En un partido complicado, Boca venció a Tigre por 2-1 y quedó a
dos de Newell’s, el líder. Claudio Pérez en contra; Leandro Paredes y Daniel
Díaz marcaron los goles del encuentro.
A cinco unidades se encontraba Boca a las 16hs y tenía la
esperanza de ponerse a dos. Salió con jugadores de buen pie para distribuir y
monopolizar el balón, moverlo con sapiencia y utilizarlo como la principal
herramienta a la hora de generar situaciones. Primeros minutos de presión por
parte de Tigre que incomodaron la salida. Luego, Boca se apoderó del esférico y
empezó a manejarlo, sin gestar ni profundizar, pero con precisión.
Un envío desde la izquierda por parte de Ramiro Leone
finalizó en el pie de Claudio Pérez que, inexplicablemente, mandó el balón al
fondo de la red. El 0-1 se adueñó del marcador sin siquiera un remate por parte
de la visita. Líneas adelantadas, Matías Caruzzo –jugó de lateral derecho-
finalizó en el área como “9” en más de una oportunidad, y las insinuaciones con
las pequeñas sociedades en tres cuartos que no tenían peso en el área rival.
Tigre, como se esperaba, juntó la línea de mediocampistas
con la de defensores, e intentó enhebrar contraataques de la mano de Matías
Pérez García. Boca generó situaciones claras. Un cabezazo defectuoso de Juan
Manuel Martinez, un eslalon de Cristian Erbes que tapó Javier García, y un remate
de Juan Román Riquelme que fue ahogado por el arquero visitante. Sin
efectividad, mereció más. El Matador prácticamente no ingresó al área Xeneize.
En el inicio del complemento se aguardaba por una
modificación en el lateral derecho. ¿Tal vez Erbes y el ingreso de algún
delantero? No. Bianchi decidió mantener los mismos once. Se esperaba un cambio puesto
que por ese sector había poca salida, a pesar de que Caruzzo cumplió con lo que
se le solicitó y finalizó extenuado, saliendo antes del final.
A los pocos minutos, Pérez García recibió la tarjeta roja
por parte de Darío Herrera. Primero, por adelantarse en la barrera una y otra
vez, en manos de Riquelme. Él manejó la pelota parada como quiso, generó
impaciencia en los hombres visitantes, y produjo la amonestación. Después, por
una polémica simulación en el área rival. Tras ingresar en la inferioridad
numérica, Tigre propuso un embudo en el cual Boca ingresó a lo largo de todo el
segundo tiempo.
Bianchi comenzó con las modificaciones. Franco Cángele por
Pablo Ledesma, Nicolás Blandi por Matías Caruzzo y Claudio Riaño por Cristian
Erbes. Con cinco delanteros finalizó el partido. Leandro Paredes se ubicó como
mediocampista central, y Nahuel Zárate se estacionó en campo rival.
A pesar de la introducción de tantos jugadores con
características ofensivas, Boca nunca supo quebrar la barricada propuesta por
Tigre. En vez de abrir las bandas, se insertó en el embudo defensivo de los de
Victoria y no pudo romper el cero.
¿Cómo llega el empate? Riaño, en su primera intervención,
encaró por izquierda, dejó tres hombres en el camino y fue derribado. Riquelme,
en vez de enviar el centro en busca de un cabezazo salvador, colocó a Leandro
Paredes de frente al arco. Tras una asistencia del “10”, el “20” remató fuerte
abajo y dejó sin chances a García. El empuje y la euforia de la gente afloraron
y Boca fue. Cinco minutos le quedaban para marcar el gol de la victoria. Una
vez más, de pelota parada, Riquelme la manejó como nadie lo hace. Vos para acá,
vos para allá… Jugó corto y rápido, recibió la devolución de Paredes y colocó
un centro preciso a la testa del Cata Díaz que firmó el 2-1.
Ahí sí. La Bombonera explotó. Abrazos, euforia,
desesperación y felicidad. Tras el gol de la victoria, Boca debió reacomodarse
y quedó parado de la siguiente manera: Orión; Riaño, Díaz, Pérez, Zárate;
Cángele, Riquelme, Paredes, Martinez; Gigliotti y Blandi. Movieron el balón de
un lado a otro y aguardaron por el pitido final.
El equipo de Bianchi fue quien propuso y tras un correcto
primer tiempo, ingresó en la nebulosa. Tenía la pelota, pero no sabía qué hacer
con ella. El bombazo de Paredes y un cabezazo del Cata le dieron vida a Boca
que, esta vez, supo aprovechar la posibilidad que le dieron los de arriba.
Estos tres puntos son de oro.
Con esta agónica victoria, el conjunto Xeneize acumula 27
unidades y está a dos de Newell’s, que se mantiene en lo más alto de la tabla.
El próximo enfrentamiento será contra Arsenal en Sarandí, sin la presencia de
Agustín Orión, convocado a la Selección Nacional.
Por Matías Adami @matiadami2.























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