Ninguno logró solucionar su futuro. Ambos viven en la
incertidumbre de no poder concretar qué sucederá en el futuro. Uno, pretende
México; el otro, se quedaría en el país.
Hace unas semanas, tanto Erviti como Silva dialogaron con la prensa y se destaparon. Dijeron lo que pensaban y manifestaron sus ganas de dejar la institución con aspiraciones de aire nuevo. El mediocampista acusó cuestiones tácticas; el delantero, disconformidad con su situación en cancha, y fuera de ella. Los dos, por medio de sus palabras, abandonaron el club antes de concluir su contrato. Hoy, sin su destino asegurado y luego de cumplir con la licencia aceptada por Boca, regresaron cabizbajos y se entrenan con la reserva.
El fútbol es así. Idas y vueltas. Vacilación entre el
aplauso y la vergüenza de regresar.
Erviti había logrado ser reconocido en reiteradas ocasiones
por el hincha Xeneize y, a pesar de ello, optó por cerrarle las puertas a su
continuidad en la institución. Intenta cerrar su salida de Boca pero el club,
reclama dinero. Invirtió mucho como para simplemente dejarlo ir. El Atlante de
México es el candidato número uno. Hasta ahora, la negociación está trabada.
Silva, por su parte, rechazó una oferta del Rosario Central de Miguel Ángel Russo. Al parecer, se comunicó con los mellizos Schelotto y está cerca de vestir la camiseta Granate. Quien pague 1,5 millones de dólares, se quedará con el delantero uruguayo.
Silva, por su parte, rechazó una oferta del Rosario Central de Miguel Ángel Russo. Al parecer, se comunicó con los mellizos Schelotto y está cerca de vestir la camiseta Granate. Quien pague 1,5 millones de dólares, se quedará con el delantero uruguayo.
Pasó el tiempo y ninguno definió el rumbo de su camino. Ésta
tarde y bajo la lluvia, debieron presentarse a la práctica en Casa Amarilla.
Pero con una particularidad: el plantel profesional lo miraron desde lejos; en
Boca, solo entrenarán con reserva.
Por Matías Adami @matiadami2.
Por Matías Adami @matiadami2.























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