River
goleó a Quilmes por 5 a 0 y se consagró campeón del Torneo Final 2014. Con un
doblete de Cavenaghi, más el tanto de Mercado y Gutiérrez, sumado al golazo de
Ledesma, River consiguió su título tan preciado luego de tantos años de sequía.
River vuelve a ser River.
Un
marco de gente estupenda en el Estadio Monumental, claro, se sabía que el 18 de
mayo de 2014 podría ser histórico para una de las instituciones más grandes del
país. River llegaba a la última fecha del campeonato puntero, luego de vencer
2-0 a Argentinos en La Paternal, y dependiendo solo de una victoria para
entonar el grito sagrado luego de los 90 minutos.
La
ventaja llego rápidamente a los 10’, centro de Vangioni que Carbonero conecta
de cabeza, el arquero Benitez tapa de manera excelente pero, tras el rebote,
Cavenaghi grita el 1-0 que desató la euforia de las miles de almas que había
presentes. Poco era de Quilmes, todo era de River que salió con decisión a
buscar más goles y vaya que si los consiguió. Corner desde la derecha a cargo
de Rojas que ubica en el primer palo a Maidana, éste peina el balón y Mercado,
sin marca, ponía el 2-0 para “la banda”. El lateral lo grita con sus compañeros
y no duda en mostrar una remera que mostró la leyenda “gracias por estar”, con fotos
de familiares y allegados.
El
segundo tiempo fue mucha emoción, muchos recuerdos, mucho de River.
Decididamente el equipo salió a demostrar porqué estaban bien arriba en el
campeonato, con un Quilmes que se había salvado del descenso la fecha anterior de
la mano de Caruso Lombardi. Algunos en las tribunas ya lloraban y sentían la
necesidad de gritar “Dale Campeón”. Estudiantes empataba con Tigre en Victoria
y Boca le ganaba a Gimnasia en La Plata, pero era poca cosa ya que River
dependía de River.
Tal es
así que a los 18’ del segundo tiempo Cristian Ledesma, ese “lobo” que se bancó
lo peor y demostró su buen juego gracias a la confianza que le dio Ramón, iba a
sacudir un bombazo desde muy lejos que se colgaba en el ángulo del arco
defendido por Benítez que nada pudo hacer, y se desató una euforia monumental.
Emocionado, el mediocampista central de River marcaba su primer gol con la
camiseta roja y blanca, recibiendo abrazos de todos sus compañeros, hasta de
Barovero que se cruzó toda la cancha para felicitarlo. En el banco, lloraba
Emiliano Díaz, lloraba Ramón Díaz, estaban a pocos minutos de festejar un nuevo
título, y vaya si River necesitaba un desahogo de estos.
Ya con
Quilmes jugado y dando muchas ventajas en defensa, Cavenaghi iba a marcar el
4-0 a los 25 del complemento con un festejo particular, similar al de Balotelli
en la Eurocopa pasada, claro, según el “Torito” millonario, fue para aquellos
que no paran de hablar boludeces sobre su físico.
Iba a
llegar el momento de las ovaciones y el ingreso de las amistades del cuerpo
técnico: primero dejaba la cancha Ledesma, Kranevitter iba a ingresar en su
lugar, pocos minutos después, entraba Menseguez por Cavenaghi, y por último
Rojas le dejaba su lugar a Ferreyra. Todo se vio en la cancha y las 65000 personas
ya gritaban “River ya salió campeón, se lo dedicamos a todos y la que los
parió”
Luego
de las emociones, el llanto, las risas, los recuerdos no sólo de hinchas sino
de grandes figuras en la historia de River como “Pipino” Cuevas, el “Chori”
Domínguez, Francescoli, iba a llegar el quinto y último gol por parte de Teo.
Ya era todo fiesta en la cancha, se volvía a gritar campeón luego de 6 años; el
último aquel recordado Clausura 2008 de la mano de Simeone.
Lo
cierto es que el país se vistió de rojo y blanco, porque River vuelve a ser el
campeón. El Monumental desbordaba de alegría, recordando aquella historia negra
de Passarella, Aguilar y los momentos que nadie quiere que vuelvan a ocurrir.
¿El canto de “se lo dedicamos a todos” fue para ellos? No está dicho. Pero lo
ocurrente es que ese grupo de personas lograron que River vuelva a los primeros
planos del futbol. A que River vuelva a jugar una Copa Libertadores luego de 6
años. A que River se haga fuerte de local y a los equipos le cueste ir a jugar al
mítico Antonio Vespucio Liberti.
Entre
los festejos, luego de la coronación y poner la copa en el cielo a manos de su
emblema y capitán llegaba el momento de la vuelta olímpica. El colectivo
descapotable con el 35 de costado y la escritura “River vuelve a ser River”,
sumado a la cancha a oscuras y millones de celulares encendidos para grabar el
momento fue la postal de la tarde-noche en Núñez. River es el nuevo campeón del
fútbol argentino. Salud, campeón.
Por
Rodrigo Canovi @RodriCanovi























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