Boca empató con Argentinos Juniors por 1-1 y dejó pasar una de las
mil chances que surgirán por prenderse de lleno en la pelea. Gigliotti abrió la
cuenta y un zapatazo de Pisculichi igualó el marcador.
La idea de alcanzar tres victorias consecutivas tomó fuerza cuando
Emmanuel Gigliotti empujó el balón contra la red tras una buena maniobra
individual de Juan Sánchez Miño. Boca era más, no recibía envestidas de un
rival muy débil como Argentinos y tenía espacios para elaborar contraataques.
Faltó frescura. El 1-0 siempre es peligroso, en cualquier contexto y
circunstancia: Con la tenencia del Barcelona y con la defensa del equipo más
sólido. Retrasarse en el campo, ceder el manejo del balón y ubicar jugadores
con características defensivas en lugar de los habilidosos provocó lo que más
tarde sucedería. Fue un duro empate, injusto, pero que genera la pérdida de dos
puntos vitales en la pelea por el título. Bianchi decidió evitar el 1-1 en
lugar de ir por el 2-0.
Boca tuvo la posesión, la utilizó para crear situaciones y
usufructuó las bandas para peligrar. Disputó un correcto primer tiempo que, de
no ser por Nereo Fernandez, hubiera finalizado en una diferencia mayor. El gol
xeneize cae por un error de cálculo del arquero que nunca vio a Luciano Acosta
ingresar por el poste lejano. Tras la ventaja obtenida, Boca continuó por la
senda del dominio, de la superioridad numérica en el mediocampo y de la solidez
defensiva escasamente atacada por los ofensivos visitantes.
La segunda mitad invirtió roles. El equipo de Carlos Bianchi dejó
crecer a un rival muy frágil, carente de ideas, con las bandas bloqueadas y sin
remates al arco. Agustín Orión no entró en contacto con el balón durante todo
el primer tiempo, y tampoco lo haría durante el segundo. Boca y los cambios del
Virrey le permitieron al Bicho crecer en el campo de juego de la mano de un
solitario Leonardo Pisculichi, quien nunca encontró un socio para elaborar
fútbol. Un rebote tras un envío desde el andarivel izquierdo le permitió al
zurdo abrir el pie y clavar el esférico en el ángulo de Orión, que voló pero no
alcanzó a desviar.
Boca tuvo que levantarse, pero faltaban cinco minutos para los 45 y
en el campo de juego, las modificaciones realizadas por Bianchi impedían un
avance propicio, con jugadores enérgicos. Por derecha Claudio Riaño, cumpliendo
un rol extraño de mediocampista cuando, según el DT, es “9”. Por izquierda un
extenuado Sánchez Miño que tuvo un despliegue muy elevado y concluyó el cotejo
con las últimas fuerzas que le quedaban. Además, Juan Román Riquelme quien,
desde los 20 minutos del complemento, estuvo muy estático, con escasas
intervenciones en el circuito de juego y con una ligera pérdida del balón, algo
a lo que no acostumbra el “10”.
La salida de Leandro Marín por desgarro fue sustituida por Hernán
Grana, de gran partido. A los 65, Luciano Acosta abandonó el campo como
consecuencia de una dolencia en su tobillo y en su lugar ingresó Diego Rivero
para formar una línea de cuatro volantes acompañado por Erbes, Bravo y Sánchez
Miño. Inconscientemente, el equipo se retrasó. El ingreso de un jugador con
características más ofensivas, como Juan Manuel Martínez, hubiera generado un
mayor compromiso defensivo del Bicho y el descanso del esférico en ataque,
sumado a las asociaciones con Erbes, Riquelme o Sánchez Miño y la presencia de
Gigliotti en el área, sin la necesidad de colocarse en las bandas para generar
espacios internos. El “Burrito” es desequilibrante en el mano a mano y una gran
opción para el contraataque. Bianchi no lo vio así. Colocó a Rivero para “recuperar”
la pelota, pero el robo de la misma venía acompañado de una ligera pérdida por
falta de tenencia.
El empate fue injusto a pesar de la confusión. El único disparo de
la visita se colocó en el ángulo y Boca debió sacar del medio dejando pasar la
oportunidad de colocarse a dos puntos del líder. Como las chances que tuvo en
la fecha 8, habrá muchas más. El campeonato irregular alberga ocasiones reiteradas
de pelear el torneo y, en caso de repetirse la situación del Inicial 2013, el
que menos pierda será quien se quedará con la corona.
Por Matías Adami @matiadami2.























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