No es un adiós, un chau, un hasta luego. Es un hasta
siempre, porque Ortega quedará en la memoria de todos los hinchas de River. Lo
definían como el “último ídolo”, y el Burrito lo es. Es un ídolo por lo hecho
dentro de la cancha, pero además por lo que genera en cada uno de los hinchas.
La RAE (Real Academia Española) define la palabra ídolo como
“Persona o cosa amada o admirada con exaltación”. ¿Alguien puede negar que el
hincha de River ama a Ortega, y lo admira con exaltación? No, nadie. Ayer hubo
un estadio lleno que se emocionó, lloró y aplaudió para homenajear (si,
homenajear porque a los ídolos no se los despide) a Ariel Arnaldo Ortega. Y, permítanme
decir, que Ortega es de River, pero no de forma exclusiva, porque el jujeño se
ganó el respeto e incluso el cariño de los hinchas de otros clubes. Ariel
Ortega no es de esos que generan el “lo amás o lo odiás”, porque no debe haber ser
pensante en el mundo que pueda odiarlo.
Este jujeño que apareció tímidamente en primera división
allá por 1991, se ganó el corazón de todos los hinchas. Dueño de una gambeta
única, hacía disfrutar a propios y extraños cuando tenía la pelota en los pies.
Ganó títulos nacionales e internacionales con River. Marcó goles espectaculares
que quedarán en la memoria de todos. Incluso en la memoria quedarán algunas
jugadas que no tocaron la red. ¿Por qué no habrá entrado esa pelota en la final
con la Juventus?
Jugó tres mundiales Ariel Ortega, y siempre fue una pieza
clave con la celeste y blanca. Uno de sus goles más espectaculares fue con la
camiseta Argentina, frente a Irlanda en un amistoso. Todavía el defensor verde
está haciendo un zurco en el piso ante el freno, ese freno único que tenía
Ariel. El partido frente a Inglaterra en el Mundial de Francia 1998 debe haber sido uno de
los mejores partidos a nivel individual de un jugador argentino en una copa del mundo.
Si no me cree, repáselo.
¿Qué querés que te diga, Burrito? Siempre te voy a extrañar,
siempre vas a estar en mi memoria. Lloré, reí y grité por vos. Un día volviste
y fui feliz. Te volviste a ir, pero otra vez regresaste a tu casa, y sonreí
otra vez. La picadora de ídolos que es River hace varios años, te hizo ir por
la puerta de atrás. Pero el grito de guerra del hincha riverplatense fue
siempre ese “Ortega, Ortega”, y ayer fue “Ortega es de River, de River no se va”.
Porque todos quieren verte en River, desde el lado que sea, pero tenés que
estar. Te ganaste un lugar entre los grandes nombres: Labruna, Ramón Díaz,
Francescoli... ahí estás vos Ariel, y me animo a decir que lo que generás en el
hincha de River, nunca nadie lo va a igualar.
Alguna vez, en alguna de tus tantas vueltas a River,
marcaste un golazo frente a San Lorenzo, y Costa Febre te dedicó unas palabras,
que siempre están en la memoria. Así como Maradona de la mano de Víctor Hugo
Morales tiene su “barrilete cósmico”, gracias a Lito quedó en el imaginario
popular una frase que describe perfectamente el sentimiento: “Te quiero hasta
el final de nuestras vidas, Ariel”.
Editorial - Por Alejandro de Speluzzi @aledespe























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