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02 diciembre 2013

Ni la matemática

En su visita a la Fortaleza, Boca se llevó un empate que dejó sabor a poco. Nicolás Blandi y Juan Sánchez Miño marcaron los goles del Xeneize. Por un gravísimo error de Agustín Orión, Lanús marcó el segundo gol. Con esta igualdad, no queda matemática para que Boca tenga chances.

Futbolísticamente, el equipo de Bianchi había quedado afuera del campeonato. Los números, fieles de los resultadistas, le daban una importante oportunidad a los boquenses. Una victoria los colocaba a dos puntos de San Lorenzo que, a la hora en que los Xeneizes salían a la cancha, finalizaba su primera mitad en tablas.

Estuvo inconexo, desconcentrado, con errores infantiles. El primer gol ilustra el desconcierto defensivo de Boca puesto que provino de un saque de banda en ofensiva por parte de los Granates. Una vez más, Boca esperó el golpe para reaccionar. Hasta Fernando Gago atravesaba lagunas de imprecisiones y mal juego. No encontró solidez ni tenencia. Como afirmó Pintita: “No encontramos comodidad”.

En el descanso, Bianchi movió el banco: Sánchez Miño y Blandi al verde césped. Apertura del terreno, mayor dominio y una inclinación obligatoria del campo, influenciada, más tarde, por la expulsión a Ortíz. La igualdad llegó y fue merecida. Boca proponía, comenzaba a encontrar esa comodidad que solicitaba Gago, y distribuía el esférico con sapiencia. Blandi, el reemplazante de Gigliotti, anticipó y conectó un cabezazo soberbio para igualar el tanteador. De allí en adelante y tras quedar con un jugador más que su rival, la inclinación del campo fue aún mayor. Tuvo sus situaciones desperdiciadas, intentaba ingresar por el medio para luego realizar aperturas con Martínez que fue el hombre más desequilibrante del equipo.

En el mejor momento de Boca, una jugada que no acarreaba peligro se transformó en el motivo de la tristeza. Orión intentó salir jugando con Ledesma pero falló. ¿Qué decirle al arquero? Él fue el responsable de que los primeros 45 minutos finalizaran tan solo 1-0. El error se pagó, y a remar en la adversidad.

Sánchez Miño y su jugada personal transformaron el resultado. Zurdazo potente y a cobrar. Obtuvo la igualdad y quedaba tiempo para continuar con aspiraciones de llevarse los tres puntos. Se generaron situaciones, se dejaron espacios en defensa, y se arriesgó para ir en busca de la victoria.

Blandi fue quien descontó y el responsable de que el resultado haya concluido en un empate. Por un desentendimiento entre los defensores Granates, quedó mano a mano, con Sánchez Miño solicitando el esférico para definir sin oposición. El “9” remató y Marchesín ahogó el gol. Después, el mediocampista zurdo le recriminó el egoísmo a la hora de definir. En el epílogo, el debutante Celeste tuvo una situación muy clara pero definió por encima del travesaño. Empuje, algunas ideas y el desequilibrio de Martínez, fueron las llaves que empleó el equipo de Bianchi para ir por la victoria.


Como indica el resultado final, los intentos fallaron. El tanteador marcó 2-2 y así, Boca se despidió futbolística y matemáticamente del campeonato. Ya no hay ilusión que valga. Bianchi deberá pasar la hoja e introducirse de lleno en el Torneo Final 2014 que, más que nunca, deberá a tener a Boca peleando con fundamentos ofensivos y solidez defensiva.


Por Matías Adami @matiadami2. 

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