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24 agosto 2014

Boca perdió, otra vez

Boca perdió por 3-0 contra Atlético de Rafaela en la Bombonera. Ambiente hostil y tenso, con ánimos de cambio y hartazgo. Histórico: primera victoria de la Crema en la Boca.
En el habla cotidiana se emplea la frase “tocar fondo” que implica haber alcanzado lo más profundo del pozo en donde no hay posibilidad de continuar cayendo. Este Boca de Carlos Bianchi parece un proyecto en el cual todos se ocupan de seguir cavando e indagando en oscuridades cada vez más lejanas. A pesar de aparentar lo peor de un equipo en un partido, al siguiente lo profundiza, aunque parezca imposible. Eso es Boca. Un equipo que cada vez ahonda en los errores y no los corrige.
Desde lo táctico, hubo falta de sintonía entre ataque-defensa. Los problemas a la hora de defender con la posesión del balón han sido el foco del conflicto que atravesó el equipo de Bianchi durante su último período. Los laterales no ofrecen oportunidades en ataque; ambos muy limitados. Rifar la pelota forma parte del primer eslabón de su reglamento del fútbol. En ataque, deficiencias técnicas absolutas; en defensa, inseguridad.
Todo es peor. El nivel en estos tres partidos fue nefasto. En la victoria contra Belgrano y en ambas derrotas. Es cierto que Rafaela fue un equipo efectivo que alcanzó el primer gol sin siquiera aproximarse a Orión. A pesar del mal juego, hay una cuota de fortuna que escasea en Casa Amarilla. Más allá de eso, la falta de reacción, la carencia de asociaciones, el abuso del pelotazo y los centros desde tres cuartos, las imprecisiones y los errores ingenuos… Hasta un lateral mal sacado se atisbó en esta goleada.
Boca es desconcierto, y parece empeorar el diagnóstico con cada partido. Bianchi no parece encontrarle la vuelta al equipo. Fuenzalida se mostró flojo, sin soluciones. Castellani y Carrizo fueron lo mejor del equipo. Se mostraron para recibir e intentaron jugar la pelota con precisión. El ex Rosario Central se excede con el balón en sus pies. Traslada por demás y no busca espacios al vacío. De todas formas, es el menos criticable. Está último en la lista. Antes, todo el resto.
Y, al igual que contra Newell’s, el final fue puro empuje. Centros desde cualquier lado buscando algún rebote que favoreciera a un equipo sin suerte, cabezazo o tiro de esquina. Nada más. No hubo desbordes, ni pases profundos, ni chances diáfanas de concretar. En Boca, todo es forzado.
¿Rafaela fue mejor? Fue efectivo. Llegó dos veces y marcó tres goles. El otro fue pelota parada. Boca generó más situaciones pero remató centrado y se topó con la firmeza de Conde, el arquero de la Crema. El asunto es que no hay más excusas. Las ocasiones no acarrean criterio ni cohesión. Son aisladas, con arremetidas individuales o forcejeos constantes. Nada claro, nada potable.
Boca volvió a escribir una página de su historia, pero con lágrimas de tristeza. Primera derrota en la historia contra Atlético de Rafaela en casa, y fue por 3-0. Las ilusiones de los optimistas se apagaron. Es prematuro, pero parece que el cuerpo técnico no posee respuestas para solucionar los conflictos que emergen en cada partido.

Boca perdió, otra vez. 


Por Matías Adami @matiadami2.

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