebastián Sosa –molestado por Cardozo-, y
sacudió, para ganarse del todo la ovación del público xeneize. Debut
inolvidable para el ex Colón: gran actuación, gol y aplausos generales.
Emmanuel
Gigliotti dijo presente por un calambre de Calleri y diagramó un contraataque
perfecto en velocidad. Fresco física y mentalmente. “Es 9 y no fue egoísta”,
deslizó el Vasco. Esperó al momento justo: un segundo más, y Chávez quedaba en
offside. Fue oportuno y preciso, y le permitió al ex Banfield embocarle al arco
para dejar abatido a Sosa. 3-1, y partido sentenciado.
Boca fue más
que Vélez y ganó merecidamente. Tuvo otra actitud, intervinieron otros jugadores,
y se le abrió el arco. Tres goles en un partido. La primera vez en la temporada
que hace más de uno. Debut soñado para Arruabarrena que, de a poco, va
inculcando su filosofía. La frase resonante de su conferencia de prensa: “Ganar
es bueno, pero a mí me gusta la manera”. Lo refleja de pies a cabeza. El
jueves, contra Rosario Central por Copa Sudamericana y sin Gago, va en busca de
la revalidación. El comienzo, en la Bombonera, fue positivo, pero con los pies
sobre la tierra.
Por Matías Adami @matiadami2.























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