Arsenal Atletico Rafaela Begrano Banfield Boca Defensa y Justicia Estudiantes Gimnasia Esgrima de la Plata Godoy Cruz Independiente Lanus Newlls Olimpo Quilmes Racing River Rosario Central San Lorenzo Tigre Velez

30 mayo 2013

Newell's 0-0 Boca, desde lo táctico


Desde el primer minuto, el 4-4-2 de Boca estaba perfectamente acomodado. Cada jugador tenía bien en claro el rol que debía cumplir. Caruzzo y Pérez, ocupados de Scocco; Marín y Clemente, encargados de cortar a los mediocampistas ofensivos que se instalaban por sus respectivos sectores (Figueroa o Maxi Rodríguez); Erbes, encima de Casco; Sánchez Miño, preocupado por Cáceres; Erviti y Somoza debían ocupar el sector e intentar entorpecer el cómodo despliegue del balón de los volantes de Newell’s. Por último, Blandi y Riquelme, trabajando en forma de abanico para impedir la llegada de la pelota a los pies de Mateo. Lo que quiso hacer, lo logró. La redonda debía correr por los pies de Vergini y Heinze y presionar cuando el esférico pasara la línea de los jugadores ofensivos de Boca. Bianchi priorizó el sistema defensivo por sobre lo ofensivo y así, corrieron los primeros 45 minutos en ese aspecto. Algunas corridas de Erviti para presionar, acompañado por Blandi y Riquelme, provocaron la imprecisión de Newell’s que finalizaba con un pelotazo sin destino.

En cuanto al ataque, los volantes recuperaban e intentaban darle el balón a Riquelme para que buscara distribuirlo. La presión de la Lepra era asfixiante y Boca, perdía el balón rápidamente. Al dejar solo dos jugadores ofensivos, el rol de los volantes exteriores era fundamental y tanto Erbes como Sánchez Miño, acompañaron en forma esporádica y sin gravitar. La situación más clara fue una corrida del volante izquierdo que envió un centro para Erbes. Heinze cortó el avance dentro del área con un despeje defectuoso.

El objetivo de Boca en el primer tiempo estaba cumplido. Ahogó a Newell’s con el balón en sus pies. No lo dejó avanzar y cortó cada avance provocando la ausencia de profundidad en su rival.

La segunda mitad fue similar. La diferencia fue que, tanto Erbes como Sánchez Miño, se proyectaban un poco más que en los primeros 45. Además, Clemente y Marín estaban autorizados a proyectarse en caso de que lo consideren apropiado; lo hicieron muy poco. Las situaciones más claras fueron para los de Bianchi: un córner que conectó Blandi y Casco sacó en la línea; y una segunda jugada de un tiro de esquina en la cual Riquelme hizo una de las suyas y el “9” de Boca, desvió el remate, pero se estrelló en el palo. Del contraataque de esa jugada, Clemente Rodríguez cortó con falta sobre Maxi Rodríguez. Germán Delfino, el árbitro, lo amonestó y luego, por recibir un empujón del defensor, lo expulsó.

Sin el lateral, Bianchi relegó toda posibilidad de ataque al quitar del campo de juego a Blandi. En su lugar, ingresó Nahuel Zárate para tomar la marca nuevamente en esa posición. ¿Fue acertada la decisión? Acertada o desacertada, Bianchi continuó con la misma lógica. Priorizó lo defensivo por sobre lo ofensivo, a pesar de cerrar todo tipo de posibilidades de marcar. ¿El cambio era por Riquelme? En ese caso, ¿quién hubiera asistido a Blandi? O tal vez, ¿por qué no dejó a Sánchez Miño de 3 utilizando como sistema un 4-3-2? El mediocampo hubiera perdido gente y con Erviti tirado a la banda preocupado por Cáceres, Somoza hubiera tenido que lidiar con los escurridizos e inquietos mediocampistas de Newell’s, dejando espacio para la magnífica distribución de Bernardi.

Con la modificación, los centrales Leprosos no necesitaban estar concentrados a la hora de defender. La pelota les llovía en forma de pelotazo y solo debían tomarse su tiempo para dominarla y continuar moviendo el balón de un lado a otro.

Boca mantuvo el speech y siguió jugando a impedir el juego de Newell’s. Lo logró y llegó a los penales como una “salvación”. Pero lejos estuvo de eso. Los Leprosos ejecutaron mejor que los Xeneizes y por eso, obtuvieron la clasificación.

Párrafo aparte para Clemente Rodríguez. Jugador de su experiencia… Con 31 años, y tantos partidos de esta trascendencia en el lomo, provocó, una vez más y absurdamente, su expulsión. Además, dejó a sus compañeros con uno menos en un encuentro de semejante calibre. Lo más curioso y grotesco, es que la infracción fue en mitad de cancha y Delfino estuvo correcto en cobrarla. Su tontera, provocó un antes y un después en el desarrollo del partido.

Boca fue lo que fue, porque Bianchi quiso que así sea. El partido se planteó desde lo defensivo y esperó que por medio de un contraataque, una genialidad individual o una pelota parada, se obtenga el gol que obligara a Newell’s a atacar y dejar espacios. A diferencia del cotejo con Brasil, la genialidad no apareció y las jugadas de pelota parada, no entraron por falta de fortuna.

Bianchi no confía en su defensa y por eso decide acumular gente en esa zona para disminuir los espacios que se dejan a la hora de atacar. En La Bombonera no sufrió. Entonces, ¿por qué no repitió? Solo él lo sabe.

La crítica sobre el Virrey puede caer al inicio o al final del partido. Lo que hizo durante los 90 minutos fue mantener la misma línea que bajó antes de que comience el encuentro: lo defensivo, por sobre lo ofensivo.

Por Matías Adami @matiadami2.

0 Comentarios:

Publicar un comentario