Los protagonistas tildan de “anecdóticos” los resultados en
esta clase de partidos. Celebro esa determinación. El equipo de Carlos Bianchi
venció a la Selección de San Luis por 1 a 0, con gol de Emmanuel Gigliotti. El
combinado local malogró un penal en el último minuto.
Cotejos de preparación de cara al torneo. Y para eso sirven,
para pulir errores y empezar a encontrar una identidad de juego que no existió
en el semestre pasado. Los primeros minutos fueron Xeneizes. Movilidad,
triangulación, precisión en los pases e inteligencia a la hora de jugar el
balón. Se observó un Jesús Méndez activo, un Pablo Ledesma rompiendo líneas por
medio de cambios de ritmo y, después de tanto tiempo, a un “9” ubicado en el
área, siendo foco para sus compañeros a la hora de desbordar. Juan Román
Riquelme manejaba los hilos del equipo.
La primera situación de gol derivó de una jugada colectiva.
Un desborde del buen Nahuel Zárate finalizó en un centro preciso a la cabeza de
Gigliotti que abrió el marcador. Tras la apertura del mismo, Boca mermó su
nivel. Dejó de ser el equipo confiado que asistía con facilidad y encontraba
espacios por medio de la triangulación. Comenzó a dejar grietas en defensa
aprovechadas por los habilidosos delanteros de San Luis.
Así continuó el encuentro. El equipo local aprovechó las
falencias Xeneizes pero no supo fructificar las oportunidades. Agustín Orión
debió aparecer en más de una ocasión para salvar la caída de su valla. En el
último minuto, Juan Manuel Sánchez Miño cometió un penal que le abrió las
puertas del empate al combinado de San Luis. Para fortuna boquense, el remate
de Requelme se estrelló en el palo y el triunfo quedó en Casa Amarilla.
Boca debe encontrar constancia dentro del mismo partido. Es
efímero el buen juego. Comienza los partidos en buen nivel, presionando arriba,
generando situaciones colectivas que devienen en ocasiones de riesgo para su
rival. Después, merma en el rendimiento y lo disminuye paulatinamente hasta
terminar sufriendo. Así sucedió con Estudiantes, en La Plata.
Resultado anecdótico. ¿Cosas para destacar? Ledesma está en
un gran nivel; Cata Díaz demostró su jerarquía; Gigliotti es “9” de área e hizo
lo que debía; Ribair comete muchas infracciones pero se lo observa solitario en
el medio campo. Es el encargado del juego sucio y termina pagando con faltas el
espacio por cubrir.
¿Cosas por corregir? Muchas. Hay que pulir los defectos
defensivos que se mantuvieron en este cotejo; mejorar la tenencia de balón;
coordinar la presión para evitar los pasillos que permiten la habilitación del
rival.
Poco a poco, se empieza a observar una idea de juego,
plasmada por los jugadores. Los volantes son internos, y buscan incorporarse al
juego por dentro para permitir las subidas de los laterales, que se proyectan
con continuidad. De esta forma, Riquelme obtiene opciones de pases que le
permiten desequilibrar y le facilitan su juego.
Boca ganó. Se observaron cosas positivas al inicio del primer tiempo. Después, poco positivo por destacar. Todavía, hay muchos aspectos por corregir. Por eso, fue el resultado y algo más.
Por Matías Adami @matiadami2
1 Comentarios:
me estas jodiendo que el de San luis se llama Requelme jajajaja
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