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11 julio 2013

Fue el último del Tata Martino


Newell´s Old Boys de Rosario fue eliminado 3-2 por penales a manos del Atlético Mineiro en Belo Horizonte, por la vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores de América.

En los 180 minutos fue superior. Anoche en Brasil le costó. Milton Casco, Rinaldo Cruzado y Maxi Rodríguez fallaron desde los once metros para que la final de la Copa sea Mineiro-Olimpia. Fin de un sueño. Fin de un ciclo al que sólo queda reconocerlo y aplaudirlo.

Si hay que resumir lo ocurrido durante el primer tiempo hay que aclarar que Newell´s nunca fue Newell´s. Jamás lo fue porque los laterales estuvieron más preocupados por marcar (al revés de la ida, una de las claves), porque la bola nunca pudo ser tratada por Lucas Bernardi, porque el campo lo hacía ancho el Mineiro y porque era presionado en todos los sectores. Fue desbordado a causa de la presión, el correr y correr y la dinámica del local.

Para peor, la Lepra ya se encontró abajo en el marcador a los dos minutos, cuando Ronaldinho recibió solo y asistió a Bernard, quien puso el 1-0. Si algo había que evitar era un gol tempranero porque significaba que el rival se agrande. Eso sucedió, tanto como que la ventaja mínima con la que el blanco y negro se fue al vestuario fue muy corta. Marcos Rocha, lateral derecho, primero tuvo la chance de igualar la serie en 2, pero "sus tres dedos" se fueron afuera. Cada dividida y cada segunda jugada era para el local, que de la mano de Tardelli ejecutaba un gran cotejo. Luego Bernard tuvo el 2-0 y hasta Josué consiguió rematar tras una pared en el área grande. Nahuel Guzmán, guardameta rosarino, mantuvo así el marcador. Se pudo haber ido por un corte. Siguió y fue clave.

Newell´s, encima de todo, sufrió a los 26´ la salida de Gabriel Heinze por un patadón recibido. El Gringo aguantó lo que pudo pero terminó llorando en el banco de suplentes, donde Gerardo Martino pegaba saltitos cada vez que la Lepra pateaba al arco. Eso poco sucedió. Ignacio Scocco lo tuvo al final y Maxi Rodríguez promediando los primeros 45 minutos. La figura de Victor, el portero del Atlético, se hizo grande. El partido para el rojinegro estaba por el lado del ex Liverpool, aprovechando la subida del lateral derecho y de la fragilidad de los centrales.

El complemento fue distinto. El Mineiro no tuvo más ese correr bien la cancha ni la dinámica necesaria. Newell´s se encontró con la redonda y con muchos errores a la hora de distribuirla. Desde el fondo eran todos pelotazos. Maxi Rodríguez fue el mejor porque aguantó la pelota, pasó siempre bien y su jerarquía le dio tranquilidad a sus compañeros. A los 54 minutos pudo haber liquidado su pase a la final en una contra tremenda, en la que llegaron muchos desde atrás y en la que Casco y Scocco se chocaron en el área. Era empatar y pasar a la final.
Cuando se animó a jugar, el visitante mostró por qué llegó donde llegó. A los 77´se cortó parte de la luz y el espectáculo estuvo parado unos instantes. A la vuelta, Mateo rechazó mal una pelota (error de Guzmán en no gritarle para quedársela) y Guilherme le dio de sobre pique para poner el 2-0 e igualar la serie. 

Ronaldinho pudo haberle dado el pase a la final a su equipo pero su zurdazo fue cortado. El resultado no cambió más y todo se definió por penales.

De esta manera se terminó el ciclo del Tata Martino como entrenador de Newell´s. Sería injusto juzgar a éste período leproso por ganar o no algo. Dejó y va a seguir dejando una huella en el fútbol argentino por el juego y el sentido de pertenencia que lo caracterizó durante más de un año y medio.

Por Lucas Abbruzzese @LucasAbbruzzese

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