En la Bombonera, Boca venció a Estudiantes por 1-0 con gol de
Emmanuel Gigliotti. Fue la primera victoria en el 2014 y cortó una racha de 105
días sin triunfos.
El rendimiento continuó siendo apático e irregular. No hubo buen
dominio de balón, las bandas no fueron usufructuadas y hubo escasas
intervenciones de Gigliotti. Boca fue más de lo mismo, pero el tiro de esquina
que conectó el “9” modificó todos los comentarios. Se vislumbraron ciertas
mejoras en la última línea, con correctas actuaciones de Juan Forlín y Daniel
Díaz. Leandro Marín, el reemplazante de Hernán Grana, titubeó en algunos
pasajes del cotejo pero coronó un partido aceptable. A ellos se sumó la
frescura de Luciano Acosta en ataque. Puede que lo que intenta no tenga éxito,
pero se lo nota atrevido, veloz y encarador. Una interesante aparición que en
base a buenos rendimientos, se ganó su lugar en el once titular.
Boca se vio beneficiado por la sórdida actuación de Estudiantes. El
puntero llegaba con tres goles a favor y ninguno en contra, manteniendo su
valla en cero, y con un sistema defensivo difícil de atravesar. Lejos estuvo de
ser un merecido líder. Su rendimiento a lo largo del torneo Final no fue
propicio y en la Bombonera se observó nítidamente. No tuvo generación y optó
por plantear una lucha en el mediocampo que, en varios momentos del partido, salió
victorioso.
A pesar de irse al descanso con el 1-0, la pavura por las
desconcentraciones tempraneras inundó el estadio. En esta ocasión, Boca salió
con el anhelo de anotar el segundo. Cristian Erbes recibió de Gigliotti y se
perfiló para el remate que Gerónimo Rulli atajó. Quizás, la principal
diferencia entre el Boca de ayer y el de Rafaela fue la concentración. Salvo
esporádicas pelotas paradas en las cuales Pablo Ledesma y Emanuel Insúa
perdieron la marca, Agustín Orión no sufrió embestidas visitantes. Román
Martinez tuvo la más clara, de cabeza, pero falló.
La ovación a Carlos Bianchi y el apoyo flagrante a los jugadores se
mantuvieron a lo largo de todo el partido. Los hinchas desean que ellos saquen
a Boca del mal momento que atraviesa y optan por el respaldo incondicional. El
resultado, además, colaboró.
Boca no jugó bien. Repitió muchas falencias a la hora de tener la
posesión del balón, tuvo conflictos para gestar y perdió balones sencillos en
el mediocampo que derivaron en contraataques visitantes. A pesar de mantener un
rendimiento bajo, la victoria permite trabajar con tranquilidad porque a Boca,
al menos hasta el sábado, le pasó la tormenta.
Por Matías Adami @matiadami2.























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