Hoy a las 21.30hs, Boca visitará a Racing en el Cilindro de
Avellaneda con la intención de alcanzar su segunda victoria consecutiva.
Inmerso en operetas políticas, peleas entre compañeros, conferencias de prensa
y mal juego, once jugadores se harán presentes para obtener los tres puntos.
Ha sido una de las semanas más temblorosas de la historia de Boca
Juniors. Que dos compañeros del mismo plantel se tomen a golpes de puño dentro
del vestuario ha ocurrido en más de una oportunidad, pero en esta ocasión, ha
salido a la prensa como cada pequeño detalle que sucede en los pasillos de la
Boca. Hay un buchón, un alcahuete que ventila las internas, las frases, los
entredichos y las discusiones. ¿Daniel Díaz a golpes con Emmanuel Gigliotti? Se
manejaron correctamente y quedó simplemente en un intercambio fuerte de
palabras. La conferencia absolutamente inoportuna e inconsciente de Pablo
Ledesma provocó todo lo que sucedió días después. Agustín Orión regresó de su
viaje a Bucarest, Rumania, y no dudó al increparle a su compañero de equipo. Lo
golpeó, como en un ring de boxeo, pero en el vestuario. Y como ocurre
asiduamente, todo salió en los medios de comunicación.
Entre todos estos conflictos, asomó la barrabrava en el
estacionamiento del complejo. Una vez más. Y Daniel Angelici, el ausente
presidente de Boca Juniors, que varía su discurso con el correr de los meses,
no tomó posición ni defendió a sus empleados. Primero, afirmó que no los
conocía. Desafiando a la gente, tratándola de ingenua e ilusa. Tiempo después,
sentenció que todos saben quiénes son los barrabravas. Desde los periodistas,
hasta los empleados del club. El mandamás se presentó en la institución y se
retiró custodiado por gendarmería, sin realizar declaraciones. ¿Qué clase de
presidente no intercede en un inconveniente semejante? Daniel Angelici. Un
hombre al que, a pesar de manejar económicamente bien al club, parece no estar
bien asesorado a la hora de dialogar con la prensa o realizar intervenciones en
conflictos de semejante envergadura.
Tras el asado que realizaron jugadores y cuerpo técnico a las
20.30hs del viernes, los violentos del paravalancha dijeron presente para
darles unas palabras de amenaza a los profesionales. Nadie los interceptó, porque
quien quiso hacerlo (un seguridad de club) terminó en enfermería por una
dolencia del brazo.
Intentando ingresar en lo futbolístico, Agustín Orión será de la
partida. Pablo Ledesma no. El mediocampista xeneize sufrió un desgarro sumado a
la suspensión por alcanzar la quinta amarilla en el encuentro contra Olimpo en
la Bombonera. El once inicial no está confirmado y una escasa parte del
periodismo se interesó por ello. ¿Forlín o Pérez? ¿Gago o Rivero? ¿Acosta o
Perotti? Tres dudas que no han sido evacuadas por el Virrey, que tampoco tuvo
el tiempo necesario como para idearlo de la mejor manera puesto que se vio
sorprendido por un imponderable al cual nunca debió afrontar.
Los posibles titulares serán: Orión; Marín, Díaz, Pérez o Forlín,
Insúa; Rivero o Gago, Erbes, Sánchez Miño; Riquelme; Perotti o Acosta y
Gigliotti. Bianchi los confirmará minutos antes del inicio del partido.
Ante la posibilidad de apaciguar a las masas con una correcta
victoria sobre Olimpo por 2-0, Pablo Ledesma se ocupó de gestar un nuevo
terremoto. En lugar de plantear diferencias dentro del vestuario, solicitó la
presencia de un alcahuete dentro del grupo y quiso exponerlo en los medios.
Agustín Orión decidió solucionar este entredicho con violencia. Equivocaciones
y más equivocaciones. Parece que Boca, ante la gran montaña de conflictos por
los que atraviesa, decide construirse nuevos semana tras semana, para no calmar
al periodismo y continuar por el camino de los dislates organizacionales que
tienen como cabeza al presidente del club, Daniel Angelici, quien se encuentra
al mando de una opereta política por destronar a los máximos ídolos xeneizes.
Por Matías Adami @matiadami2.























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