Boca perdió 2-0 contra All Boys en la Bombonera y quedó
afuera del campeonato. El último de los tantos trenes que pasaron, no fue
aprovechado por el equipo de Bianchi. Hasta acá llegó… ¡Ah! Una lesión más. A
los 15 del primer tiempo, Juan Román Riquelme abandonó el campo de juego por
una molestia. Teléfono, Juan Manuel Alfano.
Llegó el día “D”. Ese mismo que definía si se podía pelear
hasta el 8 de diciembre, o caer en el abismo y concluir el torneo con la única
aspiración de sumar unidades. Enfrente: All Boys. Un equipo desconocido por su
cambio de DT, pero con un legado sumamente endeble que permitía encender la
llama de la ilusión para los de Boca que, en caso de obtener los tres puntos,
se hubiera colocado a uno de San Lorenzo, el líder.
Al igual que en todo el campeonato, el Xeneize decepcionó.
Tuvo a su favor la irregularidad del torneo y ese fue el único motivo por el
cual Boca peleó hasta la fecha 17. Ya no hay dudas. Con este baldazo, el equipo
de Bianchi desperdició todas las chances que se le presentaron para salir
campeones.
El resultado forma parte de lo anecdótico. El nivel no fue
propicio. “No estuvimos a la altura”, señaló el Virrey. Y eso estuvo a la
vista. En ningún momento se observó un equipo consolidado que supiera disputar
los partidos claves como merece la historia de la institución.
“Yo soy el responsable”, soltó Bianchi. Se adjudicó todo
tipo de culpas y remarcó que el equipo titular que presenta cada partido “deja
todo en la cancha”. Fue una conferencia de prensa plagada de títulos. Esos que
no les gusta dejar al entrenador boquense. Boca no pudo. Boca fue más de lo
mismo. Esta vez, chocó contra un equipo que capitalizó las ocasiones que generó
y lo despidió del torneo.
Merecido o no, el equipo de Bianchi nunca debió llegar hasta
donde estuvo hoy. ¿Por qué? Es muy probable que las lesiones que afloran día a
día hayan sido las principales responsables. En un solo puesto improvisó jugadores
que nunca la habían ocupado para sortear imponderables (Matías Caruzzo,
Cristian Erbes y Jesús Méndez).
“La gente estuvo a la altura. Nosotros no”, declaró. Mensaje
de agradecimiento y admiración para el público; y de autocrítica y desilusión
para el plantel. Por último, hizo un análisis de su vida en Boca y, sin
sorpresas ni cassette, definió al año del equipo como “el más mediocre de todos
(los que vivió)”.
Habrá que pasar la página y empezar a idear un equipo que,
con absoluta obligación, deberá plantear un rendimiento idóneo para ser el
principal candidato a ganar el título. Aquí finalizó el recorrido del posible
Boca campeón. Hasta acá llegó.
Por Matías Adami @matiadami2.























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