Boca venció a Racing por 2-1 en el Cilindro de Avellaneda y alcanzó
su segunda victoria consecutiva. Sumar de a tres fue lo mejor que le pasó al
elenco de Carlos Bianchi tras una semana plagada de inconvenientes. Gago llegó
a la quinta amarilla.
Una derrota hubiera significado más días de tensión y nerviosismo.
Boca necesitaba sumar de a tres para avanzar, crecer y dejar atrás una semana
sumamente difícil tras los conflictos dentro del vestuario. Demostraron, sin
mucho juego, que quieren ganar, que irán para adelante. Lo más destacable del
encuentro fue la efectividad y, por sobre todas las cosas, haber podido
sobreponerse al impacto del gol de Racing. Boca llegó dos veces con nitidez, y
marcó dos goles.
Manejó el balón, diagramó los ataques pero no los llevó a cabo.
Fernando Gago disputó un gran partido. Estuvo preciso, ágil e inteligente. Se
asoció con Juan Román Riquelme en espacios reducidos y movieron el balón con
sapiencia. A ese circuito se incorporó Juan Sánchez Miño, que viene disputando
correctos partidos, y las apariciones constantes de Emanuel Insúa en ataque. El
foco xeneize estuvo situado sobre el carril izquierdo, desde donde llegó el
primer gol como consecuencia de una gran corrida del lateral.
La tenencia fue positiva pero algo inútil en lo ofensivo. Los pases
cortos fueron precisos pero a la hora de avanzar, Boca se encontró con la
defensa de Racing que se retrasaba para no sufrir inconvenientes. Hasta tres
cuartos, con Gago, Sánchez Miño, Riquelme e incorporando a Erbes por la vereda
opuesta, el manejo era fluido y minucioso. A pesar de ello, el gol llegó de un
contraataque, con un gran movimiento de Emmanuel Gigliotti que salió de su zona
y habilitó a Insúa en la etapa final de su corrida.
Como le sucede a Boca asiduamente, la intensidad y la tenencia no
fueron constantes. Comenzaron las desconcentraciones, la pérdida del balón, los
trotes detrás de un equipo que manejaba el esférico con escasas ideas y decidía
concluir las jugadas con envíos desde los costados. Agustín Orión tuvo que
intervenir en una jugada esencial, tras un tiro de esquina, para evitar la
igualdad. Sin la pelota, Boca estuvo perdido. Gago corría detrás de los
volantes de Racing en procura del balón pero estaba lejos y desorientado.
Salían de a uno los medios xeneizes. La presión era tibia y por eso, la
recuperación se llevaba a cabo cerca del área propia.
La igualdad fue un baldazo de agua congelada. El agarrón de Daniel
Díaz a Esteban Saveljich, dentro del área, fue traducido en un zurdazo cruzado,
potente, de Sebastián Saja y en la igualdad en uno. Anímicamente, Racing se
despertó. Empujó, con garra y sin juego, adelantándose en el campo y retrasando
a la defensa xeneize que, de a poco y sin muchas intenciones de los rivales,
fue metiéndose dentro de su área.
El gol de la victoria llegó en el momento menos esperado. Tras el
impacto del gol en contra, la esperanza estribó en obtener un empate como
visitante. Fue una jugada aislada, de buena elaboración, que concluyó en el
toque de Erbes a la red. Un buen movimiento de Gigliotti para dejar desairado
al endeble Matías Cahais y una definición que generó el rebote de Saja. Con dos
avances, Boca se puso una vez más en ventaja. Eso que Bianchi les machacó a sus
jugadores durante todo un año, fue lo que afloró en Avellaneda.
De la fragilidad xeneize a la vereda de enfrente. Racing recibió el
golpe y su público también. Dejó de atacar, se diluyó. No supo qué hacer con la
pelota, estuvo nervioso y corría detrás de los jugadores visitantes sin lograr
apoderarse del balón. Intentó, pero sin fútbol, y por eso, concluyó con una
nueva derrota que estira su racha negativa.
Otra vez, al igual que contra Olimpo, Boca ganó sin disputar un
buen partido. Se vieron cosas positivas como un manejo preciso en el mediocampo
de la mano de Gago y Riquelme, con intervenciones de Sánchez Miño y Erbes. Los
avances de Insúa, al igual que en la Bombonera, brindaron sus frutos y
generaron peligro para el arco rival. Debe mejorar, pero alcanzó su segunda
victoria consecutiva y se ubica a cuatro unidades del líder. ¿Lo negativo? Gago
alcanzó la quinta amarilla y se perderá el partido contra Argentinos Juniors.
Lo cierto es que, tras una de las peores semanas de los últimos tiempos, Boca se veía necesitado de tres puntos para evitar futuras habladurías que dañen aún más el interior del vestuario. Por este motivo, la victoria sobre Racing por 2-1, fue lo mejor que le podría haber pasado.
Lo cierto es que, tras una de las peores semanas de los últimos tiempos, Boca se veía necesitado de tres puntos para evitar futuras habladurías que dañen aún más el interior del vestuario. Por este motivo, la victoria sobre Racing por 2-1, fue lo mejor que le podría haber pasado.
Por Matías Adami @matiadami2.























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