En el cierre de la 9° fecha y en el sur, Quilmes empató con Boca Juniors, en un partido a puertas cerradas por los hechos de violencia producidos en la barra cervecera. Los pocos privilegiados en el estadio padecieron un partido para el bostezo, en el que el local cortó la racha de dos derrotas consecutivas.
Fue un partido chato y en el que casi no hubo situaciones de gol para ambos equipos. La aspereza con la que se dio el encuentro, y la poca capacidad de asociación que mostraron los jugadores, marcaron el ritmo del encuentro. La imagen del cotejo ya era sombría al iniciarse el mismo por la ausencia bien justificada del público y la verdad, lo que entregaron los jugadores no estuvo a la altura de un partido que pudiera ser presenciado.
Ya al inicio, la visita contó con su única chance rescatable de los primeros 45’. Acosta aprovechó un hueco en la defensa local y ubicó a Gigliotti pero su remate fue débil y a las manos de Dulcich, que iba a terminar ese primer tiempo sin ninguna intervención más. El cervecero por su parte, pareció abrir el marcador pero el remate de Benítez a los 23’ se desvío en la defensa y terminó en el córner.
En cuanto a situaciones de gol nada de nada, los últimos veinte minutos se desperdiciaron en la mediocridad y en la dificultad que mostraron los dos equipos en poder darse tres pases seguidos entre jugadores de la misma camiseta. Quilmes replegó bien sus líneas, con Braña como bastión y Boca no tuvo ideas tampoco.
Seguramente Quilmes sintió las bajas de Hipperdinger y de Romero –lesionados ante Lanús- y que oblig´p a Caruso Lombardi a meter mano en el equipo y hacer cinco cambios y pese a que volvieron Benítez y Caneo, ninguno de los dos mostró una buena imagen.
En la segunda mitad el ingreso de Zacaría le dio un poco más de llegada al local. A los 19’ Boghossian estuvo cerca de conectar un pase pero la rápida salida de Orión lo evitó. El mismo Zacaría exigió a los 23’ mediante un remate que el 1 controló en dos tiempos. Cuando quedaba casi un cuarto de hora nada más, Caruso mandó a la cancha a Telechea por Benítez buscando un poco de peso en ataque, pero fue Boca quién tuvo la pelota con un Riquelme que condujo esa parte del encuentro y que de sus pies salió lo mejor del xeneize. Primero una jugada suya, devino en un remate de Colazo que fue tapado con algo de zozobra. Y a los 42’ Riquelme enganchó ante Martínez y sacó un remate que Dulcich rechazó con esfuerzo por encima del travesaño. Fue lo último del partido, no hubo casi tiempo para más. Para la estadística ingresó González por Caneo y Bravo vio la roja en Boca por doble amonestación.
"Si las cosas no se dan, uno tiene que ser lógico y debe irse. Pero yo no dije que con Boca si pierdo me voy", esas fueron las palabras de Caruso Lombardi antes de este partido importante para su destino. Veremos como sigue la historia, lo cierto es que la próxima parada no es nada fácil: Newell’s, y en Rosario. Será una prueba de fuego. ¿Podrá enderezar el rumbo con el descenso acechando?.
Quilmes: Silvio Dulcich; Alan Alegre, Sebastián Martínez, Cristian Lema y Leonel Bontempo; Pablo Garnier, Rodrigo Braña, Leandro Benítez y Miguel Caneo; Gonzalo Ríos y Joaquín Boghossian. DT: Ricardo Caruso Lombardi.
Boca Juniors: Agustín Orión; Hernán Grana, Claudio Pérez, Juan Forlín y Emanuel Insúa; Fernando Gago, Federico Bravo, Juan Sánchez Miño; Juan Román Riquelme; Luciano Acosta y Emmanuel Gigliotti. DT: Carlos Bianchi.
Cambios en el segundo tiempo: 15m. Jonathan Zacaría por Ríos (Q); 29m. Fernando Telechea por Benítez (Q); 30m. Nicolás Colazo por Sánchez Miño (BJ); 43m. Claudio Riaño por Acosta (BJ); 44m. Arnaldo González por Caneo (Q).
Incidencia en el segundo tiempo: 47m. expulsado Bravo (BJ).
Amonestados: Braña (5ta.), Benítez y Boghossian (Q) Riquelme y Claudio Pérez (BJ).
Cancha: Quilmes.
Árbitro: Darío Herrera.
Por Maximliano Santini























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