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17 marzo 2014

Evitar el empate en vez de ganar

Boca empató con Argentinos Juniors por 1-1 y dejó pasar una de las mil chances que surgirán por prenderse de lleno en la pelea. Gigliotti abrió la cuenta y un zapatazo de Pisculichi igualó el marcador.
La idea de alcanzar tres victorias consecutivas tomó fuerza cuando Emmanuel Gigliotti empujó el balón contra la red tras una buena maniobra individual de Juan Sánchez Miño. Boca era más, no recibía envestidas de un rival muy débil como Argentinos y tenía espacios para elaborar contraataques. Faltó frescura. El 1-0 siempre es peligroso, en cualquier contexto y circunstancia: Con la tenencia del Barcelona y con la defensa del equipo más sólido. Retrasarse en el campo, ceder el manejo del balón y ubicar jugadores con características defensivas en lugar de los habilidosos provocó lo que más tarde sucedería. Fue un duro empate, injusto, pero que genera la pérdida de dos puntos vitales en la pelea por el título. Bianchi decidió evitar el 1-1 en lugar de ir por el 2-0.
Boca tuvo la posesión, la utilizó para crear situaciones y usufructuó las bandas para peligrar. Disputó un correcto primer tiempo que, de no ser por Nereo Fernandez, hubiera finalizado en una diferencia mayor. El gol xeneize cae por un error de cálculo del arquero que nunca vio a Luciano Acosta ingresar por el poste lejano. Tras la ventaja obtenida, Boca continuó por la senda del dominio, de la superioridad numérica en el mediocampo y de la solidez defensiva escasamente atacada por los ofensivos visitantes.
La segunda mitad invirtió roles. El equipo de Carlos Bianchi dejó crecer a un rival muy frágil, carente de ideas, con las bandas bloqueadas y sin remates al arco. Agustín Orión no entró en contacto con el balón durante todo el primer tiempo, y tampoco lo haría durante el segundo. Boca y los cambios del Virrey le permitieron al Bicho crecer en el campo de juego de la mano de un solitario Leonardo Pisculichi, quien nunca encontró un socio para elaborar fútbol. Un rebote tras un envío desde el andarivel izquierdo le permitió al zurdo abrir el pie y clavar el esférico en el ángulo de Orión, que voló pero no alcanzó a desviar.
Boca tuvo que levantarse, pero faltaban cinco minutos para los 45 y en el campo de juego, las modificaciones realizadas por Bianchi impedían un avance propicio, con jugadores enérgicos. Por derecha Claudio Riaño, cumpliendo un rol extraño de mediocampista cuando, según el DT, es “9”. Por izquierda un extenuado Sánchez Miño que tuvo un despliegue muy elevado y concluyó el cotejo con las últimas fuerzas que le quedaban. Además, Juan Román Riquelme quien, desde los 20 minutos del complemento, estuvo muy estático, con escasas intervenciones en el circuito de juego y con una ligera pérdida del balón, algo a lo que no acostumbra el “10”.
La salida de Leandro Marín por desgarro fue sustituida por Hernán Grana, de gran partido. A los 65, Luciano Acosta abandonó el campo como consecuencia de una dolencia en su tobillo y en su lugar ingresó Diego Rivero para formar una línea de cuatro volantes acompañado por Erbes, Bravo y Sánchez Miño. Inconscientemente, el equipo se retrasó. El ingreso de un jugador con características más ofensivas, como Juan Manuel Martínez, hubiera generado un mayor compromiso defensivo del Bicho y el descanso del esférico en ataque, sumado a las asociaciones con Erbes, Riquelme o Sánchez Miño y la presencia de Gigliotti en el área, sin la necesidad de colocarse en las bandas para generar espacios internos. El “Burrito” es desequilibrante en el mano a mano y una gran opción para el contraataque. Bianchi no lo vio así. Colocó a Rivero para “recuperar” la pelota, pero el robo de la misma venía acompañado de una ligera pérdida por falta de tenencia.
El empate fue injusto a pesar de la confusión. El único disparo de la visita se colocó en el ángulo y Boca debió sacar del medio dejando pasar la oportunidad de colocarse a dos puntos del líder. Como las chances que tuvo en la fecha 8, habrá muchas más. El campeonato irregular alberga ocasiones reiteradas de pelear el torneo y, en caso de repetirse la situación del Inicial 2013, el que menos pierda será quien se quedará con la corona.


Por Matías Adami @matiadami2.

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