Tras los incidentes en el Nuevo Gasómetro y la suspensión
determinada por los mismos organismos de seguridad cómplices de la balacera,
Carlos Bianchi determinó un entrenamiento en Casa Amarilla para no perder un
día más de pretemporada.
Planteó una distendida práctica de fútbol que tuvo como novedad la lesión de Leandro Paredes. Lo llamativo fue la forma en que sufrió el esguince de tobillo. Se la mostró a Agustín Orión, la pisó para un lado y para el otro, y luego, recibió una durísima entrada del arquero Xeneize. Desde atrás, sin aspiraciones de jugar el balón. Preocupante y sancionable. ¿Calentura? Quizás. Orión tiene experiencia y debería saber que la patada que le propinó al joven enlace podría haber desembocado en una lesión más grave de la que fue.
Boca es noticia, como siempre. Pero últimamente, los hechos
son negativos. Decir que “Orión lesionó a Paredes” es totalmente válido. Fue
así. El arquero, disgustado por las pisadas líricas del jugador, fue en forma
vehemente a “buscar el balón” y terminó generando un esguince en el tobillo de su
compañero.
Un entrenamiento en lugar de un partido, que tuvo un saldo
negativo. Paredes, dos semanas afuera.
Por Matías Adami @matiadami2.
Por Matías Adami @matiadami2.
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