Boca perdió 3-2 contra Belgrano. Juan Forlín y Luciano
Acosta marcaron los goles del Xeneize que disputó un buen primer tiempo, y se
desmenuzó en el segundo.
Carlos Bianchi optó por mantener el sistema y los jugadores
que dispuso contra Newell’s pero, como se preveía, modificó la intencionalidad
de juego. De la espera y la protección de su arco en Rosario, pasó al
protagonismo, tenencia y gestación por mérito propio. La jugada preparada que
abrió el marcador desafió la línea del fuera de juego en dos oportunidades y le
permitió a Forlín poner el 1-0. Hubo un aceptable manejo, una ligera
recuperación en campo rival, y un orden a la hora de defender que le impidió a
Belgrano prosperar en los contraataques. Los primeros 45 minutos mostraron a un
Agustín Orión relajado, sin trabajo.
En el complemento, desde el primer minuto, como aconteció en
muchos cotejos del año pasado, Emiliano Rigoni se quitó de encima con facilidad
a Nahuel Zárate y definió potente al primer palo. Mal parado quedó Boca pero,
si el lateral izquierdo Xeneize hubiera despejado el balón teniendo la posición
ganada, hubiera sido, simplemente, una insinuación de avance por parte del
Pirata.
El impacto anímico que generó el gol, destruyó todo lo construido
por el equipo de Bianchi en el primer tiempo. Afloraron las dudas, las
vacilaciones defensivas, la tenencia era inútil y el temor por el contraataque
Pirata impedía gestar los avances de la primera mitad. Para concluir una noche
para el olvido, Nahuel Zárate perdió la posición en el área y agarró a Carlos
Bueno, fabricando un penal en contra. Luciano Lollo lo modificó por gol.
Líneas adelantadas, espacios defensivos, grandes parcelas de
campo por ocupar, y una posesión de pelota estéril, pusieron el partido a
disposición de Belgrano. El tercero llegó luego del desperdicio de varias
situaciones y tras tres rebotes que tomó César Pereyra dentro del área, como consecuencia
de la endeblez en la marca por parte de Daniel Díaz.
El 3-1 liquidó ilusiones. Un pelotazo de Sánchez Miño se
transformó en un centro de Franco Fragapane. Dentro del área, Luciano Acosta la
calzó de volea y la colgó del ángulo. Fue infructuoso, el partido estaba al
borde del cierre.
De los cuatro tiempos disputados por Boca Juniors en el
torneo Final 2014, tres de ellos fueron disputados en gran nivel. Los dos
primeros, contra Newell’s, manifestaron un contexto diferente con la defensa
del arco propio como prioridad. Los errores cuestan goles, la carencia de
jerarquía genera situaciones en contra, y los impactos futbolísticos causan
caídas psicológicas irremontables.
Boca debe fortalecerse. Comenzó el año demostrando buenas intenciones y posibilidades, pero en la lista de deudas pendientes surge el triunfo, nada más y nada menos. El próximo enfrentamiento será contra Atlético de Rafaela y allí, tendrá la chance de levantar cabeza. El 3-2 en contra, en una Bombonera sin público, fue la imagen desoladora que manifestó el elenco de Carlos Bianchi.
Por Matías Adami @matiadami2.























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