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07 junio 2014

Vayan, sean hombres, jueguen.... y ganen

Cuántas sensaciones estarán viviendo en estas horas los hinchas rojos. Recuerdos, imágenes, emoción hasta las lágrimas… vivencias de hinchas del equipo más glorioso del fútbol argentino, aquel que en la década del ‘60 saliera victorioso ante el Santos de Pelé, o ante leyendas sudamericanas como Matosas, Montero Castillo, Ubiñas, Cubillas, todos de rodillas ante el inmenso Rey de Copas. Aquel que en el ‘73, cuando la “vecchia signora” puso como condición para jugar la copa intercontinental que se dispute en un solo partido, por supuesto que en la cancha de ellos, y el Rojo aceptó –cómo arrugar si estaba acostumbrado y destinado a grandes hazañas- y en la tierra del César “fue, vio y venció”, con una inolvidable pared entre Bertoni y Bochini, que magistralmente el Bocha definiera sobre el arquero de la Juve. 

Aquel que a no más de un año de la Guerra de Malvinas, con las cicatrices a flor de piel, fuera por otra Copa Intercontinental a Japón a enfrentar al Liverpool inglés, campeón de Europa, desparramando gloria una vez más, volviendo Campeón con aquella recordada corrida de “Mandinga” Percudani que terminara en la red. 

Aquel, que en la mayor demostración de fortaleza y determinación de un equipo argentino, en la recordada final del Torneo Nacional de 1977 contra Talleres de Córdoba, en el hoy Estadio Mario A. Kempes –cuándo no, siempre de visitantes- y contra la Asociación del Futbol Argentino que quería y necesitaba coronar al primer campeón del interior, en un partido totalmente anormal , en el que a Independiente le hacen un gol con la mano que vio todo el estadio y le echan a tres jugadores, quedando abajo en el marcador y con ocho en cancha, Y en el que su técnico, el inmortal “Pato” Pastoriza, reuniera a sus jugadores y les dijera la frase que quedó marcada a fuego en la historia del club: “Vayan, sean hombres, jueguen… y ganen”. Y el equipo rojo le respondó dando vuelta el partido y trayendo otro título para Avellaneda.

Hoy, lamentablemente el que está de rodillas es el glorioso Independiente, doblegado por dirigentes miserables y corruptos, técnicos ineptos y jugadores sin alma ni con el hambre de gloria propios de la historia roja. Mañana tendrán la oportunidad de comenzar a revertir la cadena de errores que los llevó a este presente de frustraciones y volver a poner de pie al pueblo rojo, en el lugar que nunca debió abandonar. A los jugadores, los hinchas les pedimos que cumplan con la máxima del “Pato”: Vayan, sean hombres, jueguen... y ganen.

Por Pachu Tanco. @pachutanco

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