En Floresta, Boca venció a All Boys por 3-1 y obtuvo su tercera
victoria consecutiva. Con estos tres puntos, los de Bianchi acarician la
clasificación a la Copa Sudamericana.
La ausencia de Juan Román Riquelme siempre trae dudas en un equipo
sin capitán. A lo largo del campeonato, los jugadores no lograron un solo
triunfo sin la presencia del “10” en el campo de juego. Ese karma fue
erradicado en la noche de Floresta por los muchachos de Carlos Bianchi. El
Virrey plantó un 4-4-2, con Nicolás Colazo como interno y Juan Sánchez Miño por
fuera, y mantuvo a Juan Manuel Martínez y a Emmanuel Gigliotti como la dupla
ofensiva. Dejó a Luciano Acosta en el banco, el único capaz de “suplantar” al
enganche en su posición y no fluctuar el esquema táctico.
La propuesta fue del visitante. Manejó el balón en un campo de dimensiones
reducidas y halló menos espacios en las zonas de elaboración. Martinez peligró
por izquierda con desequilibrios individuales constantes pero era cortado con
infracción o por la falta de comunicación con los laterales xeneizes. Boca
obtuvo profundidad, alcanzó la línea de fondo en más de una ocasión, pero cada
envío en busca de la cabeza de Gigliotti concluyó en posesión de Carlos
Casteglione y Marcelo Bustamante. La más clara derivó de un contraataque tras
un avance en falso del Albo. Trasladó el Puma con la opción de habilitar
a Cristian Erbes por derecha. Insinuó la asistencia pero optó por el remate
fuerte, que concluyó estrellado contra el caño derecho de Nicolás Cambiasso.
Bianchi determinó no variar y continuar por la misma senda en la
segunda mitad. Manejó el balón e intentó por izquierda, en los pies de Emanuel
Insúa. A pura garra aprovechó un error del juvenil Leonel Di Plácido y envió un
centro que, tras una mala salida del guardameta, finalizó en el pie derecho de
Martinez que no tuvo más que empujarla para extirparse esa mufa que lo
agobiaba. Después de la ventaja, Boca volvió a cometer los mismos errores que
le impedían transmitir tranquilidad a su público. La garra del hasta ese
momento descendido All Boys afloró para alcanzar las divididas y administrar el
balón. A pesar de ello, no generó fútbol. La igualdad llegó de un pelotazo
aéreo que conectó el joven Jonathan Calleri.
Tras el empate, a remar otra vez. Los locales parecían llevarse
puesto a Boca, avanzaron sus líneas y se ilusionaron con una posible victoria
como consecuencia de algunos titubeos en la defensa xeneize. Toda ambición
quedo diluida tras el enorme golazo que firmó Martinez. Enganchó con su pierna
hábil, y con la de palo la colgó del ángulo derecho de Cambiasso. Para
encuadrar el 1-2. Los espacios afloraron, las situaciones se desperdiciaron
(Sánchez Miño dilapidó dos mano a mano) y el gol de la parsimonia lo sentenció
Gigliotti tras una gran jugada colectiva con Cristian Erbes como principal
responsable, enviando un centro preciso para la cabeza del “9”.
Boca triunfó y fue justo. Propuso desde el primer momento, el
manejo del balón fue efímero y a veces infructuoso, pero a la vez fue más que
un debilitado All Boys temeroso por un descenso ineludible que acarreó un menor
impacto emocional por la implementación del Torneo de 30 equipos. Bianchi cortó
su racha contra el Albo, le ganó por primera vez en su carrera, y conquistó su
tercera victoria consecutiva desde su regreso en enero del 2013. El
remordimiento, es haber perdido puntos clave que hoy le permitirían a Boca
estar decididamente en la pelea por el título.
Por Matías Adami @matiadami2.























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