“Olé, olé, olé, Pipi, Pipi”. La hinchada de San Lorenzo le rindió homenaje a su último ídolo. Cuando se retiró del campo alzó las manos en señal de agradecimiento.
Ovacionado desde que el locutor del estadio dijera su
nombre. “El último ídolo de San Lorenzo”, decía la voz del Nuevo Gasómetro y
bajaban los aplausos de las tribunas. Con entusiasmo se mencionaba a Leandro
Romagnoli, quien en sus dos temporadas como jugador del Ciclón (1998-2004 y
2009-Presente) lleva jugado 300 partidos
con el escudo santo en el pecho. Una cifra no menor, que lo convierte en el
cuarto futbolista que más veces se puso la azulgrana.
Es tan grande el cariño de la hinchada hacia Romagnoli, que
cuando se equivocaba dentro del campo, lo aplaudían. El “Olé, olé, olé, Pipi.
Pipi”, se repitió varias veces. En cada muestra de su talento, las manos de la
gente parecían quedarse rojas de tanto aplaudir. Cuando se dio el penal a favor
del club azulgrana, no faltó el comentario: “Que valla el Pipi, sería genial”.
Y es que a Romagnoli
sólo le faltó anotar para completar una buena noche. Con una asistencia y
amonestado con tarjeta amarilla, Juan Antonio Pizzi prefirió resgaudarlo. Entró
Rodrigo Contreras en su reemplazo. En muestra al afecto mostrado por la gente,
al momento de salir alzó las manos y agradeció los aplausos.
“Lo importante es lo grupal y no lo personal, tenemos en
mente salir campeón y éste era el partido, no podemos pensar en el último con
Vélez”, declaró el Pipi al final de encuentro. Conciente de que las
posibilidades de llegar a la final siguen intactas, en medio del tumulto de la
prensa que hacía todo lo posible por sacarle unas palabras, añadió: “El camino
para el título está complicado porque son muchos los equipos que están ahí”.
Los aficionados no querían perderse una
foto con su ídolo. Y el Pipi respondió a todos. Romgnoli, buen futbolista y
buena persona.
Por Franzs Avalos @Franzs22























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