River aplastó 5 a 0 a Quilmes como local y después de seis años se consagró campeón. Fiesta completa en el Monumental, con tintes de emoción en jugadores y cuerpo técnico. Ramón lloró junto a su hijo Emiliano, Cavenaghi también, y el Lobo Ledesma festejó con lágrimas tras meter un golazo.
No queda duda alguna de que River fue el mejor. Es cierto, no le sobró pero por juego, actitud y por la obviedad de sumar más puntos que sus rivales, es un justo campeón. La gran deuda que se le marcaba a este equipo era sumar de a tres de visitante. Es real ese reclamo, pero ganó el más importante en esa condición (vs Boca) y sumó de a tres fuera de su casa en momentos definitorios, frente a Argentinos Juniors.
"River vuelve a ser River" es el lema elegido por los dirigentes de River, y parece, que tras años de sufrimiento y las nefastas gestiones de Aguilar y Passarella, el Millonario vuelve a sonreír. Y está bien. Salud, campeón.























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