Dominó a su rival, lo llevó
a su juego, controló la pelota y el partido, fue poseedor de la redonda durante
los 90 minutos y jamás dejó crecer a su rival; así, de esta manera, Newell´s
Old Boys jugó un partidazo, goleó anoche 4-0 a Nacional y dio la primera
exhibición de la Copa Libertadores 2014.
Es muy difícil encontrar un
espectáculo tan dispar y con mucha distancia como el que se notó en el Marcelo
Bielsa. Una performance espléndida que muy pocos se pueden dar el lujo de
expresar sobre un terreno de juego en América, allí donde la Lepra cayó el año
pasado en semifinales y en dos oportunidades perdió la final, una contra el
elenco uruguayo.
La idea del Bolso fue clara,
aunque sin ser ejecutada correctamente: dejarle la salida limpia a Ñuls desde
el fondo y marca uno contra uno a Lucas Bernardi y Éver Banega, los interiores. Con los centrales abiertos y con un Diego
Mateo brillante (marcó, corrió lo justo para recuperar y siempre se la
entregó a un compañero) que se insertaba entre ellos, el local siempre ejecutó
el 3 contra 2 en la salida y nunca se complicó para pasar el cuero hacia los
más inteligentes. El rojinegro necesitaba de la movilidad y el conocimiento de Mateo, cuya función fue más clara e
importante que otras veces: unir líneas mediante el pase y la paciencia.
De esa manera llegó la
apertura del marcador, a los 13 minutos,
con un golazo: de una salida con superioridad numérica, el volante central
recorrió varios metros con balón dominado para cedérselo a Víctor Figueroa,
quien tiró una diagonal y se juntó con Muñoz (como con Rafaela, desprendiéndose
de su sector para desordenar y abrir espacios), cuya resolución fue abrir a
Lucas Bernardi; centro y Maxi Rodríguez, con una calidad enorme, definió sin
dominarla al segundo palo. 1-0 y un tanto consecuencia de una idea y una forma
de jugar. El equipo se movió para
generar huecos y producir desorden de los uruguayos.
Mientras Mateo seguía siendo salida clara y recuperando pelotas, Bernardi
siempre se tomó un tiempo más para analizar la situación, pensar y elegir la mejor opción.
Precisamente eso hizo antes del final del primer tiempo, cuando esperó que
Marcos Cáceres saliese de una posición adelantada para habilitarlo y que este
lance un centro rasante. La resolución fue el 2-0, ya que Jorge Curbelo se
llevó el cuero por delante.
Los delanteros eran los primeros defensores; los volantes acompañaban esa presión y
enseguida, a uno o dos toques, tocaban para limpiar la jugada y volver a
empezar; el arquero Nahuel Guzmán fue el
líbero necesario para dar la vuelta en cada ataque. Una sintonía que se
ejecutaba a la perfección porque el equipo tuvo una noche iluminada, tanto
individual como colectivamente. Y para mejor, contra un duro contrincante y por
Copa Libertadores.
Lejos de quedarse y bajar el
ritmo por el resultado a favor, Newell´s
continuó en el complemento plantado en campo contrario, moviendo la pelota de
un lado al otro, formando triángulos y rombos de juego para tocar y mover al
rival. Y desde los pies de Guzmán, mediante el funcionamiento de sus
compañeros, se terminó el cotejo a los 54 minutos con el 3-0: Banega recibió en
el perímetro, espero una diagonal para mejor posición para recibir de Milton
Casco y su centro a la cabeza de Bernardi. 3 tantos de diferencia totalmente
justificados. Ya sobre el final, Horacio Orzán, tras un centro exquisito de
David Trezeguet, cabeceó para el 4-0
final y definitivo.
Ñuls mostró una exhibición magnífica, llena de toques, triangulaciones,
movimientos con sentido y eficacia, algo que necesita el elenco dirigido por Alfredo Berti, cuyo conjunto
mostró los mejores momentos cuando se hablaba de su salida de la institución.
¿Cuántas noches más como esta le regalará Newell´s al fútbol, a su gente y a
los modernos que piensan que todo pasa por el físico y la táctica? Una noche
fantástica, en todo sentido.
Por Lucas
Abbruzzese @lucasabbruzzese























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