Arsenal Atletico Rafaela Begrano Banfield Boca Defensa y Justicia Estudiantes Gimnasia Esgrima de la Plata Godoy Cruz Independiente Lanus Newlls Olimpo Quilmes Racing River Rosario Central San Lorenzo Tigre Velez

04 julio 2014

Brasil perdió a su craqui

Brasil venció a Colombia por 2-1 y está entre los cuatro mejores del mundial. El sabor dulce de la clasificación no duró, porque a Neymar lo lesionaron y se pierde los dos partidos restantes.
Después de cuatro cotejos con rendimientos frágiles y poco convincentes, Brasil despertó. Los primeros 45 minutos fueron lo mejor del equipo de Felipe Scolari en lo que va del mundial. Ahogó la salida de los nerviosos colombianos, estuvo agresivo y cortó, por medio de una cantidad muy elevada de infracciones leves, el circuito que intentó proponer José Pekerman. Contó con la complicidad de Velasco Carballo, el árbitro español, que pareció olvidarse la tarjeta amarilla.
Al igual que contra Chile, la apertura del marcador provino de un balón parado que usufructuó Thiago Silva asomando por el segundo palo y aprovechando la endeblez de Carlos Sánchez en la marca. A diferencia de los octavos, Brasil explotó la diferencia e incrementó su comodidad. La presión asfixiante provocó ataques cortos y la participación constante de David Ospina, quien debió emerger bajo los tres caños para rescatar a Colombia del abismo prematuro.
Todo lo que manifestaron los hombres de Pekerman durante los cuatro partidos del mundial, se vio inundado por el desasosiego y la exigua calma que se atisbó en esa primera mitad. A ello, la mentalidad asesina de los brasileños elaboró mayores conflictos para que James Rodriguez y Juan Cuadrado lograran conectar líneas e inquietar a la última línea que se mostró segura y carente de incendios por apagar.
A pesar del intento en el complemento por retomar la senda triunfalista y del circuito fluido y elaborado, Colombia no logró imponerse. Sostuvo el balón, buscó los métodos ofensivos propicios, integrando a Camilo Zúñiga y Pablo Armero al bloque ofensivo y tomó riesgos en la última línea con el anhelo de igualar. Sin embargo, como sucedió también en el choque entre Alemania y Francia, el 2-0 derivó de un balón detenido. Zapatazo de David Luiz contra la arista izquierda de la valla de Ospina. El arquero se estiró, pero no logró más que rosarla y embellecer la figura del gol.
Como sucede asiduamente en el fútbol actual, la conversión provoca retrocesos ordinarios en la cancha. Brasil retrasó líneas, regaló el balón, determinó defenderse muy cerca del área y careció de iniciativa para emprender contraataques dañinos. Esta decisión se llevó a cabo a falta de 20 minutos para el cumplimiento de los 90 reglamentarios. Con un rival de la jerarquía de Colombia, con jugadores de elite y una ideología ofensiva, es un riesgo innecesario que tuvo sus consecuencias tras un movimiento colectivo preciso que concluyó en un penal diáfano de Julio César a Carlos Bacca. Algunos solicitaron su expulsión. Si se toma en cuenta el último recurso, es irrisorio. David Luiz forcejeaba con el delantero cafetero. Quizás, la vehemencia y rudeza de la infracción puede haber significado algo más que una amonestación. El pésimo arbitraje de Velasco Carballo produjo dudas donde no las hubo. James lo transformó en el 1-2, con 10 minutos por jugar.
10 minutos que transformaron profundamente el epílogo de este gran mundial. 10 minutos que le significaron al público brasileño un motivo suficiente para disminuir las ilusiones y la euforia. 10 minutos que cambiarán la vida futbolística de Neymar por siempre. En esos 10 minutos, Neymar recibió una patada despiadada de Camilo Zúñiga, con algo más que el deseo de jugar el balón. Fue innecesaria e improductiva, directo al contacto, con el balón fuera del radio de su pierna. El craqui brasileño se retiró con muchísimo dolor y fue trasladado inmediatamente al hospital en donde le diagnosticaron que se fracturó la tercera vértebra lumbar, por lo que no podrá participar en lo que queda del mundial. Noticia nefasta si las hay. El mejor jugador brasileño se pierde la primera semifinal que podría haber disputado en su carrera como consecuencia de una patada malintencionada de un colega colombiano.
La clasificación cargó con el sufrimiento lógico de unos cuartos de final, pero como consecuencia del repliegue excesivo de los brasileños con el 2-0 a su favor. Y, sin lugar a duda, toda sensación de algarabía se vio absolutamente aplacada por la desagradable lesión que sufrió Neymar. Excede nacionalidades. Los futbolistas de primer nivel deben protagonizar las etapas claves de un mundial y, desgraciadamente, el jugador del Barcelona no estará presente.
Brasil está entre los cuatro mejores, y Colombia ha dejado una imagen más que aceptable, con jóvenes de un futuro inmedible. James, Cuadrado y el chico Juan Quintero, entre otros, volverán a participar con un bagaje que brinda la experiencia necesaria para triunfar en un mundial. Brasil es Brasil, y es el más firme candidato para levantar la copa. La próxima parada será el martes, contra Alemania. 


Por Matías Adami @matiadami2.

0 Comentarios:

Publicar un comentario