En su visita a la Fortaleza, Boca se llevó un empate que
dejó sabor a poco. Nicolás Blandi y Juan Sánchez Miño marcaron los goles del Xeneize.
Por un gravísimo error de Agustín Orión, Lanús marcó el segundo gol. Con esta
igualdad, no queda matemática para que Boca tenga chances.
Futbolísticamente, el equipo de Bianchi había quedado afuera
del campeonato. Los números, fieles de los resultadistas, le daban una
importante oportunidad a los boquenses. Una victoria los colocaba a dos puntos
de San Lorenzo que, a la hora en que los Xeneizes salían a la cancha,
finalizaba su primera mitad en tablas.
Estuvo inconexo, desconcentrado, con errores infantiles. El primer
gol ilustra el desconcierto defensivo de Boca puesto que provino
de un saque de banda en ofensiva por parte de los Granates. Una vez más, Boca
esperó el golpe para reaccionar. Hasta Fernando Gago atravesaba lagunas de
imprecisiones y mal juego. No encontró solidez ni tenencia. Como afirmó
Pintita: “No encontramos comodidad”.
En el descanso, Bianchi movió el banco: Sánchez Miño y Blandi al verde
césped. Apertura del terreno, mayor dominio y una inclinación obligatoria del
campo, influenciada, más tarde, por la expulsión a Ortíz. La igualdad llegó y
fue merecida. Boca proponía, comenzaba a encontrar esa comodidad que solicitaba
Gago, y distribuía el esférico con sapiencia. Blandi, el reemplazante de
Gigliotti, anticipó y conectó un cabezazo soberbio para igualar el tanteador.
De allí en adelante y tras quedar con un jugador más que su rival, la
inclinación del campo fue aún mayor. Tuvo sus situaciones desperdiciadas,
intentaba ingresar por el medio para luego realizar aperturas con Martínez que
fue el hombre más desequilibrante del equipo.
En el mejor momento de Boca, una jugada que no acarreaba
peligro se transformó en el motivo de la tristeza. Orión intentó salir jugando
con Ledesma pero falló. ¿Qué decirle al arquero? Él fue el responsable de que
los primeros 45 minutos finalizaran tan solo 1-0. El error se pagó, y a remar en la
adversidad.
Sánchez Miño y su jugada personal transformaron el
resultado. Zurdazo potente y a cobrar. Obtuvo la igualdad y quedaba tiempo para continuar con
aspiraciones de llevarse los tres puntos. Se generaron situaciones, se dejaron
espacios en defensa, y se arriesgó para ir en busca de la victoria.
Blandi fue quien descontó y el responsable de que el resultado
haya concluido en un empate. Por un desentendimiento entre los defensores
Granates, quedó mano a mano, con Sánchez Miño solicitando el esférico para
definir sin oposición. El “9” remató y Marchesín ahogó el gol. Después, el
mediocampista zurdo le recriminó el egoísmo a la hora de definir. En el
epílogo, el debutante Celeste tuvo una situación muy clara pero definió por encima del travesaño. Empuje, algunas ideas y el desequilibrio de Martínez,
fueron las llaves que empleó el equipo de Bianchi para ir por la victoria.
Como indica el resultado final, los intentos fallaron. El
tanteador marcó 2-2 y así, Boca se despidió futbolística y matemáticamente del
campeonato. Ya no hay ilusión que valga. Bianchi deberá pasar la hoja e
introducirse de lleno en el Torneo Final 2014 que, más que nunca, deberá a
tener a Boca peleando con fundamentos ofensivos y solidez defensiva.
Por Matías Adami @matiadami2.























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